Brutos sin fuerza

“El modo de renovarlas (las instituciones) es, como se ha dicho, llevarlas a sus orígenes, porque todos los orígenes de las sectas, de las repúblicas y de los reinos deben tener cierta bondad, por la cual retomarán su primera reputación y su primer crecimiento. Y como en el proceso del tiempo esa bondad se corrompe, si no sucede algo que las lleve de nuevo al límite, necesariamente ese cuerpo muere”

Discursos sobre la primera década de Tito Livio

Maquiavelo

Ante todo: ¡Sed sinceros con vosotros mismos! ¡No hagáis pose de respeto y equilibrio interpretativo cuando todo en vuestro corazón escupe ponzoña de la más baja!

Platón explica cómo se edifica una ciudad. Afirma que es una tarea que debe ser encomendada a reyes-tejedores. El tejer es cadena y trama. La cadena es elemento masculino, la trama, femenino. La cadena es vertical, tendido de un hilo muy tenso, suspendido por pesos cruzados con tipos de encaje comparable a los testículos. En la literatura órficamitos quiere decir “cadena” “esperma”, el mitos es macho. Pero la trama es femenina, transversal, donde todo el tejido consiste en crear un tramado asociando esos elementos opuestos. El Rey es tejedor porque los hombres que debe unir, en una comunidad, están compuestos por quienes están del lado de la andreia, los enérgicos y violentos y, por otro lado, los que están del lado de la sophrosyne, los débiles, los atemperados. Enlazar lo igual con lo mismo equivale a derrota. La educación, la paideia, consiste en ir en el sentido de laandreia y en el de la sophrosyne. Con la cadena hay que armar un tejido para que lo contrario sea unido y se presente como trama única. Reunión de lo que no cesa de dispersarse, solidez es el fruto a partir de lo heterogéneo, elementos de una intensidad.

Hay quienes nunca integran ningún tejido de nada. Son esporádicos, no quieren responsabilidades, les pesa demasiado la sociedad. Viven de la ruptura y van de ruptura en ruptura. Pueden ser trotskistas, nihilistas, marxistas, anarquistas: es una misma pasión. Hay dos formas de relacionarse con la política desde el psiquismo: quienes apuestan por el lazo social y la necesidad de volver a anudar los hilos de un tejido que los incluye y quienes apuestan por la discontinuidad. La muerte de Néstor Kirchner, a más de dos meses, se dirime entre una conciencia que comprende el ser del retorno como necesidad de la subjetividad de hacer presente sus raíces y una conciencia utilitaria e inmediata. La plaza de Mayo no se llenó porque los convoca la tele sino porque lo profundo de la historia reacciona subjetivamente. ¿Qué es lo que nos dicen los brutos opinólogos sin otra fuerza que el desprecio publicado como consumo?

Que se trataba de un tipo que acumuló mucho dinero, glaciares, paranoia; que en su batalla contra el monopolio se armó de periodistas mercenarios de bajo calibre argumental; que la comparsa le tira agua bendita y lo quiere volver un Che; que no es un revolucionario de nada sino un hombre de negocios, un animal político, un Maquiavelo patagónico festejado con Malbec por una burguesía de estado en Puerto Madero… El primer seducido por la dominación es el esclavo, su lengua segrega envidia cuando nos recuerda la sonrisa a gusto del poder.

¿Acaso esgrimen una concienzuda crítica a la economía política del modelo productivista? ¿Acaso nos hablan con algún argumento más o menos sólido de otra política que ponga en jaque los límites del reformismo? ¿Acaso nos ilustran con alguna idea que permita vislumbrar una conducción no burguesa de la sociedad? Que el kirchnerismo tiene su menemismo bien adentro, bien incorporado, no cabe ninguna duda. Que Néstor Kirchner tiene el peso suficiente de una diferencia específica en la política argentina: hace falta mucho más que “periodismo de opinión” para saber tasarla (interpretarla).

En política la ideología más débil se llama anarquismo. El anarquismo es una ideología anacrónica, ya en los tiempos de Marx. El anarquismo brilla en la ética del individuo rebelde y es indigencia en el pensamiento: jamás entendió de lo que trata el concepto de mercancía. Los mamotretos de Proudhon y Bakunin exponen, groseramente, cómo el primero se hacía con jerga del idealismo alemán una ensalada que solo probaba su desconocimiento de la economía política del capital; el segundo, en su panfleto, filosóficamente fofo, sobre “Dios y el Estado”, tampoco concibió cuál es la esencia del materialismo moderno o del pensamiento dialéctico. Además, ni el anarquismo ni el socialismo expresan, históricamente, la lucha de clases en el país, menos en la Argentina anterior al peronismo: la historia del peronismo es la historia del ingreso de la clase obrera como sujeto de un Estado Nacional, nacimiento real de la lucha de clases, condición de posibilidad de esa dialéctica, antes clausurada mediante el estricto fusilamiento. Quienes afirman lo contrario suscitan la risa de Discépolo y el bostezo del pueblo argentino.

Español: Cristina Fernandez y Néstor Kirchner ...

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El 17 de Octubre es el único mito vivo y convocante de nuestra sociedad; nuestro pobre individualismo no tiene otra cosa[1]. Latrascendencia de ese hecho social fundante es movimiento, retorno, traspaso: la Plaza de Kirchner se religa con esa trascendencia desde el fondo de la subjetividad. No es una construcción de la tele, no es un mito construido por el marketing de empresarios productores de “tanquetas”: es el hambre de conciencia religiosa que reclama una sociedad que reconoce la necesidad de una trama y una cadena para vivir y para pensar su concepto de libertad.

La interpretación de las cosas que pasan en el mundo y en la vida proviene, por supuesto, de una cierta distancia, o de una aproximación correcta, que la sabiduría personal de cada uno suscita en el mirar, observar, buscar, aquello que se abre al pensar cuando lo que golpea, suena, rechina y llama es el sentido: ¿cómo no abrirle la puerta a ese desesperado mendigo que clama por reconocimiento? Las cosas del mundo tiene el sentido que les damos. El sentido no es una mentira, ni una ficción, ni una construcción: es el destino de la diferencia. ¿Dejaremos que la conciencia indiferente y vulgar, la brutalidad de la impotencia, clausure con pereza y descreimiento la trama de lo porvenir?

Siempre es precioso abrir cuando lo que golpea sobrepasa nuestro pequeño narcisismo: ¿quién sabe si ese desesperado mendigo es un súbito fogonazo que nos convoca, una vez más, a lo imposible?

Referencia:

1-  Fuerza Bruta por Esteban Schmitd. Revista Rolling Stone.


[1] “La tierra”, por supuesto, no es una trascendencia sino una poderosarenta.

MODIFICADO :Enero 10th, 2011

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Un año de avidez de novedades

Pero la avidez de novedades que ha quedado en libertad no se cura para comprender lo visto, es decir, para entrar en un “ser relativamente a estro” sino sólo para ver. Solo busca lo nuevo para saltar de ello nuevamente a algo nuevo.

Martín Heidegger

El 2010 debería ser recordado como “el año al pedo de la oposición política en la Argentina”. Desde los gusanos que fueron a pedir plata para sus columnitas de Perfil a La Rural hasta los kirchneristas en razonable paranoia destituyente, porque la presión campestre hacía sentir “el azote”, pasando por las interminables “operaciones de desgaste” (redradogate, barras bravas del mundial, sentencias anti Ley de Medios, la familia argentina amenazada por el avance Gay, la venta de espermas y los niños-marica, presupuesto, la Cristina loca de las embajada wikiwiki, villa soldati, faltante de energía, etc) navegamos todo el año con los más variopintos ejercicios de “avidez de novedades” de nuestros sofistas mediáticos.

Una excelente gestión del Ministerio de Agricultura, el avance sobre las relaciones comerciales con el capitalismo asiático, mayor capacidad e inteligencia técnica para intervenir en el sector, demuestra que la forma de quebrar la Mesa de Enlace no era rumiando, cavilando, un nuevo estudio sobre el mito fundante de la patria, revolviendo los trastos históricos de la “construcción subjetiva” y todos los cultos ensayos que “Filosofía y Letras” nos tiene acostumbrados: geopolítica de una emergencia diferenciada era lo que estaba y está en juego. No una revivida exégesis del Facundo. Bill Clinton lo afirmaba con todo esplendor dentífrico: economía política, Folks.

Del mismo modo, el pueblo argentino no se sostiene, desde el 2003, por los inmortales vientos de una “obstinación política”, como lo cree una tía gorda, mofletuda, que sale en la tele y dice que Heidegger era Nazi y malo y que hay que volver a Hegel: la defensa de 640.000 puestos de trabajo si fueron decisivos para que mi tía gorda, mofletuda, escriba sus insoportables mamotretos de romanticismo político en ocasión de Néstor. Dicho en términos clásicos: un millón de puestos PyME explica que haya mucho plusvalor para sostener “la revolución cultural” de la cual nos desinforman seis, siete u ocho burócratas de la lengua. El “periodismo militante” es un gasto de representación de la burguesía de estado. ¿Son necesarios? Como el agua. ¿Porqué? Por la oposición pusilánime y la gran necesidad de mentira que tiene la clase media porteña.

Una nueva objetividad periodística sea invocada, como indómito deseo, de que la victoria, en el mejor de los casos, del kircherismo, solicite a sus fuerzas la superación de los camellos.

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Escribimos, ni bien apuntaba el veranito 2010, “La incurable ortodoxia”, artículo sobre la vedette de la Economics que brilló, por cierto, muy poco tiempo. Actualmente, acumula tierra en la mesa de saldos. Decíamos: “El temor de la clase dominante es que los Kirchner afirmen una política con el capital financiero que les permita una cintura similar a la de Lula en Brasil y, por lo tanto, dejarlos afuera de la lucha por el poder puesto que el principal aliado les habría sido, íntegramente, sostenido”. Hoy las reservas sobrepasan los 52.400 millones de dólares, se gestiona el pago al club de París, los bancos no paran de ganar con la Lebacs de la desarrollista Marcó Del Pont, la clase media endeudada, consumidora —mundial mediante— abraza la felicidad digital… La pasión cuota a cuota con una buena dosis de moral (derechos humanos) y club de la buena onda no puede sino ser un éxito: ¿no es acaso pintoresco ver al teólogo Rubén Dri hacer una exégesis de Mateo al lado de Anabel Cherubito? ¿Y por dónde anda De Angelis? Se casó con una señora de bien: ¡es el sexo, estúpido! ¡Viva Freud!

La presidenta electa Cristina Fernández reunid...

