Enanismos

Por Leonardo Sai

Cuando un hombre puede rechazar cualquier costumbre con una simple palabra y no lo hace, es una señal evidente de su deseo de que dicha costumbre continúe subsistiendo.
Leviatán, Thomas Hobbes

El caso es que estos hijos de mil puta van a plantar soja en esos terrenos, una especie de soja de laboratorio con la que van a fabricar chorizos para vender al Estado. Entendés ahora, lo que te quiero decir gordito, los van a pasar como buenos, en la Caja Choripán, el plan alimentario. Todo el país comiendo chorizos de soja radioactivos, eso hay que frenarlo cuanto antes compañero y vos nos vas a ayudar…
Choripán Social, Sebastián Pandolfelli

Tener estatura es tener peso, decir un sentido. El crecimiento es escritura nerviosa, potencia de la hormona, vigor de la glándula filosófica. El escaso alimento conceptual retrasa el crecimiento. Produce un fenómeno de insuficiencia proteica, de predominio de fenómenos catabólicos sobre anabólicos, irigoyenismo en la sangre. El alimento debe llegar al tejido, la célula debe saciar su voluntad de poder. De lo contrario, hay anoxia, anomia, un partido de Racing. A escala moral, la flacidez de la hormona origina cretinismo. El crecimiento es la representación de las hormonas que se encuentran suspendidas en el escroto. Las células de Leydig producen andrógenos. La más importante es la testosterona. La testosterona es el justicialismo del sistema endocrinico. Influye sobre el crecimiento de la próstata y vesículas seminales y estimula la actividad secretora de las estructuras. Elevarse es voluntad de potencia, de ruptura, de creación(1). La herencia pesa en el análisis del enanismo. Hay enanismos familieros, raciales, religiosos(2). Nos centraremos en el político, el psicosocial y el teórico.

Bajeza política

El enano pertenece a la tradición de la bajeza política. El enanismo político emparcha, remeda con lo existente. El enano no inventa, no tiene visión a largo plazo, valora a quien hace con lo que hay. Es un costurero de la coyuntura. El enano ha sido también un monstruo medieval(3). Nuestra quimera es una fisiología menemista, un monstruo servil. La aberración, deformación, monstruosidad que le corresponde es el despojo, el saqueo, la depredación: Ser una máquina suicida al interior de la sociedad. El enano considera que hay que entregarlo todo porque genera trabajo. El correlato es la profundización de la pobreza y la contaminación ambiental. En este sentido, lo que explica la llamada violencia colectiva en Argentina no es una zona gris de la política(4), como cree el sociólogo Javier Auyero. La zona gris de la política es el resultado de una estructura de depredación sistémica. Miremos esto más de cerca, volveremos luego sobre las zonas grises de este investigador.

Investigadores de la CEPAL –Gabriel BezchinskyMarcelo Dinenzon, entre otros– nos informan que los capitales extranjeros continúan desembarcando en el país pero con pocas chances de comprar algo porque la mayoría ya fue vendida: entre el 2002 y el 2006 las firmas extranjeras realizaron compras en el sector petrolero por 4.075 millones de dólares, el 71,6% de ellas fueron transacciones entre no residentes; en el 2002, la brasileña Petrobras se quedó con Pecom; en 2005 la estadounidense OXY compró Vintage; en el 2006 la yanqui Apache compró Pionner y PAF; en Minería la situación es similar; en Alimentos, Bebidas y Tabaco, los capitales extranjeros realizaron transacciones por 2.422 millones, de los cuales solo 101 millones se destinaron a la adquisición de firmas nacionales; en Comercio, las transacciones son por 336 millones y solo 21 para adquirir firmas locales. Las transacciones que supusieron incremento de la inversión extranjera directa son 38. Se destacan: la ya mencionada venta de Pecom a Petrobras, el canje de acciones de Siderca por Tenaris, la venta de Loma Negra a la brasileña Camarco Correa, el ingreso de Belgo Mineira en Acindar. Brasil se compró todo: es el 55% del total de las transacciones en empresas líderes. Todo lo cual arroja un escenario donde la mayoría de las fusiones y adquisiciones que se concretan tienen como protagonistas exclusivos a empresas extranjeras. En La cúpula empresaria argentina luego de la crisis: los cambios en el recorrido 1997-2005, Claudio LozanoTomás RaffoAna Rameri analizan la radiografía de las 200 empresas de mayor facturación. Comparan la situación en el 2005 con la previa al inicio de la crisis de la Convertibilidad. En el período, crecen el doble que el PBI corriente; al interior, la dinámica es de centralización y concentración con crecimiento de la extranjerización del 75,8%, tanto en empresas productoras de bienes como en las de servicios. En 1997 los grupos extranjeros representaban el 42,9% de los grupos empresariales y tenían el 46,7% de las firmas, en el 2005 implican el 59,4% del total y el 66,3% de las firmas pertenecientes a empresas de la cúpula.