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Los cuadros que no existían con Néstor fueron dos Ministerios (Industria y Agricultura) mediante los cuales, el primero, resistió la ñata contra el vidrio del coletazo global de la crisis financiera y, el segundo, trajo las mieles de la India y la China a los bolsillos del capital tecnológico agrario. Una pulida política agraria y una sistemática política industrial, con Cristina, tuvieron un momento incipiente y, en el presente, la oportunidad, por lo menos, de pensar un mediano plazo. El año cierra con Nilda Garré al frente de Seguridad; circunstancia para una política de seguridad acorde a las exigencias de una democracia que empuja a sus ciudadanos a un mayor grado de madurez y responsabilidad cívica. ¿Y que hizo “la oposición”?

Sin “país aislado del mundo”, sin piquete campestre, no pasó ni un proyecto en la era del Parlamentarismo a lo Cobos y, entonces, cenó con Clarinete. Y gritó, y pataleó, y chilló. El Hijo invocó al Padre y el Padre se encogió en el Hijo. La Carrió nuestra de cada día, seguramente, nos divertirá el enero entrante, desde alguna playa, mientras su piel marrón aceitosa hierve, traspirada, de rayo ultravioleta… Apenas se contuvo con la tristeza de una Plaza de luto y respeto. El Hombre Corcho trató de armar, artificialmente, un 2001 de cartón mientras la hotelería revienta como pantalla roja en el verano de Crónica Tv; el Partido Obrero negocia los pases a planta permanente en el Estado porque odia la burocracia; y lo único que planta Pino es una despiadada derrota. Eso sí: Rodolfito Terragno los junta, ante escribano público, para un “acuerdo histórico”.

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Quisiera cerrar con Horacio González, sociólogo que respeto por la apertura siempre dispuesta a nuevas melodías para seducir con la palabra. En el 2007 escribió una columna de opinión, muy empalagosa, en el diario Página 12, llamada “La Diferencia”. Cerraba de este modo:

“Aquella inaugural diferencia, Presidente, es necesario mantenerla y ampliarla. Pero a esa diferencia que se mantiene es necesario reponerla con nuevos y efectivos llamados. A las palabras justas, sobran los que están dispuestos a escucharlas para ampliar la diferencia en la tarea colectiva.”

En el fin de este 2010, brindo por esa diferencia que regaló una re-elección a su compañera, en la esperanza de que la tarea colectiva la consolide, exceda más allá de sí, hasta la indeclinable apropiación que someta, subyugue, transmute, el retorno de lo igual.

¡Dios te libre y guarde querido lector de los balances de fin de año! Por lo menos fue breve.

MODIFICADO :Diciembre 30th, 2010

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Periodismo mercenario

I

El pensamiento es rigor y exigencia, pero el periodismo mercenario tiene la velocidad de la ganancia inmediata, la pulsión de la revancha y la competencia, el escepticismo latente de un discurso a medida, facilidades de la letra al dictat de la tecnología global y el pressing de la fama: La lucha por la legitimidad es una lucha por el control de larepetición. El que repite impone y no hay ningún otro límite que el hartazgo —siempre indefinido– de los nervios de una población adicta al desacuerdo, al conflicto y al relativismo como sentido común. Repite, repite, que nada queda y cuando nada queda: Queda la fuerza. Este algode la fuerza que queda es el cinismo amnésico y la frialdad de una conciencia informada / desinformada; Montaje de una operación. Las colosales sumas de dinero que la burguesía y la pequeña burguesía invierten para controlar la producción de estos restos sobre el imaginario social, condicionan, obviamente, la producción de una conciencia objetiva pero no determinan ni los sentidos denominados imperantes o hegemónicos, ni los comportamientos denominados colectivos, menos las capacidades de interpretación de la percepción de los hechos: Tiene que existir un estado social, dado por una complejidad de causas y condiciones, para que la influencia de los aparatos ideológicos de prensa (privados, estatales, mixtos) constituya un acicate efectivo en la cristalización del hecho social, esto es, un hecho coercitivo exterior a la conciencia individual como carga. Dicho de otro modo: La producción de una objetividad no es un invento ni una construcción de ningún monopolio, corporación o industria cultural. Afirmar que las corporaciones o empresas mediáticas globales son el sujeto absoluto de la dialéctica hegeliana equivale, más o menos, a decir que las infinitas propiedades y modos de la sustancia, en el pensamiento de Spinoza, son, en realidad, designaciones abstractas de la cocaína filosofante. La mentalidad nihilista y nihilizada tiene al poder por verdad, el derecho de la bestia.

II

El periodismo mercenario romantiza a su opuesto, sea como Estado Dictatorial o como Gigantes dueño de las conciencias, para esconder su esencia burocrática y su culposo o cínico servilismo a los intereses más elementales de la acumulación del capital y la competencia empresaria. Basados en una impresión infantil que proyecta la omnipotencia sobre lo externo, consideran que la opinión pública, al igual que el derecho y el estado, son creaciones deliberadas de una subjetividad pre-potente (importa poco que tal subjetividad sea la mafia, el poder ejecutivo o la globalización financiera-comunicacional) La complejidad del análisis cede a la angustia y al temor arcaico de los fantasmas patriarcales, el pensamiento consiente los afectos infantiles de una lucha fundamental. El enfrentamiento, ya carente de cualquier espacio gris que embarre la ideología y suscite la duda, se impregna de griterío, juicio categórico y especulaciones, groseramente, maniqueístas. El periodismo, gráfico y televisivo, abrazó al video clip; Su afinidad fue trabajosamente preparada. Los animadores periodísticos no tienen información: Tienen posturas. Son una columna de opinión sin otro objeto que la búsqueda de clientela frente a los sucesos acontecidos. El periodismo mercenarioconfunde prudencia y paciencia en el análisis con neutralidad, objetividad con conciencia inmediata, arbitrariedad con subjetividad, redundancia con honestidad intelectual, militancia con neurosis obsesiva. El Yo del periodista mercenario puede llenarse con el Dios al cual se identifica, al cual se funde, sea el Estado y un poder reformista o el Libre Mercado y las promesas del individualismo abstracto, formal y excluyente: Dice apropiarse de las disputas del poder que obedece, mostrando que se trataría de una lucha personal, asentada en una trayectoria, cuando, en rigor, es el uso del prestigio como servilismo lo que disimula, en los casos en que el periodista vive de su capital cultural. Cuando no existe tal acumulación simbólica, la honestidad vulgar asoma como cinismo.

La preocupación del periodista mercenario pasa menos por la radicalidad política, el compromiso, ni siquiera una reforma: Su preocupación, nervio, es el ser policía. La policía no es solo una institución estatal, es un modo de ser del deseo, una forma de ser con los otros, un existir: ¿Qué está haciendo? ¿Qué está diciendo? ¿Qué está publicando? Policía de la opinión pública, policía del oficialismo, policía de oposición: La sociedad queda investida de un delirio paranoico: ¡Se viene el chavismo! ¡Las corporaciones le roban la palabra a los argentinos! Estos opinólogos a sueldo tienen la idea de que “un punto de inflexión en la historia”, un “ahora o nunca”, transmiten la ansiedad de “la batalla final”, “la madre de todas las batallas”, “nosotros o el 2001”, “nosotros o el modelo Putin”. Si alguien osa salirse de este nudo de paranoico intervienen los policías mediáticos: ¡¿A donde cree que va usted?! ¡Cierre filas! Cuando una sociedad está atravesada, mediática y realmente, por intensidades paranoicas tomar una posición política se vuelve un acto desesperante y asqueroso. Argentinos: No os detengáis; ¡Un esfuerzo más si queréis ser fascistas!

No solo hay una identidad que se funde con “el relato” del poder que defiende, y dice defender, atrincherado, sino que hay un escenario que enfrenta a este Yo víctima / perseguido. Exponiéndose oprimido alcanza, respecto de la moral, algún gramo de dignidad en el oficio. El periodismo mercenario es el dinero invertido como servicio para el control de la certeza; Falsa conciencia que identifica propaganda con legitimidad.

III

Study room of Spinoza

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Hay que ser un cretino para sostener que nuestra crítica a esta forma del periodismo canalla es una idealización del oficio periodístico. Es harto evidente que no existe el periodismo puro, el periodismo en sí y para sí. Lo que decimos es sucinto: La figura del periodista, y el ejercicio del oficio, no tienen sentido sumidos a la aceleración del presente y al vértigo tecnológico de los eventos. El periodista no puede pensar nada en los tiempos que le impone la competencia del capital tecnológico. Se vuelve un chismoso a sueldo y debe cerrar filas jurando lealtad o destierro. La jibarización del concepto no es un cable de noticia, escrito a mil por hora por el taylorismo de oficina de redacción: Es la imposibilidad de hacer otra cosa. A lo sumo, alguna metáfora, alguna expresión provocadora, no hay mucho más. No se trata de las condiciones materiales del oficio, ni de una discusión ética, solamente. Para existir como tal el periodismo requiere de una nueva condición temporal para su ejercicio. Su práctica se quedó a destiempo con la producción de una información que tiene velocidades inmensamente superiores a la del siglo XIX o del XX.  Ninguna Ley de Medios puede resolver esto. Parece razonable que un Estado quiera limitar, regular, capitales con relaciones de poder económico-político supra-nacionales. Sin embargo, ninguna Ley hace, por sí misma, que una profesión exista de otra manera. Y los periodistas auto-llamados oficialistas no parecen sugerir lo contrario. Más bien, alimentan el eterno retorno de lo mismo.

No obstante, a pesar de los propios periodistas, sea, quizás, la misma profesión la que nos enseña que la experiencia tiene reserva de sentido y existen otras formas de desarrollarla.

Bibliografía:

Escritos sobre Judaísmo; “Humildad y Vértigo”; Enrique Meler; Editorial El Signo; 2009.

MODIFICADO :Octubre 5th, 2010

Apetito de destrucción

Pusilanimidad y Parlamento

A: ¿Van a seguir con la misma estrategia?

B: Hasta que llegue a su clímax; Por estas horas, los pingüinos podrían inventar la vacuna contra la gripe porcina; Nosotros vamos a decir que es un arreglo con laboratorios amigos.

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En política, la pusilanimidad es aquella manera, es decir, cualidad del género humano que dispone a los hombres a la irresolución, a perder las ocasiones y oportunidades cuando lo que importa es actuar rápido y con firmeza. Si se permanece deliberando, vacilando, una acción que requiere de coraje frente al riesgo, la oportunidad, naturalmente, se escabulle por no resolver. Conceder suma importancia a cuestiones baladíes no es otra cosa que la estricta definición del ser pusilánime en el terreno de la voluntad de poder. No se trata, por lo tanto, de la decencia de la conducta o no respetar las formas, esto es, cómo hablar en conferencia de prensa, como ser didáctica o chistosa o soberbia, que si el decreto más detallado o menos, cómo lavarse los dientes… los infinitos consejos de la pequeña moralidad. “La oposición” es, objetivamente, pusilánime al no considerar siquiera que el desendeudamiento es un gran alivio fiscal una vez en el poder. “La oposición” es, subjetivamente, pusilánime, en el ataque mismo, puesto que al llevar al gobierno al límite, en una situación de urgencia, éste redobló sus fuerzas y los exhibió, frente al mundo, como aplauso aldefault y risita de Rodríguez Saa, mientras Hillary Clinton, pragmática, felicita: “Como sea que lo estén haciendo, funciona”.

Antes que nada, ni nadie, “la oposición” no avanzó un centímetro en el movimiento constructivo de su proyecto, clavada y tenaz, en el modo en que fue determinada su existencia política: Nacieron en bloque por los errores políticos del gobierno, con voces muy incipientes durante el 2006 y que se condensaron e inflamaron con la Resolución 125. Lo que era incipiente (denuncias de autoritarismo, presiones a la prensa, modificación del Consejo de la Magistratura, pretensión hegemónica, control de los recursos a gobernadores e intendentes, comunicados de la SIP, avasallamiento a las intituciones republicanas) se potenció sin agregar nuevos elementos, menos conceptos, bajo ninguna forma de programa. Lo que tienen en común se define en y por lo negativo. La aversión que sienten hacia Cristina Kirchner les impide actuar con mínima astucia y sabiduría en el ejercicio ofensivo.

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El Gobierno se anunció a sí mismo débil cuando el tono del apuro, respecto del pago de los vencimientos 2010 de la deuda externalegítima, dada la coyuntura financiera internacional, coincidió con el recambio parlamentario, condensó, en aquél signo, una falta de control sobre el tiempo político, sobre su propio accionar: El rostro del Ministro de Economía cargó con la impaciencia, la inseguridad y el miedo. La oposición olfateó la adrenalina, actuó en consecuencia. Golpeó desde los tribunales y los medios de comunicación, básicamente. ¿Qué pretendía? La alteración del tiempo, hacerlo propio. Redradogate. Y la tempestad volvió a desatarse cuando, en la testa parlamentaria, Cristina Kirchner reafirmó su decisión, demostrando que había utilizado el tiempo de la operación estival de “desgaste” para una contra-arremetida que los dejó, desnudos, sin defensas, impotentes respecto del discurso, sin otra defensa que la identidad de una falsa unidad. Las diferentes fuerzas políticas que integran el Parlamento no alcanzarán ninguna relación de ellas mismas, con quienes integran el arco opositor, bajo el modo de la mediación política, esto es, vinculadas, sintéticamente, como “unión en una unidad” y toda su “identidad opositora” se resuelve en una tautología y la tautología enuncia toda la estrategia: Somos opositores porque somos opositores a Cristina Kirchner. No los guía una aspiración a una visión de conjunto, a una organización simbólica de la lucha; No los conduce ninguna voluntad de poder sino el apetito: Tienen hambrede poder. ¿Cómo se puede afirmar esto, digamos, tan temprano? Adelantemos el explique.

La política no es un asunto contable y la contabilidad no es un programa político. Toda la capacidad de significación social de esta Unión Democrática posmo se prende y se apaga en la Neustad que le corresponde: “A dos voces”. Pinedo con Lozano, Carrió con la chica de Libres del Sur, Solanas con Menem, resultan en un contexto que Alfredo Caseros definía como “el culo con la témpera”, esto es, un acto fallido. El raquitismo de la estrategia destituyente explica a los suplicantes mediáticos, no su abundancia de fuerzas: Absorben las fuerzas de una sociedad que los alimenta con el rencor, la ingratitud, la incapacidad para valorar, su propio sufrimiento. Odian a “la conchuda” como si la relativa estabilidad económica fuera un éxito personal cuando es el resultado de las horas y horas-extras trabajadas, de una dolorosa contaminación del medio, del stress del cotidiano, de horas de sueño quemadas, de divorcios y rupturas de familia, de hijos que han interrumpido estudios para salir al mercado de trabajo: Esfuerzo conjunto de toda nuestra sociedad. Odian un autoritarismo, a pesar de la democracia, en el cual se han complacido desde hace veinte años: Entre 1989-1999 se firmaron 545 Decretos de Necesidad y Urgencia, Néstor firmó 270 DNU, Cristina 10. El clima social se reduce a la a-dictasiguiente frase: “sáquenmela de la cara”.

¿Odian a Cristina porque “es confrontativa”? ¿Odian a Cristina porque es “ella la causa del conflicto”? ¿Odian a Cristina porque Cristina les recuerda el terrorismo de Estado al cual identifican como la derrota de los sectores populares y, por lo tanto, el odio a Cristina es, en realidad, el odio a la derrota del conflicto, el odio travestido que encubre una impotencia colectiva? ¿Cuál es el argumento?

Por un lado, estaría “la tradición populista” con su mítico pueblo que es parte y es todo, que contiene el conflicto de pobres y ricos, que no le va ni a la izquierda PO-MST-PTS ni a la derecha gorila. Por el otro, aparecería una “tradición republicana” que sería consensualista, procedimental, respetuosa de las formas y de múltiples formas de articulación. Tal “análisis” de lo fenoménico no es otra cosa que la tinta que salpica del onanismo intelectual doméstico y que encuentra en los militantes bocas deseosas de fecundación “crítica”. “Crítica” a la cual arribarán con una síntesis igualmente onanista: La Republica Popular. ¿Qué hay detrás de esta “cuestión del conflicto”?

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Español: La Presidenta brinda con el secretari...

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La sociedad menemizada, al conflicto, que se supone inherente a la vida social, le aplica un soporífero y mortal 1 a 1 con el cual el arco macizo de la clase dominante ejerció un terror económico eficaz –en la “clase política” un nivel extraordinario de capacidad de corrupción sobre todos los puntos de resistencia de la población– que el conflicto quedó absolutamente desarticulado, diezmado, reprimido, aplastado, en estado de letargo. Durante el alfonsinismo el conflicto aparece por todos lados y una plaza llena, una sociedad movilizada, sale a repudiar a los carapintadas, plaza que el Dr. Alfonsín traicionó con las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, preparando, espiritualmente, a la sociedad que gozó con “El Turco”. La sociedad menemizada es una sociedad segura (por eso el 2001 se vivió también como un despertarse… por las piñas). Una sociedad que no produce desarrollo es, trágicamente, una sociedad segura. Tal es la historicidad de una negra trasmutación de valores operada por la Dictadura. ¿Cuál fue el pecado del kirchnerismo?

Haber, necesariamente, requerido del desarrollo para ejercer el poder político. La sociedad, al  desarrollarse y producir densidad nacional, manifestó, en la Resolución 125, conocida como “paro campero unificado”, un conflicto normal para la expansión capitalista endógena que el país había logrado producir con inusitada velocidad y batiendo records históricos en distintos registros del aparato de Estado. Cabe destacar que el desarrollo económico no es una bolsa abundante ¡más producción de todo! ¡de todo lo que hay más y más de todo! donde cada sector tiene derecho a obtener su caramelo y todos viven felices y contentos hasta que la piñata explota… por culpa de factores exógenos. Detengámonos en esta histórica cuestión del capitalismo periférico.

No existe desarrollo en armonía de clases y el desarrollo, al producirse, empuja el conflicto hasta acentuarlo, como antesala de la lucha de clases, germina como “interacción” o como “pujas de sectores productivos” y, en el umbral del concepto, revive la consigna “redistribución del ingreso” porque son clases sociales modernas las que se están re-anudando a la economía política del capital, siendo la producción mercantil endógena, emergente, la que requiere del Estado su versión “neo-keynesiana” “neo-desarrollista” de teoría, y este desplazamiento de las condiciones nacionales de la acumulación de capital, hacia la industria (en todos sus tamaños) impone, necesariamente, la reducción de un tercero en la re-producción ampliada de esta estructura (lo que aparece como “modelo productivo”) siendo el sector agro-financiero[1] ese tercero y el que traba el amarre de estas condiciones (las reservas al servicio de la innovación tecnológica del capital industrial nacional) en la ideología, en la sociedad, presentando batalla en la continuidad de la conducción del poder político en manos del único sector del peronismo que, desde 1976, osó confrontarlos, discursivamente. No es secreto de Estado que CRA, SA, CONINAGRO, bancos extranjeros[2], cúpula empresarial, hace décadas que no ganan lo que, actualmente, denuncian sus ventas: Todo el conflicto de la Resolución 125 era para asegurarse las condiciones político-económicas de  ganancias futuras, trazando límites, incluso, a este reformismo conservador.

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Se trata de la diferencia entre diversas formas no esenciales de antagonismos, de tipo, si se quiere un mote, “cívicos” y la lucha de clases como contradicción esencial de la sociedad capitalista. Estacontradicción, al incluir nuevas formas históricas, tanto para la burguesía como para la clase trabajadora, diferencia a ambas porque la producción está determinada, como hecho cotidiano, a otra escala que la del XIX. Y, cuando el campo popular intenta dar cuenta de estos cambios innegables de la producción capitalista mundial, insiste en presentar la lucha política como un “azote del conservadurismo tradicionalista”, de “la oligarquía” que pretende a la economía como un “clima armónico que es de la cosecha y el de la lluvia”, y que hay una batalla inminente para “re-construir el relato peronista del origen de la patria-republica del descamisado” y para destronar al “hombre de campo”, mito “reaccionario y sangriento”, presenta, entonces, una batalla… filosófica.

Un viejo problema intrínseco al desarrollo industrial tecnológicamente no potenciado (que incluye a los trabajadores porque requiere ser alimentado por generación de plusvalor absoluto) es la renta diferencial de la tierra a escala internacional[3]. El problema se actualiza porque la evocada “oligarquía” desarrolló capital tecnológico suficiente (maquinaria agrícola avanzada, cosechas a grandes escalas, laboratorios y universidades que responden con sus innovaciones científicas a los obstáculos diversos de la producción que incluyen, obviamente, a la propia naturaleza) para no admitir, fácilmente, que otros capitalistas fluyan masivamente al negocio donde está “la pomada”, provocando la caída de la tasa de ganancia (dogma de todo marxismo de libro) y una relación estructural con el capital financiero que, además de asegurarles financiamiento inmediato, (la cotización de la soja en los mercados de derivados sufrió bajas en el 2008, no hubo colapso y si sostenida recuperación) les permite colocar el excedente nacional en los mercados internacionales, abasteciéndolos de liquidez para sus propias inversiones (la consecuencia indiscutible es un sistema financiero local débil con 132 mil millones de depósitos argentinos en el exterior, la deuda externa) definiendo un perfil competitivo que asegura al capital potenciado que sectores clave del mercado local no se desarrollen con la dinámica que demandaría el desarrollo emergente asociado o regionalmente organizado: Energía, comunicaciones, informática, tecnología industrial, etc.