Vuelvo un minuto: las instituciones democráticas no peligran porque exista una zona gris en la política partidaria argentina. La zona gris de la política argentina es pura superficie, un efecto de estructura. Hay zonas grises (ver enanismo teórico hacia el final de este artículo) porque no existe una democracia real –entre otras variables y situaciones de peso, como las mencionadas– sin apropiación nacional de los recursos del suelo: en Catamarca, el 62% de la población es pobre, el 40% está desocupada y la mitad subalimentada. La llamada Gran Minería no generó ningún efecto regional. Catamarca aumentó su índice de pobreza y desempleo a pesar de ser la mayor exportadora de minerales del país. Nuestros minerales le dejan a Catamarca en concepto de regalías el 1% y el Estado Nacional reintegra el 2.5%. De los 1.632 millones de dólares en exportaciones en el 2005 nada regresa: Minera Alumbrera, la mayor mina de oro y cobre de Catamarca, emplea 1.300 operarios de los cuales solo 300 son catamarqueños; y a su vez factura/exporta por 2.000 millones de dólares por año a valores de hoy y paga 22 millones de dólares en salario y, encima, los pagamos todos nosotros porque la nación devuelve 55 millones de dólares en concepto de reintegro a sus exportaciones. La minería no se procesa ni se industrializa en el país. Las exportaciones de Minera Alumbrera en Catamarca triplican su presupuesto provincial. Fácilmente se deduce el poder real que esto implica: gobernadores, ministros, legisladores, magistrados, concejales, universidad, medios de comunicación, organizaciones no gubernamentales… son apéndices del lobby minero. Becas, sponsors, ayuda social, campañas políticas. El Estado se vuelve su mejor aparato publicitario y de gestión: marketing empresarial en el poder. El 38% de la masa laboral depende del Estado provincial o del municipio. Soltar la lengua equivale a la expulsión del Edén trucho en la provincia del Dios Enclave. Mientras tanto, esta minería a cielo abierto genera ácidos por la oxidación de los sulfuros de la piedra cuando se exponen al aire o al agua. Arrastrado, el ácido drena hacia las napas o los ríos de superficie, incluso en minas desactivadas. Es un proceso continuo, que por décadas, puede llegar a destruir la tierra por siglos. Para el momento en que la mina quede agotada y la tierra yerma, la minera La Alumbrera se habrá retirado, dejando como figureti a una empresa llamada OMAP, responsable del futuro ambiental, que no tiene plata ni para pagar sueldos, ni tiene proyecto de retrobombeado de las aguas ácidas. Y el futuro, nuestro futuro… el del hombre elefante y los Thundercats.

En El despojo de los metales argentinosPino Solanas analiza la legislación vigente, de clara servidumbre colonial, que establece que la propiedad de las reservas mineras es de los estados provinciales pero les prohíbe explotarlas ya que deben cederlas a empresas privadas, transfiriéndoles las investigaciones geológicas y los descubrimientos del Estado; una legislación que no controla la exportación minera, que permite excepcionales desgravaciones impositivas; que permite que oro, plata, cobre y sesenta minerales más se vayan del país sin dejar un centavo; que delega en trasnacionales facultades extraordinarias para perforar y mover cerros, eliminarlos, cambiar o contaminar causes de agua, alterar ecosistemas; un Estado que no monitorea inversiones en el sector (en países como Canadá y Noruega, la supevisión ocurre cada tres meses) de modo tal que mientras las petroleras decían que iban a invertir 4.000, 6.000, 9.000 millones de dólares, nada sucedió, y las reservas que teníamos de hidrocarburos (35 años en petróleo, 16 en gas, calculadas en el momento de la privatización) hoy descendieron a 9 y 7 años (crisis actual); en suma: las leyes mineras del menemismo, aún vigentes, en el fragor de la era K, como continuación de aquél por otros medios.

El trabajo de Diego Mansilla Hidrocarburos y política energética: De la importancia estratégica al valor económico. Desregulación y Privatización de los hidrocarburos en Argentina, es un mazazo. Explica que las medidas desregulativas negaron el valor estratégico de los hidrocarburos reduciéndolos al simple papel de commodities, es decir, bienes que se llevan al mercado internacional con precio standart, sin valor agregado; una política económica que modificó a todo el aparato productivo: pérdida de integración nacional, pérdida de valor agregado, desindustrialización, distribución regresiva del ingreso, primarización del comercio exterior, fueron algunos de sus frutos. Se exportan productos homogéneos vinculados directamente a lo que los neoclásicos llaman “ventajas comparativas” de la Tierra Madre: se clausura el camino a cualquier forma de innovación, es decir, de trabajo humano, de construcción de lo que se llama Cultura, en pos del latrocinio sediento de la geografía. Gracias a la política llevada adelante por las empresas privadas extranjeras que manejan a su antojo los recursos energéticos no renovables, las generaciones futuras tendrán un ingreso y un consumo menor como consecuencia del beneficio de las generaciones presentes del resto del mundo. Gran parte de nuestra renta petrolera es transferida al exterior: las reservas de petróleo en diciembre de 2005 son menores a las de 1989 en 31.300 miles de metros cúbicos. En esta imprescindible radiografía, Diego Mansilla nos informa que el horizonte de reservas se redujo de 12.9 a solo 8.1. ¿Cuál sería nuestra posición si Argentina no hubiera exportado petróleo crudo desde 1989? El nivel sería 44% mayor, con un horizonte de 16 años sin modificar el consumo ni la extracción. Con un agregado: desde 1989 la Secretaría de Energía no hizo ninguna auditoria sobre las reservas o la extracción y debe confiar en la veracidad de la información suministrada por las mismas empresas: Argentina es el único país que desconoce cuánto petróleo y gas posee. Al negar el carácter estratégico del recurso, al reducirlo a un commoditie, se entrega la renta: desde 1996, las empresas petroleras se apropiaron de U$S 3.000 millones al año, el 47% de los U$S 6.500 millones de renta total. Para el 2005, la renta total fue de U$S 12.000 millones de los cuales las empresas se apropiaron el 37%. A esto hay que agregar los montos de apropiación de las refinadoras. En promedio, el sector público, apenas se apropia del 40% en los últimos 10 años, con leyes que solo les permiten a las provincias apropiarse por regalías en el 12% y, así, incluso en el 2005, apenas llegan al 7,2%. Previa a la desregulación, el Estado y las provincias obtenían la totalidad de la renta gracias a YPF estatal y a la regulación del que era objeto el mercado petrolero. La renta petrolera de un año cancela esa publicitaria conquista de la deuda con el FMI; con el 100% de la renta, se duplicarían las reservas internacionales del BCRA en 3 años; se duplicarían los Gastos de Consumo, incluidas las remuneraciones de la Administración Nacional, según Presupuesto 2006. En suma: este sector no demanda trabajo, ni directa, ni indirectamente; empeora la distribución del ingreso entre capital y trabajo, las empresas envían las ganancias al exterior en 15.000 millones, que representa el 53% de los capitales que ingresan; el país no se desarrolla y no puede asegurar un futuro abastecimiento energético: la estructura de comercio exterior, así provocada, no es otra que la metamorfosis de un viejo arcaísmo de poder del perído 1880-1930.

La bajeza política, la rifa de sí, la máquina suicida, la voluntad de nada, se condensa toda —¿y como podría faltar Él, el enano par excelence?— en esta frase: “… merced a lo que ya hicimos y a lo que seguiremos haciendo, los hidrocarburos dejarán de dormir en el subsuelo de la Patria el sueño de los justos para satisfacción de falsos predicadores de una soberanía inexistente”, Carlos Saúl dixit, enero 1991.