Tecnología y financiamiento aseguran el peso específico de la burguesía agraria-financiera sobre la sociedad argentina (formación de la opinión pública, decisión en el Parlamento, palabra e imágen en los grandes medios de comunicación) puesto que el 80% de la propiedad de la tierra está en manos de grandes terratenientes (grupos económicos-grupos y familias agropecuarias) y solo un 10% en manos de “pools de siembra”[4], con lo cual el proceso de concentración y centralización del capital agrario reforzó el poder local sobre la tierra y no un proceso de extranjerización en manos de “los bancos” que aparecen como un problema creciente (también una pancarta nacionalista) para la pequeña burguesía (Federación Agraria)y no para la Sociedad Rural (que ocasionalmente acompañara en pos de ganancias futuras) ni para las grandes agro-industrias (Grobocopatel)porque es el financiamiento, a gran escala, el modo en que el capital financiero articulado, local y concretamente, los desplaza, devora y reduce, lógicamente. De no planificarse, central y rigurosamente, la política agraria, el riesgo de la pérdida de soberanía alimentaria, será un desastre alimentario y ambiental de consecuencias tan gravosas para la población argentina como la desindustrialización 76’-2001. Se libraría a la dinámica del mercado un proceso donde la valorización financiera le hace a la tierra lo que consiguió con la industria. Esto no es un escenario apocalíptico sino el escenario persistente, interno, de una economía mundial de burbujas.

Dicho de otro modo: Es la organización de espacios regionales de valor, bajo un enfoque no monetarista (una Unión Europea latina no sirve y reproduce lo mismo en la unidad débil de un papel) lo que permitiría re-industrializar al país, en forma sostenida, lo cual implica la apuesta definitiva de las inversiones de los Estados a la consolidación material del MERCOSUR que, de forma conjunta, organice un gran acuerdo estratégico, es decir, político con China. Si no se hace de conjunto, se hará, de todas formas, diferencialmente, por lo tanto, como proveedores de commodities al PCCH.

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Retomemos. No es la política de Derechos Humanos lo que motoriza el odio a Cristina sino el dinero. No es inmediatamente la reactivación de los fantasmas del 76’ sino mediatamente lo acontecido en la política y la economía de los últimos treinta años. Es el hecho de tener en cuenta una consideración de política económica de Estado y de intereses, crecientemente, nacionales, a la hora de hacer negocios. La convertibilidad no es una política económica sino la más estricta negación de su posibilidad. La política de Derechos Humanos puede disgustar, hasta los tuétanos, sin duda, a familiares de Recoleta, de Barrio Norte, de la Horqueta de San Isidro, de algunos Countries, de escondidos de aquí y allí, pero no es el motivo real de las disputas de la clase dominante. El “elemento precipitante” del odio “en el aire” a Cristina Kirchner no es lo que “hizo mal” sino en todo lo que hace correctamente. De todos modos, no hay de qué asombrarse. Lo que observamos y vivimos, mediáticamente, no puede causar extrañeza a la historia política argentina. Es normal, lo que no quiere decir sano, en nuestra política golpear en pos del adelantamiento de elecciones, lo cual no quiere decir que suceda. La UCR está haciendo lo mismo que el peronismo cuando negó las privatizaciones a Alfonsín con discurso acerca de la “soberanía nacional”. Lo asombroso sería una conducta generosa e inteligente de parte de la oposición, una completa anormalidad en la historia argentina.

“La oposición”, decíamos, simplemente: No existe. Es una forma vacía cuya impotencia para la articulación discursiva se traduce, necesariamente, en el accionar judicial. Nuestra dama de labios carnosos lo llama “un rejunte”. El único contenido programático de construcción de poder político se fundamenta en que los actos del gobierno resulten “ilegales” siendo este fundamento todo el contenido y anclaje, por la negativa, de la representación política. En tanto positivistas jurídicos, “la oposición” coincide y el escenario es, entonces, una yuxtaposición de puntos de vista en las instituciones (“judicialización de la política”) que considera que la formación de voluntad de conducción del Estado se reduce a la contabilidad: 51 sobre 100; quórum, no quórum… That is the question. En esta situación, todos clamarán por la reforma, por la necesidad del diálogo, de la negociación, por el cuidado de las instituciones, por los cambios orgánicos, republicanismo al por mayor: Codician brillo de la tele y estadísticas. Y como la sociedad está desmovilizada la especulación desea la crisis económica para saldar una crisis institucional como terminal del gobierno.  Echemos un somero vistazo al panorama económico.

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Las retenciones, con el peso de la soja, recaudarían entre 7 mil u 8 mil millones de dólares recapitalizando al Central por el uso de las reservas; Los mercados financieros siguen dando sus bienaventurados signos de confianza hacia los BRIC y tras el pago de los vencimientos 2010 subieron, lógicamente, los bonos de la plaza local; Las cuentas del Estado están en superávit (fiscal y comercial) y el BAE les dedica tapas y columnas de opinión de toda la vieja guardia desarrollista; La desocupación lejos de ser escandalosa (se protegieron 600 mil puestos de trabajo en 15 provincias a través de medidas que frenaron un aplastamiento del desarrollo incipiente local por mercancía importada) es reemplazada por las paritarias, la discusión del salario mínimo nominal que es lo corriente de un país con organización sindical de cierto peso; El combate de la inflación se impulsa con inversión, créditos a las PyMES, asignaciones universales por hijo y programas para sostener el empleo en empresas golpeadas por la crisis global; La UIA estima que en el 2010 se crecerá a un 5.5%; En el 2009 las ganancias de los bancos fueron 70% superiores al año anterior (el 75% le pertenece a la banca privada, esto es, 6109 millones de 8048 millones) por lo que el sistema financiero, que contiene una liquidez amplia (recursos ociosos), bajo un impulso heterodoxo en el Central, presenta la circunstancia de dinamizar la inversión productiva endógena. En el plano de las relaciones internacionales y la diplomacia, el gobierno logra apoyo tanto de la Secretaria de Estado de EE.UU —no solo respecto del uso de las reservas para pagar deuda sino la desclasificación de documentos-archivos de la CIA respecto del terrorismo de Estado y la Corte de EE.UU falla en contra de los fondos buitres que buscaban embargar fondos de la ANSES— como respecto de Malvinas —31 países de América Latina firmaron su respaldo– al tiempo que impulsa el UNASUR y sostiene el MERCOSUR con firmeza.

La judicialización de la política no expresa la irracionalidad de “la oposición” sino la racionalidad de una guerra de todos contra todos bajo un único objetivo: Poner límites. La pregunta es: ¿A qué? A qué todo lo mencionado siga despuntando con vidaEsta mediocridad no es otra cosa que la mediocridad con la cual abordamos las últimas elecciones que en lugar de consagrar a políticos como tales, consagramos a actores como imitadores de políticos que, de todas formas, ya hemos olvidado.

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Entre las fuerzas opositoras que disputan, realmente, poder[5], el PJ disidente se implica en un programa económico que ya apareció en el Parlamento en tanto propuesta de usar las reservas del BCRA como fondos de apoyo “federales”. Barajaran un esquema devaluatorio que les permita articular a los agrarios y ganarse apoyo de la UIA, con Duhalde a la cabeza (ni Solá, ni Saa, ni Reutemann) para una política respecto del MERCOSUR. Detrás del PJ disidente, se re-articulan las alianzas provinciales del Justicialismo con los sectores agro-industriales y una política económica para favorecer al capital industrial concentrado (competitivo) con presencia en el mercado mundial. Carrió, simplemente, no tiene cabida en este juego, dejada a un costado durante el acto campestre en Palermo. Duhalde será el hombre que más disputará la herencia neo-desarrollista del kirchnerismo, propondrá bajar las retenciones para satisfacer la voracidad de la Sociedad Rural, retrotraer los niveles de rentabilidad al 2004-2007, quizás, acentuando, el dólar caro bajo la bandera del Movimiento Productivista (MPA). El Pj disidente golpeará todo lo que pueda al gobierno para ganar posiciones y se realineará, bruscamente, en torno a la figura de la última encuesta. Mientras al PJ disidente lo mueve la voluntad de vengarse del disciplinamiento con el cual el kirchnerismo organizó a intendentes y gobernadores, la UCR es la que mayor demuestra apetito porque necesita la reconstrucción del poder del Partido, fundamentalmente, a través del comi$iones del Parlamento y todos los espacios que puedan ocupar, de aquí a futuro, en el  Estado y su figura de mayor peso (ni Morales, ni Cobos) es Raúl Alfonsín, porque que es el Hijo del Padre y porque su aura parece contrastar con la “dictatorial” Cristina.

Se trata de nuestra realidad, para algunos, una porquería. Para los de siempre, las plantas: Indiferencia. Sea como sea; No hay esquivo inmune: Es nuestra pusilanimidad.

Bibliografía:

Thomas Hobbes; Leviathan; Fondo de Cultura Económica.

Carlos ABALO; Nueva Burbuja, Emergencia BRIC y conflicto Agrario Pampeano; Revista Socialista.

Notas:


[1] La acumulación agro-financiera es, y sin paradojas, al mismo tiempo, pre-moderna como posmoderna. Ayer, la UCR frenaba el “plan pinedo”, hoy el “fondo del desendeudamiento” , pero la bala de Lisandro de la Torre no equivale una Carrió.

[2] Esto no quiere decir que “los bancos” no ganen, quiere decir que la dirección de sus negocios no puede conformarse, ni centralizarse, solo con armados de “pools de siembra” y tienen excedente suficiente para el crédito al desarrollo tecnológico de sectores claves que un BCRA puede diferenciar con especialización académica.

[3] Librada a su propia dinámica: Especialización agraria, dólar barato para reciclar rápidamente la renta, importación de maquinaria barata, fuga y colocaciones en el exterior, una clase media seducida con mieles similares a las del menemato (importación de cualquier juguete y viajes al exterior) hasta que la marginalidad explota por todos lados, en suma: Argentina PRO.

[4] Se pueden consultar los valiosos trabajos de FLACSO sobre este asunto: Basualdo, Arceo y compañía.

[5] La centro izquierda quiere la capital federal donde encontrarían cimiento para consolidarse, tienen crédito del electorado y lo pueden perder tan rápidamente como lo ganaron. El macrismo, elemental: Dólar barato, fuga de capitales, neo-liberalismo con rebaja del IVA.

MODIFICADO :Marzo 9th, 2010

La incurable ortodoxia

Vedettismo y capital financiero

Por Leonardo Sai

A: ¿Cómo anda la causa de La Señora Ernestina?

B: En la tapa de todos los diarios todos los días… ¿No viste que ya tiramos una candidatura a Ministro de Economía…?

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Español: La presidenta Cristina Fernández reci...

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Diferenciemos al desahuciado del incurable. El desahuciado es el hombre atacado por una enfermedad para que la que no hay remedio alguno. El incurable, al revés, es atacado por algún mal respecto del cual hay excelentes recetas, muy variadas, diferentes alternativas, pero remedios, cuya eficacia, por razones misteriosas al ojo, permaneceninvisibles. El desahuciado sufre la objetividad férrea de la verdad. El incurable, sufre también, está enfermo de verdad… pero por una impotencia que se objetiva contra la cura. Se lo vive como “máquina de impedir”. El incurable es un enfermo del espíritu. Esto invisible es elsentido y la trama de los personajes de la escena: ¿Qué sentido tiene Martín Redrado en este verano porteño?

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Técnicamente, para el Banco Central de la República Argentina (BCRA) el Fondo del Bicentenario para el Desendeudamiento y la Estabilidad es un asiento contable. Es lo mismo, infinitamente pequeño, que hacemos cuando ponemos la escritura de una casa como garantía de un contrato de alquiler. En este caso, se trata de una garantía para los pagos de los vencimientos de la deuda 2010, es decir, de un reforzamiento de la confianza respecto de los mercados que es una estrategia clásica de la (pseudo) teoría y práctica de la ortodoxia financiera y explica el alza de los mercados locales pre-Redradogate, la baja de la tasa de Standard and Pool conocida como Riesgo País, la cual, a su vez, incide a favor de la Argentina en la negociación de la tasa de interés a pagar. Reitero: Era la situación pre-Redradogate.

Dicho simplemente: El Tesoro de la Nación le pide plata al BCRA y le da una letra en dólares a diez años, como antes había hecho para pagar al FMI; El Tesoro se endeuda con el BCRA y es quien paga, en este caso, a los holdouts que no aceptaron el canje 2005 por el cual se ejerció una quita del 75% del total y constituyó un éxito histórico (una muy bien aprovechada circunstancia en la cual EE.UU estaba preocupado por otros temas, el “Eje del Mal” de Mr. Bush). El Tesoro se financia colocando deuda en el BCRA del mismo modo que una empresa del capital se financia colocando títulos en el mercado financiero. Para ello, el Tesoro Argentino utiliza reservas de libre disponibilidad que no perjudican, en tanto respaldo, a los pesos circulantes y al funcionamiento bancario, lo que se llama Base Monetaria. El título de Deuda, a su vez, rinde la misma tasa de interés que la colocación en el Banco de Basilea (Banco Central de Bancos Centrales de todo el mundo) donde, actualmente, se encuentra la totalidad de las reservas argentinas. El Fondo del Bicentenario es un Fondo de Garantía; No de pago, porque éste puede no realizarse y solo se activa en caso de que los fondos previstos por el Presupuesto 2010 resulten, por x motivo, insuficientes, no pagando en tiempo y en forma, dada la situación fiscal, entonces aparece el pago con las reservas realizando la garantía. Afirmar ex post Redradogate que con este proceder el gobierno crea una situación de auto-embargue es una astuta chicana del inteligente Claudio Lozano. Si el vaticinio de Redrado era necesario, entonces: ¿Cómo puede ser que haya sido la misma ingeniería financiera la que se uso para pagar al FMI en el 2006 y no pudieron embargar un centavo de los 9mil millones de dólares? Sucede que en el 2006 el culo de Redrado estaba lo suficientemente cerrado[1]. Mejor, volvamos.

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Del mismo que prevemos cómo pagar un alquiler, el Gobierno hizo sus estimaciones respecto del crecimiento de la economía argentina para el 2010 (que incluyen una estimación de 7mil millones de dólares por exportaciones agropecuarias que repondrían el uso de las reservas) con los cuales concuerdan, por ejemplo, recientes pronósticos de la CEPAL. Este mecanismo fue utilizado por otro decreto, menos famoso, el DnyU 1.394 para pagar al Club De París y que no se efectivizó porque ese mismo mes, septiembre de 2008, explotó Wall Street. La analogía con un pago de alquileres es adrede, destaco, puesto que, al parecer, problemas como la Resolución 125, técnica y políticamente, evitables, al igual que el mamarracho que nos ocupa, estallan en el rostro de la Presidenta, impulsando una dinámica política más parecida a la estación Diagonal Norte que a la lucha por imponer ideas y estrategias de gobernabilidad sustentable.

El objetivo perseguido con este Fondo del Bicentenario son tasas de interés bajas dado que es de público conocimiento que la FED mantiene tasas bajas con las cuales ganó en el 2009 la suculenta suma de 46.100 millones de dólares, una suma récord que equivale, en tanto beneficios de un año, a casi todo el colchón de dólares del BCRA de la gestión K. ¿Cómo logro esto la FED? Comprando los bonos del Tesoro de EE.UU que, a su vez, los compró a los bancos “demasiado grandes para caer” lo cual resultó en una inmensa inyección de liquidez al sistema bancario-financiero (rescate de títulos llamados tóxicos y de títulos hipotecarios) en un endeudamiento del Tesoro y de la FED que, ahora con esas ganancias, re-transfiere al Departamento del Tesoro abasteciéndolo, esto es, la misma táctica que usó el Tesoro Argentino para con el BCRA.

La Reserva Federal o FED también ganó con sus acuerdos de intercambio de divisas, conocidos como “currency swaps”, establecidos con 14 países, a los cuales sumó México, Corea del Sur, Brasil y Singapuralimentando una nueva burbuja porque se toman créditos muy bajos en términos de intereses en dólares, se realizan operaciones en monedas no dólar, luego se sale rápidamente y se entra al dólar, nuevamente, reportando ganancias que Nouriel Roubini (economista que advirtió esta nueva dinámica, que es, en realidad, vieja, pero no así su magnitud, y que ya produjo un incidente corregido respecto del YEN en el 2008) juzga de un 50 a un 70% en términos reales y que afirma su irrefrenable estallido en cuanto la FED suba las tasas de interés, lo cual se rumorea será en agosto.

¿Por qué no se modifico antes la Carta Orgánica del BCRA como lo preveía el proyecto de Marcó del Pont reproduciendo así la independencia del mismo como entidad autónoma? Porque éste era el argumento esgrimido en caso de que los “fondos buitres” intentaran hacerse con las reservas. Y porque si la jurisprudencia internacional convalida tal accionar ni siquiera la FED estaría cubierta de la acción de los HUDGE FUNDS del globo puesto que la doctrina de la autonomía del BCRA es igual a la que sostiene las bases jurídicas de la FED, y de tantos Bancos Centrales del mundo, por lo cual el poder financiero poniendo un límite al casino, no hace otra cosa que encauzarlo.

La cuestión post-Redradogate será armar una ingeniería financiera que solo se active al momento de los vencimientos, que Pesce lleve las riendas del traspaso a Blejer, instrumentando un pago gradual que evite los embargos, anular la Letra de cambio abierta en forma apresurada por Boudou en el Central, siguiendo al detalle la coyuntura internacional.

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La fuga de capitales es sistémica en la economía argentina y es una pieza clave de la llamada valorización financiera del capital que puede reducirse a retirar, bruscamente, miles de millones de dólares provocando una devaluación de la moneda, para reingresar el capital al país, así valorizado. Durante el 2008 la fuga alcanzó los 20.000 millones de dólares, similar a la de 2001. La fuga continuó durante el 2009 y nos enteramos que hay un total de 131.036 millones de dólares en el exterior que, obviamente, no son de “colchones de argentinos” sino de alrededor de 20 empresas exportadoras (agrocomerciales, automotrices, siderúrgicas, petroleras, mineras) con peso suficiente para semejantes operaciones. La razón de esta fuga es que el establishment económico-financiero concentrado apostó ya no a la caída de la economía argentina sino a su colapso. Pero, las políticas llamadas anti-cíclicas de corte neo-keynesiano aplicadas por el gobierno atenuaron, exitosamente, la piña de la crisis mundial dado que contribuyó internamente a generar las condiciones que los mejores analistas económicos observan, en la dinámica externa, como desacople relativo motorizado por el capitalismo asiático cuyo pulmón es la China del PCCH.

El gobierno impulsó la obra pública, la finalización de Atucha 1, sostuvo a más de 150 mil trabajadores mediante subsidios en empresas, promovió inversiones con tratamiento diferencial para el pago de IVA y Ganancias a 94 empresas, fortaleció el desarrollo tecnológico de Tierra del Fuego donde se anuncian más de 4 mil empleos e inversiones millonarias por parte de BGH; el equipo financiero de Aerolíneas obtiene un crédito del BNDES  por 640 millones de dólares a tasas bajas y a doce años para cubrir el costo del 85% de la compra de 20 aeronaves a la brasileña Embrear, se anuncian planes de cooperativas y de asignación universal por hijo y se promueve una reforma cultural y democrática como la Ley de Medios…. La fuga de capitales, entonces, se frena y, por ejemplo, Techint retoma inversiones para duplicar la producción de acero de 2 millones a 4 millones de toneladas por año, lo cual quiere decir que el costo de no invertir era superior a la fuga que se detiene, porque no invertir empieza a equivaler a ceder en la competencia. Cabe destacar, para el caso del acero, que China es capaz de producir todo el acero que produce América Latina junto. No hay mucho tiempo que perder en ese mercado del cual Techint es reconocido, mundialmente, por su singular calidad en el revestimiento de tubos. Sin embargo, existe otra lectura.

A saber: El gobierno había demostrado que tiene la manija de la economía y este éxito relativo en términos de la economía real creaba las condiciones para un éxito en la relación con el capital financiero. Esto es lo que resulta inconcebible para el establishment porque ellos desean que los mercados vean en Cristina a la versión femenina de Chávez, en lugar de la versión argentina de Ignacio Lula Da Silva. A mi criterio, éste es el sentido delRedrado Gate.

El establishment económico no soporta que Cristina Kirchner pueda exhibir, hacia finales de este año que se inicia con expectativas positivas, en diversos actores sociales, una reactivación productiva y una relación que la catapulte en los mercados financieros globales que están con interés en los emergentes para diversificar riesgos e inversiones. El problema para los Roque Fernández de las Economics no es el tan temido “manotazo K”: El temor de la clase dominante es que los Kirchner afirmen una política con el capital financiero que les permita una cintura similar a la de Lula en Brasil y, por lo tanto, dejarlos afuera de la lucha por el poder puesto que el principal aliado les habría sido, íntegramente, sustraído.

 

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Que el kirchnerismo logre disciplinar a la propia ortodoxia para sus fines de poder, resulta insoportable a los espíritus del Ámbito Financiero. El problema de la deuda externa debe resolverse, es decir, tiene cura. Pero esta cura no son los tribunales y la vía de la denuncia del Fraude porque si bien la deuda tiene un origen ilegítimo devienelegítima en democracia y, hasta donde sabemos, no fue a punta de pistola como Menem-Cavallo-Roque Fernández-De la Rúa-Cavallo endeudaron y sobre-endeudaron al país e, incluso, post 2001 votaron al turco por tercera vez, clamando por dolarizar. La posición del Sr. Fernando “Pino” Solanas nos parece, no obstante, inevitable como “imperativo categórico”, un llamado a recuperar una ética que hemos rifado y festejado, un discurso necesario para moralizar a las nuevas generaciones. Una tarea pedagógica, no una opción política.