Enanismo de clase

Matías Bruera es un sociólogo inteligente y sabe poner la lupa allí donde el todo se ilumina mejor: producción y consumo de alimentos. Pensar el alimento, como problema filosófico de suma importancia. De Feuerbach a Nietzsche. El libro de Matías resulta descomunal, con un excelente título Meditaciones sobre el gusto y la Argentina fermentada. Un sociólogo que piensa, que sabe escribir; un opinador pasional: “Los argentinos tienen todo el tiempo el afán de aparentar ser algo y todo lo exageran. Ahora es el mundo gourmet, como antes fueron las canchas de paddle o las mesas de pool.”(5) Bruera es un meditador de lo demasiado humano, tiene las mismas obsesiones que el inteligente Wacquant(6): “¿Qué pasa en la psiquis de una clase frente a la inseguridad como hecho objetivo y subjetivo del sistema económico-político global? Se endurece el paladar. El mundo gourmet fue un mecanismo de defensa frente al 2001, a la mitad de la población sin acceso a una mesa digna.” Wacquant encuentra una muy similar psicopolítica de clase, analizando tanto la línea de color urbana en los ghettos negros como en las actitudes ambivalentes de la clase media frente a los piqueteros. Respecto de la primera, el resultado es un hiperghetto que ya no es una reserva de ejército industrial sino un lugar de desecho, saturado de una sistemática inseguridad económica, social y física. El correlato es la eficacia selectiva de la inversión estatal que en Estados Unidos permite el trazado de una línea racial urbana espacialmente configurada, y que en Argentina, además, se expresa en millonarias licitaciones para la construcción de nuevas instituciones penitenciarias. Matías Bruera analiza como, al interior de esa misma sociedad, se exacerba la tendencia al refinamiento alimentario. El mundo gourmet se convierte en un programa, una estética, como resguardo frente a la angustia del país que estalló. La pasión exagerada por el buen vino es la obturación del problema del hambre, el velo de una clase frente a lo real. Wacquant, de visita en Argentina: “Mientras los pobres afrontan una inseguridad objetiva, la clase media sufre otro tipo de inseguridad social. Se trata de la inseguridad subjetiva, porque los trabajos son cada vez menos seguros. Entonces se comienza a sentir incertidumbre por el futuro, la ansiedad de no saber si se podrá transmitir a los hijos el propio estatus social. Eso lleva a la clase media a sentir hostilidad por los marginales, que aquí pueden ser los piqueteros. El rechazo esconde un temor profundo, que dice: “Ese podría ser yo”. El piquetero es una amenaza concreta.”(7)

Enanismo teórico

El mundo del presente es un mundo complejo, rico. No es solo un desfiladero de docentes atónitos frente a la ligereza metonímica de la percepción cyber-porno, la nueva redefinición del conceptual del populismo, disecciones de motines carcelarios, segregación a paraguas y bolas, como lo cree la lumpen-sociología, recientemente, premiada. Felicidades, por cierto(8).

Mirar una ventana es una buena prescripción médica para la sociología local. También se puede mirar la CNN e imaginar que el 11 de septiembre afecta al barcito de la esquina, que hay allí afuera un mundo intempestivo con tipos actuantes que quieren saquear al planeta como piratas sedientos de riquezas de 1492, o tipos que sueñan un poder como tribus desérticas inflamadas por el monoteísmo de siglo VII y que todas estas bestias tienen que adecuar sus romanticismos agresivos a la época en la que viven; mundo denso, espeso, semio-capitalismo dicen algunos, capital tecnológico, dicen otros. Un mundo donde se emiten diez millones de e-mails por minuto y con transacciones en dinero electrónico por billones por día; mundo donde la esperanza no es un principio sino un resultado ya disponible. Mirar el sistema, a veces, es importante para no mirar el propio micro-sistema como un ombligo infecto lleno de pus. Se lo llama Imaginación Teórica.