El capital financiero no es una maldición que recae sobre unos seres pobres e infelices llamados argentinos, seres inválidos a los cuales hay que tener compasión y tratarlos como niños o como infradotados incapaces de asumir responsabilidad alguna. Los países asiáticos, como Corea del Sur, han tenido que soportar el latigazo del capital financierosobre las industrias que llevan la sangre y masacre de generaciones de coreanos durante la crisis del 97’. A nosotros, esas malditas reservas nos han costado la contaminación de nuestra tierra, agua, vacas, cuerpo, por litros y litros de agrotóxicos y la reducción de nuestra soberanía alimentaria a pura soja. ¿Qué vamos a hacer? ¿Plantarnos frente al mundo con un fallo judicial que dice que la culpa es de Alfredito Martínez de Hoz, un tipo que camina por el Centro sin que ningún argentino le parta la cabeza con un martillo? ¿Y quien lo haría en una sociedad que recuerda a la Dictadura y al Menemato con la dichosa adquisición de mercancías importadas que acá resultaban una costosa porquería?

Los ortodoxos no son incorregibles sino incurables; Propongo el uso y el rápido desecho. Quizás, la forma de acabar, decisivamente, con ellos.


[1] Aún no existía Ley de Medios ni Fútbol para Todos. Escuetamente: Redrado, por fricciones que son hoy anécdotas chismosas, sabía que en septiembre no iban a renovarlo al frente del BCRA. El brillo con el cual lo presenta TN nos permite vislumbrar su voluntad de ser funcionario para la coalición opositora, que lo defiende cual 17 de Octubre del Neo-liberalismo.

MODIFICADO :Enero 13th, 2010

Menemismo y sectores dominantes

Ahora todos los de la clase alta somos peronistas…

Amalia La Señora Lacroze de Fortabat. 1989.

¡Qué grande se ha hecho la franja,

Entre el arriba y abajo!

¡Qué grande se ha hecho la franja,

Entre el arriba y abajo!

Unos se van pa’ Miami,

Y otros se van pa’ carajo.

José Larralde. 1995.

Introducción

¿Cuándo termino el siglo XX? ¿En el 2000? ¿En 1989? La década del noventa constituye una década. No es obviedad, ni tautología. Tiempo cronológico y significado histórico no cabalgan juntos. El signo diferencial, la vértebra de la década del 90′, no es ni se reduce a Carlos Saúl el turco Menem electo el 14 de mayo de 1989 sino a la sanción de la Ley N° 23.928 o Ley de Convertibilidad en 1991. Etapa clausurada del neo-liberalismo por acumulación vía valorización financiera (1976-2001),relativa y trágicamente, en diciembre de 2001. Deshollinemos: ¿Cuáles fueron los ejes estructurales del período y cómo impactaron en el sector manufacturero y en el mercado de trabajo? ¿Cuáles fueron los cambios ocurridos en los actores representativos de los sectores dominantes, considerando formas de organización, identidad y acción?

Reformas estructurales o profundización de la concentración, centralización, extranjerización del capital(1) y fuga de capitales.

Menem en el poder fue una alianza político-económica entre los sectores dominantes, la formación de una “comunidad de negocios” basada en el privatización de las empresas estatales constituida por firmas extranjeras, acreedores externos y la oligarquía diversificada(2)(grupos económicos locales reorientados a los servicios dada las privatizaciones como rentabilidad diferencial (Notcheff; 1998) por el contexto de monopolio, esto es, cuasi rentas de privilegio(3)garantizadas por la política del gobierno y no por una política de innovación tecnológica e inversión productiva. Como afirma Ana Gabriela Castellani, los grupos económicos (cúpula empresarial) no resultan actores capaces de construir un desarrollo endógeno sostenido de la economía nacional ya que no asumen la dirección de la política económica, en el sentido del desarrollo al estilo schumpeteriano, sino que consuman, periódicamente, gimnasias de adaptación a los cambios producidos en el contexto internacional originando crecimiento inestable y burbujas especulativas. En los términos de Aldo Ferrer: Una forma de liderazgo empresarial incapaz de producir densidad nacional(4)y el servilismo absoluto de la dirigencia política peronista. El Partido Justicialista hace su correspondiente “actualización doctrinaria” con las recetas del Consenso de Washington(5), el resultado: Populismo de mercado(6). Como afirmaba Domingo Felipe El Mingo Cavallo: La construcción de una economía popular de mercado habría quedado en un simple deseo si antes no hubiésemos resuelto el mayor problema que había sufrido la economía argentina desde mediados del corriente siglo: la inflación(7). La legitimación del período, con su hipnótico 1 a 1, consolidaba el fetiche: Todo el Bien (desarrollo, estabilidad, seguridad jurídica, previsibilidad, etc) emanaba de ella, orgullosa, como la mercancía, llena de mística; Cosa suprasensible, deseo disciplinado de los argentinos, finalmente, consumado: Convertibilidad, la fiesta del dólar barato. ¿Cuál fue su condición internacional de posibilidad?

Aldo Ferrer

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La baja de la tasa de interés en Estados Unidos requería, de parte de la periferia o mercados emergentes, signos de carnal sujeción y seducción al Capital: el escote fueron las privatizadas. La Ley de Reforma del Estado (N° 23.696 del 17/8/89)(8) positivizó ese cambio institucional, el más relevante del período. Daniel Aspiazu (2002) sintetiza: celeridad en el proceso privatizador, subvaluación del patrimonio de las empresas a privatizar, alta improvisación en las negociaciones, debilidad normativa, déficit de regulación. Según Bisang (1996) y Barbeito (1996), ambos citados por Svampa (2005) durante el primer lustro de la década, sólo una fracción del sector industrial -aprox. 400 empresas que representaban el 40 % de la producción industrial- estuvo en condiciones de desarrollar estrategias de reconversión ofensivas en el proceso de adaptación a la convertibilidad, mientras que el 60% del sector industrial, que abarcaba unas 25.000 empresas no pudieron sino desarrollar estrategias de sobrevivencia(9). Mientras tanto, la Ley de Emergencia Económica (N° 23.697 del 1/9/89) acotaba, drásticamente, las ingentes transferencias de recursos del sector público a las fracciones dominantes locales mediante regímenes de promoción industrial (puestos en marcha en 1977) y compra-venta de bienes y servicios por parte del Estado, reformando el BCRA, profundizando la flexibilización del régimen de inversiones extranjeras, igualando los derechos de extranjeros y locales, abriendo una intensa pugna entre las fracciones del bloque dominante para determinar qué transferencias se acotaban y de qué manera, así como la forma que adoptarían las transferencias de los activos estatales al sector privado (Basualdo; 2006)

Este funcionamiento económico bajo los ejes estructurales de las privatizaciones, la apertura importadora, la reestructuración del Estado, la desregulación económica cambio el rostro de la Argentina moderna: una inusitada alianza entre los sectores dominantes (potenciados y luego independizados del ciclo, a partir de 1994, cuando crezcan a tasas significativamente superiores al PBI corriente; Ana Castellani y Martin Schorr; 2004), las clases medias (favorecida por la estabilidad monetaria, endeudada a un sector financiero extranjerizado(10) capaz de expandir sus servicios, modernizar su oferta y aumentar el volumen de créditos) y los sectores populares (que vieron crecer su poder de compra como efecto de la estabilidad de precios en la “etapa de oro” de la convertibilidad 91-94), esto es, la alienación del conjunto de la sociedad detrás de los objetivos de la fracción diversificada de laoligarquía pampeana (clase dominante) o, dicho en los términos de Portantiero: la consolidación hegemónica (1976-2001) que resuelve, definitivamente, el histórico empate de fuerzas (1945-1973) bajo la precisión de una doble y agresiva tenaza: la valorización financiera del capital des-industrializa (destrucción definitiva de la burguesía nacionalen los términos del 45´, del 58´, o del 75´) disuelve el mercado de trabajo organizando(11), estructuralmente, desocupación masiva (derrota histórica de la clase trabajadora argentina bajo la experiencia política peronista, del 45´ al 73´) incorpora y asimila a los grupos provenientes de la burguesía nacional bajo su dictat. Una vez reconvertido, financieramente, el capital, bajo el desplome administrado de Domingo Felipe Cavallo en el 2001, la fuga de capitales ascendía a la suma de 150 mil millones de dólares, el monto de la deuda externa. Esta hegemonía política y economía organizada por el menemato explica, culturalmente, el clima de fiesta y frivolidad de lasex-politik menemista: el transformismo(12).

Este transformismo no solo es político en el sentido gramsciano (Basualdo; 2006) sino estético y sociológico, un estilo de vida, descripto hasta el hartazgo por toda la profusa literatura de época: Silvina Walgner en Pizza con Champán; Horacio Vertsbisky en Robo para la Corona; Luciana Vázquez en La Novela de Menem; Tomás Abraham enLa Empresa de Vivir; Maristella Svampa en Los que Ganaron, la vida en los countries y los barrios privados y muchos otros investigadores y opinólogos culturales que recortan, superficialmente, la estructura del poder y analizan, empírica y aconceptualmente, una heterogeneidad de fenómenos de consumo, de corrupción, de organización urbana y de expresiones sub-culturales baladíes y fugaces reduciendo la diferencia histórica del orden de fuerzas (Althusser) a una novedad editorial interna de batallas de prestigio y reconocimiento del campo cultural (Bourdieu).

La clase dominante en la Argentina no fue por menemismo queaggiornó su identidad (visiblemente más americanizadas, mas ostentosas, más frívolas, mas excesivas, kitsch, al ritmo de la alegría desenfrenada de “los nuevos ricos”) ni tampoco porque, como afirmaSvampa (2006), exista algo así como “una inscripción de lo plebeyo transfigurado” como lo trasgresor sino que, de un modo mucho más elemental, básico y real, el sistema imaginario re-tradujo el goce del ejercicio del poder no limitado por fuerza política alguna, menos por la moral.

La suposición de una “renovación en la identidad” de las clases dominantes durante los noventas es tan ilusoria como las voces que, a su vez, plantearon una “cooperación entre políticos y empresarios”. Bastó que el sistema estalle para que el establishment de las asociaciones del agro y de la banca expliquen que los políticos argentinos son “demagogos”, “ladrones”, “oportunistas” (Mariana Heredia; 2002) El conflicto con las entidades empresariales unificadas del agro-pampeano durante la gestión Kirchner, al revolver viejos espectros del peronismo clásico, liquidará cualquier conjetura de “renovación cultural” de la oligarquía pampeana.

La soga en el cuello

Como sintetiza Castellani(13), la venta de activos nacionales ocasionó tres grandes consecuencias: el incremento de la participación de las empresas trasnacionales entre 1993 y 1998, el aumento constante de capitales que se fugan hacia el mercado financiero por parte de los grupos económicos locales, la conformación de proyectos contrapuestos entre distintas fracciones de la cúpula empresarial. ¿Qué quiere decir esta profunda re-estructuración y completa subsunción al capital extranjero?

Simple y rápidamente: la entrega de los capitales nacionales, asociados en consorcios a través de paquetes accionarios en el negocio privatizador de las empresas públicas, a capitales extranjeros no significó la venta de empresas en situaciones financieras comprometidas sino líderes y de mayor rentabilidad en el sector a cambio de altas tasas de rentabilidad en términos internacionales. Dicho de otro modo: el imperativo fue ¡vender y rajar! Esto descompuso la “comunidad de negocios”: quienes vendieron sus activos fijos, tenían importantes inversiones productivas en el país, y mantenían buena parte de sus recursos en inversiones financieras en el exterior, impulsaron la devaluación; quienes habían adquirido empresas o eran acreedores externos proponían la dolarización de la economía como forma de preservar en dólares el valor de dichas empresas (Castellani y Schorr; 2004; Basualdo; 2006)

La devaluación empujó a la mitad de la población del país en la pobreza. El soporífero uno a uno estallaba en mil pedazos, por todos lados. Lo que había acontecido, todavía hoy se discute.

Una fábula concluía en la ciudad de la furia. No sería la última.

Bibliografía utilizada:

Estudios de Historia Económica Argentina; Eduardo Basualdo; Siglo XXI; 2006

¿Capitanes de la industria o generales de la economía? Azipiazu, Basualdo, Khavisse en El nuevo poder económico de la Argentina de los ochenta; Siglo XXI; 2006.

Frívola y Casquivana, Mano de Hierro en Guante de Seda: Una propuesta para conceptuar el término oligarquía en América Latina; Waldo Ansaldi; Materiales de Cátedra.

Implementación del modelo neoliberal y restricciones al desarrollo en la Argentina contemporánea. Ana María Castellani. Materiales de Cátedra.

¿Más cerca o más lejos del desarrollo? Ricardo Aronskind, 2001. Materiales de cátedra.

Ricardo Aronskind; Populismo neoliberal; Argentina reciente-. Materiales de cátedra.

La política de liberalización económica en la administración de Menem; Pablo Gerchunoff y Juan Carlos Torre; Desarrollo Económico; vol 36; 1996. Materiales de cátedra.

Globalización, desarrollo y densidad nacional. Un abordaje de la experiencia de América Latina; Aldo Ferrer en La democracia en América Latina, un barco a la deriva por Waldo Ansaldi Dir.

La sociedad excluyenteLa Argentina bajo el signo del neo-liberalismo; Maristella Svampa.

Reformas estructurales y renovación de las élites económicas en Argentinaestudio de los portavoces de la tierra y del capital; Mariana Heredia. Materiales de cátedra.

Más allá del pensamiento único; Martin Schorr; Ana Gabriela Castellani. Materiales de cátedra.

Argentina: convertibilidad, crisis de acumulación y disputas en el interior del bloque de poder económico, Ana Castellani y Martín Schorr. Materiales de cátedra.


Notas

(1) “No se trata ya de una simple concentración, idéntica a la acumulación, de los medios de producción y del poder de mando sobre el trabajo. Se trata de la concentración de los capitales ya existentes, de la acumulación de su autonomía individual, de la expropiación de unos capitalistas por otros, de la aglutinación de muchos capitales pequeños para formar unos cuantos capitales grandes. Este proceso se distingue del primero en que sólo presupone una distinta distribución de los capitales existentes y en funciones, en que, por tanto, su radio de acción no está limitado por el incremento absoluto de la riqueza social o por las fronteras absolutas de la acumulación. El capital adquiere, aquí, en una mano, grandes proporciones porque allí se desperdiga en muchas manos. Se trata de una verdadera centralización, que no debe confundirse con la acumulación y la concentración” (El Capital, Carlos Marx; 1971; p.526)

(2) Por oligarquía diversificada entendemos los grupos económicos cuyo origen se remonta a la época del modelo agro-exportador y a la primera etapa de la industrialización sustititutiva, aunque algunos pocos se integraron en la segunda etapa de sustitución de importaciones, que se conformaron en tanto Capitales sobre la base de la fracción de la oligarquía que se diversificó y expandió hacia la producción industrial (Bunge y Born; Braun Menéndez y Garovaglio y Zorroaquín, a los que se agregaron más tarde, durante el treinta y el cuarenta, otros grupos económicos formados en la actividad industrial o en la explotación petrolera (Celulosam Astra, Perez Compac), cuyo comportamiento ha sido estudiado por el sociólogo Miguel Khavisse y los economistas Eduardo Basualdo, Enrique Arceo y Daniel Aspiazu; diferenciando conceptualmente con el término oligarquía pampeana a los grandes terratenientes burgueses que concentraron grandes cantidades de tierras y se formaron y consolidaron, como demuestran los estudios de Jorge Sábato, como clase dominante en el período 1880-1914 (en este sentido burguesía terrateniente en Sábato es equivalente, en los estudios de Basualdo, a oligarquía pampeana, salvo que éste reserva el término, estrictamente, burguesía y, específicamente, burguesía nacionalpara aquella que a través de la política industrial peronista surge a través de la CGE en 1953) Sostenemos esta diferenciación porque, a pesar de la clara racionalidad empresarial de ese actor (de allí el significante Diversificado) la denominación Oligarquía tiene el peso simbólico, histórico, e imaginario de constituir un concepto que hace referencia implícita a la base primigenia (la hacienda), genealógica, de un poder caracterizado por su concentración y la angosta base social (burgueses, hacendados) que lo conforma, esto es, por la exclusión en su ejercicio efectivo de la mayoría de la sociedad; se trata de un tipo de ejercicio de dominación pasible de ser ejercida, conducida, por clases, fracciones, grupos sociales (incluyendo redes familiares); basado en valores como linaje, tradición, raza, ocio, dinero, cuyo accionar captura al Estado, específicamente, al Senado como garante principal del pacto oligárquico entre dominios provinciales, regionales. Esta breve descripción puede hallarse en el artículo Frívola y Casquivana, Mano de Hierro en Guante de Seda: Una propuesta para conceptuar el término oligarquía en América Latina, del historiador Waldo Ansaldi; artículo de consulta ineludible para un detalle conceptual pormenorizado.

(3) La política de liberalización económica en la administración de Menem; Pablo Gerchunoff y Juan Carlos Torre; Desarrollo Económico; vol 36; 1996.

(4) Si para Aldo Ferrer Desarrollo es acumulación en sentido amplio,Densidad Nacional es conocimiento de lo propio en ese sentido. Ladensidad nacional requiere liderazgo empresarial y estrategias de acumulación de poder político y económico fundado en el dominio y la movilización de los recursos disponibles dentro del espacio nacional, reservando los núcleos dinámicos del desarrollo para empresas nacionales o sujetando, a estrictos marcos de regulación, la integración de filiales de empresas extranjeras en el desarrollo endógeno. Como vemos, todo lo contrario a lo ejecutado durante el período analizado y, desde luego, el pase a la sombra del economista referido durante el menemato y su coro neoliberal vernáculo; la vigencia de su enseñanza hoy. (Ver; Globalización, desarrollo y densidad nacional. Un abordaje de la experiencia de América Latina; Aldo Ferrer en La democracia en América Latina, un barco a la deriva por Waldo Ansaldi Dir.)

(5) La lengüeta del poder leía el ciclo así: Al final, en 1991, la situación se volvió tan desesperada que el presidente recién elegido, Carlos Menem, que irónicamente enarbolaba la bandera de Perón, recurrió a su capaz ministro de Economía, Domingo Cavallo, en busca de ayuda. Con el respaldo del presidente Menem, Cavallo vinculó el peso argentino en paridad de uno a uno con el dólar estadounidense. Esa estrategia extremadamente arriesgada podría haber saltado en pedazos horas después de su implementación. Sin embargo, la osadía de la jugada y la aparente credibilidad del compromiso espolearon a los mercados financieros mundiales. Los tipos de interés argentinos cayeron en picado, la inflación bajo del 20.000 por ciento en marzo de 1990 a una tasa anual de un solo dígito para finales de 1991. Yo rebosaba de asombro y esperanza. (Alan GreenspanLatinoamérica y el populismo en La Era de las Turbulencias; Ediciones B 2007)

(6) Ricardo Aronskind; Populismo neoliberal; Argentinareciente-.

(7) El peso de la verdad; Domingo Cavallo, Planeta; 2007.

(8) Otros instrumentos propios de esta etapa (1989-1991) fueron el plan Bonex, el decreto 435/90 de freno temporal al gasto público, la ley penal tributaria, la generalización del IVA, la creación del Sistema Nacional de la Profesión Administrativa (SINAPA)

(9) Juan Jose Llach, apologista del régimen convertible, sostenía que la convertibilidad era la posibilidad de reconvertir tecnológicamente la producción local, sus palabras, hoy revisadas, no dejan de, sistemáticamente, de enterrarlo en la negrura del error empecinado: En la vereda de enfrente se encuentra el economista Paul Krugman, junto a escasos epígonos locales. Sin embargo, Krugman ya dejó de lado su pronóstico de que a México, devaluando, le iría mucho mejor que a la Argentina sin devaluar. Hasta ahora se equivocó de medio a medio, y su insistencia en la devaluación se parece más a la defensa de una ideología que a un sereno análisis de la realidad. Otro Siglo, Otra Argentina. Juan José Llach; 1997.

(10) Aronskind en ¿Más cerca o más lejos del desarrollo?; 2001; sostiene que, en el marco del proceso de concentración ya mencionado, se pasa de 213 a 119 entidades financieras llegando en el 2000 a un control del 50% de los bancos argentinos y un 51%del total de sus activos bajo el pulgar de organizaciones extranjeras: hacia 1997 el INDEC ya evidencia que el 60% de las 500 grandes firmas es de capital extranjero; que éste posee el 71% de los activos; que realiza el 71.5% de las ventas; que exporta el 76%, que recibe el 74.9% de las utilidades, que genera el 55.9% del empleo (Aronskind; 2001)

(11) Eliminación de la indexación salarial, descentralización de la negociación colectiva, se vinculó las variaciones salariales a la evolución de la productividad, se limitó el derecho de huelga, se alteró el régimen de vacaciones, se privatizó el régimen de prevención de accidentes de trabajo, se pusieron en vigencia diversas formas de contratos temporarios, se disminuyeron los aportes patronales a la seguridad social y las asignaciones familiares, disminuyeron las indemnizaciones por despido, etc (Beccaria; 2002)

(12) Gramsci caracteriza el transformismo como la absorción gradual, pero continua y obtenida con métodos diversos según su eficacia, de los elementos activos surgidos de los grupos aliados, e incluso de aquellos adversarios que parecían enemigos irreconciliables. En este sentido la dirección política ha devenido un aspecto de la función de dominio, en cuanto la asimilación de las élites de los grupos enemigos los decapita y aniquila por un período frecuentemente muy largo. De esa manera la clase dirigente absorbe a los intelectuales de otras clases, enriquece su enfoque político-cultural y aumenta su capacidad hegemónica. El transformismo es un fenómeno en cuya producción ingresa tanto la capacidad de expansión y de adquisición de universalidad del grupo dominante y su producción ideológica, como la corrupción y el efecto desmoralizador de las derrotas políticas de los grupos subordinados.

(13) Implementación del modelo neoliberal y restricciones al desarrollo en la Argentina contemporánea. Ana Gabriela Castellani.

MODIFICADO :Enero 27th, 2009

Cráneo candente

Por Leonardo Sai

El silencio es una forma de mentira. Los pueblos silenciosos enferman y mueren. Cuando nadie discute, el orden está mejor protegido. Pero mejor aún estaría sin seres vivos. Hay países donde desaparecieron las protestas, donde cada uno cumple ordenadamente su deber… En muchos casos, la explicación es que ya no corre sangre por las venas de los pueblos. ¿Será esta tranquilidad la que buscamos?

Mi testimonio
Alejandro A. Lanusse

Demanda europea de carnes y cueros argentinos. Postergo venta de campos de pastoreo. Profetizan que la demanda no tendrá fin.

El amigo de Baudelaire
Andrés Rivera

Durmiendo sin frazadas

No obstante levantado el mal llamado lock out, los analistas políticos y sociales que trabajan la construcción política de la opinión pública han, rápidamente, descartado que la hipótesis de “golpismo” sea de parte de “los medios”, sea de parte de “el campo”, sea de ambos en secreto complot, sea entre diversos poderes y figuras del justicialismo anti-kirchnerista, sea quien sea. Aún en los momentos más tensos de esta dura protesta, negaban la hipótesis con aires de señores seguros de sí, maduros en el análisis de la historia, sin ceder a imaginerías paranoicas; bien firmes y sin concesión frente a los miedos heredados del terrorismo ejercido. Ahora bien: ¿Miedos de quienes querían apaciguar?

Citando a un muerto: ¿tiene Doña Rosa miedo a la destitución orquestada de Cristina K? ¿Nadie se puso seriamente a pensar que una serie de incendios políticos provinciales, un escenario que conjuga desabastecimiento, saqueos de supermercados, psicosis inflacionaria, con una policía dócil a ciertos históricos cacicazgos, con una figura presidencial aceleradamente desgastada, podrían haber constituido un 19 y 20 de diciembre del “interior profundo” cuyos focos presionando juntos hubiesen asfixiado la economía urbana, como amenazaron hacerlo, reventando de caceroleros su podrida Capital? A la operación de escenificación de un entramado de poderes ocultos en pos de un complot bien orquestado se la denomina infantilismo intelectual y, como bien enseñaba Adorno, constituye un síntoma de regresión de la conciencia a estadios arcaicos de lo humano. Durante toda esta prevenible protesta, no hubo necesidad alguna de bastidores. Se vio todo, y en exceso.

No escuché a nadie, salvo algunos voceros oficiales, y con la excepción de Nicolás Casullo, hacer referencia al ánimo / fuerza destituyente presente en la sociedad argentina. Este progresivo desgaste lejos de ser invisible, recorre el tejido social como corrosivo del poder político. Siempre es más fácil hablar de una soja maldita, de Monsanto, porcentajes de PBI, de millonarios transnacionalizados, la “sed de ganancia” de la gauchiburguesía. El debate economicista objetiva traduciendo un lenguaje que nada tiene que ver con numeritos y porcentajes. Siempre es más fácil anunciar con bombos y platillos —como lo hizo el bloggero desarrollista Daniel Muchnik— una crisis terminal en Estados Unidos. Forman parte de nuestro deseo, de un sentido común vengativo, de nuestra alma resentida y periférica, más allá de las virtudes del pueblo norteamericano, en su hora crepuscular. Esa crisis fue anunciada y relamida con la buena conciencia de quienes advertían que no nos iba a afectar por nuestras estratégicas relaciones comerciales (léase suministro de alimentos, China, India, etc.). Más cerca de nosotros, la hipótesis “golpista” no fue tomada en serio. Hubo voces de comunicadores (mercenarios) que forman parte de la hipótesis misma. Hubo voces que acuñan las estupideces academicistas de siempre: neogolpismo. ¿Acaso alguien pueda intentar creer que la sociedad superó, de algún modo, las heridas de la masacre?

Simbólicamente, hemos fechado una política de la memoria cuya eficacia pende en los juicios que aún no se cierran. En lo real todo el gobierno (los k + Alberto Fernández) sale a la guerra por un actor social, imaginariamente unificado por los medios masivos, emblocado como tal por el propio gobierno que no diferenció segmento alguno, en las primeras ebulliciones que organizaron el conflicto, sirviéndole el corte de ruta en bandeja a la Sociedad Rural y que procesa las presiones de la economía política como especies de plebiscitos de confianzas, de lealtades, de afectos, de amor: Si no me queréis, es porque seréis clase media y golpista, engendro egoísta, gorila; ¡Os reveláis, flagrantes, como la ruina de esta histórica oportunidad igual que lo concebisteis en el 55’ y en el 76’! Los andamios sobre los cuales gravita el poder K son muy poco fieles.

¿Propia tropa? Evidentemente no la tienen: son un matrimonio muy desconfiado. Quienes desprecian a Cristina Kirchner, desde las alturas de la Teoría, la consideran una aldeana de visión corta con una típica soberbia de paisana en el manejo del poder. No solo le demandan ejercer la presión nacional sobre la tierra. Exigen un proyecto de acumulación en la dirección cerrada en 1976: la activación de una re-industrialización en el marco de una alianza inter-burguesa tejida, dinámicamente, con Brasil y Venezuela. Es el escupitajo intelectual encolerizado por la ausencia de un programa político y de desarrollo económico de largo alcance y viable, quizás como nunca antes, por la situación internacional. Por el otro lado, existe un desprecio totalmente inverso, pero, fundamentalmente, fiel en la representación, en el sentir de las bases, que condensa De Angelis.

El nuevo Bloomberg acusa a CFK de “unitaria” y “centralismo porteño”. Es un escupitajo, recalentado por el odio al imaginario del porteño prepotente(#), que incorpora y personifica todo lo que en las provincias sienten que no va más: desde las coparticipaciones, las desigualdades sufridas por la concentración de la renta, hasta la política de retenciones. Todo entra. Si la ONU anuncia 10 años de alimentos caros, la redistribución que vuelva al campo y que la sociedad en su conjunto se joda. Frente a esto, CFK esgrime que el comienzo lógico para que la “redistribución de la riqueza” sea un programa efectivo es la aplicación de las retenciones. Aunque D’ Ellia gaste su lengua con los millones de nuevos jubilados, obras públicas, cientos de miles de nuevos puestos de trabajo, ese universal mentiroso conocido como “la gente” desconfía. Siente que no hicieron todo lo que podían haber hecho. La fogonearon durante meses con titulares de Superávits y sospechan del uso que les puedan dar a lo que recauden de las retenciones. Entre la caja destinada a alianzas disciplinadas y compromisos con poderes empresarios y un imaginario de “hombre laborioso” no hace falta discutir a quién “la gente” prefiere, aunque esta operación la hunda. Si a esto le sumamos un brindis menemista con el Tren Bala… Conocemos este moralismo irigoyenista. Pertenece al marketing Carrió y se fundamenta en esos porno-negociados que le facilitan eternos guiones.

Gobierno vs. Campo” no fue solo una construcción mediática. Fue el modo que el (la) presidente armó la cancha del conflicto. Al forjarlo personal, como todo lo que roza al poder K, desde el 2003, la puja sectorial adquirió status empujando una crisis política cuyo costo es el declive de la imagen positiva del Ejecutivo. Solamente una sociedad con una subjetividad política liquidada por el ejercicio del terror no le presenta otra crítica que un creciente ánimo reactivo, rabioso y destituyente. Hecho gravoso y delirante dado que el apoyo simpático de la clase media al “paro del campo”, estructuralmente, la perjudica. Esta clase media capitalina complaciente usa la protesta del campo para manifestar desconfianza, desvalorización y reducción de la política y de los políticos como prestadores de servicios. Los sectores populares que adhieren, en la opinión cotidiana, lo hacen porque “el hombre de campo se rompe el c…”, porque “el campo” se les presenta como una especie de reserva moral de la Patria, porque la imagen de un hombre fornido, bestia, con dientes partidos por el uso torpe de la máquina, ligado al suelo, con banderas argentinas, les cautiva el alma.

Al menos, “el campo” mostró vitalidad: reacciona, protesta, defiende sus intereses. No se confunda lector apresurado de clasificaciones: apoyo la gestión CFK, el esquema negociado de las retenciones, y espero ver los frutos de la panfletada redistribución del ingreso en los sistemas de salud, de educación, de transporte. El tren bala no hace fácil la legitimidad. Verla manejar este conflicto me hace suponerla en otra época de la historia política del país, en cualquier año, entre el 55’ y el 76’, con pujanzas sociales sólidas y bien organizadas: la hubiesen soplado como a una Isabelita. Cristina tiene más sesos que ese viejo residuo, pero los méritos de su animalidad política se deben más a las impotencias de esta sociedad líquida para pensar sus miserias que al poder real de conducción política. Eso sí, luce siempre muy hermosa, actúa con soltura, aprendió de sus asesores de imagen los movimientos profesionales de la plataforma, no le teme a la improvisación, se acuerda siempre de “el género”, respeta el protocolo, seduce muy bien en el exterior, y sabe cuándo y cómo corregir el tono de los discursos fallidos. Conducir un país requiere un narcisismo mayor. Es el amor propio que siente un estadista cuando aplica la inteligencia: suma a tantos que brilla.

No es culpa ni mérito que vivamos en una sociedad en la cual las sensaciones de colapso y enervación se hallan vuelto realidad cotidiana. No es necesario vivir los excesos del suplicio para advertir que el espíritu de las situaciones más extremas irrumpe en el proceso íntimo que desintegra la organización de nuestra sociedad como cuerpo. El destierro de la política, como modo de procesar la conflictividad social, es el acontecimiento de las últimas décadas; acontecimiento frente al cual es inútil buscar refugio en discursos de buena voluntad. La férrea lógica del neo-liberalismo sujeta aún los dictados de la política. Evidencia el arcaísmo de una clase dirigente que todavía “piensa” al Estado con los conceptos de la economía política clásica del siglo XVIII.

Disculpen, lectores apaches, por los exabruptos de esta candente calavera. Esta sociedad me vuelve monotemático, obseso, como a los tipos a los cuales detesto. Volveremos, con la cuarta parte de Velocidades.

(#) Estereotipia que considera que el país termina en Buenos Aires y que proyecta sus problemas domésticos como “los problemas de la Sociedad Argentina.