El síntoma de este enanismo teórico es el estilo, que es un emergente de lo que se llama método. Se trata de pensar la sociología ahora(9). Son como parciales domiciliarios que aspiran a publicarse, como papers de revista prestigiosa; como ese paper ya publicado, y desarrollado en extensión, que ahora aspira a la maestría: tienen el mismo riff, el mismo yeite, la misma base, el mismo método; marco conceptual, pregunta problema, delimitación de variables, hipótesis, corroboración. Tener que soportar el dolor de ciática, la ansiedad de que se termine cada hoja, los reiterados bostezos solo sobrellevados con altas dosis de café, cigarrillo, pornografía e ibupofreno 400mg, para estudiar estos premiados ensayos de sociología académica, es una tarea hercúlea. Es como leer el New York Times: da la sensación de que están escritos por un mismo tipo. Son una estepa, una planicie para la siesta teórica. Una buena parrillada se sirve con anarquismo metodológico, con variedad: vino deleuziano, carne marxista, chinchulines schimittianos, chimichurri nietzscheano, pancito freudiano, helado formalista, y algunos escarbadientes bourdieros. La temática (y no el problema) que los convoca— incluso cuando son investigaciones durante años condensadas en más de 200 hojas— es La gran Peste Argentina (GPA)

Hablar sobre la peste permite concursos de ponencias, su posterior edición, el reconocimiento de quienes respetan el procedimiento; La GPA es una maestría en FLACSO, una mesa redonda con Paolo Virno, Toni Negri y Judith Ravel sobre favelas, villas miserias, la experiencia semiótica del sicarismo hip hop, la última novela del nihilista puto. A quienes creen que de lo que trata la sociología contemporánea es de identidades o no identidades piqueteras; de los interesantísimos detalles sobre intercambios cotidianos con bonos provinciales en Entre Ríos durante el estallido del 2001; de la legitimidad de las encuestas políticas; de las seguridades privadas, de reformas blumberg, sicarismo bonaerense y ropas deportivas; de la discriminación como control social, de los “otros” y los “nosotros”; del no-lugar de los trabajadores; de las representaciones del Estado en la cabeza de los docentes en profesores de escuela media, vale recordarles una frase de Primo Levi: “Todo el mundo descubre, tarde o temprano, que la felicidad perfecta no es posible, pero pocos hay que se detengan en la consideración opuesta de que lo mismo ocurre con la infelicidad perfecta. Los momentos que se oponen a la realización de uno y otro estado límite son de la misma naturaleza…” ¿Cómo se pueden extraer desde el vivir las situaciones más terribles que el humano pueda soportar reflexiones de ese tamaño? ¿Cómo interrogar esas situaciones límites que viven tantos argentinos hoy en día entendiendo al mismo tiempo que la sociedad que nos mata es lo que hacemos de ella, que es nuestra, que la hacemos todos los días y que no hay ningún Menem ni Videla ni Chabán a quien sacrificar para aliviarnos, quitarnos, olvidarnos de la responsabilidad de lo que somos? Lo que importa de la sociología, en aquello en lo cual innova respecto de la literatura, no es en la densidad del documento sino en el horizonte del preguntar. Toda esta lumpen-sociología no supera, ni en estilo ni en pensamiento, una hoja de la genial novela de Sebastián Pandolfelli Choripán Social: la risa que provoca, la genialidad de su ironía, el documento de lo bajo.

Vuelvo, insisto, avanzo: hay zonas grises porque hay inocencias impuras en el alma humana y colectiva. Todo el mundo sabe exactamente qué cualidades hacen temer o amar, el precio, la estimación de esas cualidades, y la forma de ejercicio de esos poderes, es decir, los medios de obtener asistencia y servicios de varios, desde el excluido más ignorante hasta el millonario más limpio: todos saben muy bien que quieren de la política y votan, a pesar suyo, decididamente. La relación del humano con lo social que lo envuelve no es una relación frontal del espectador y el espectáculo: es una complicidad; una relación velada, oblicua, íntima. La sociedad no se explica, se descifra. A la inteligencia en el dolor se lo llama lucidez. Nace de una férrea voluntad de entender al otro, de una compasión verdadera. Pensar, en este sentido, no es hacer la sociología ahora, demasiado preocupada por honrar a su vetusta tradición.

Esta vetusta tradición enaltece una sociología fechada en 1925, ni siquiera Durkheim(10): Bouglé. Seamos un poco más claros: ni Portantiero, ni Carri, Ni Germani importan hoy. Homenajearlos, rendirles pleitesía, querer hacer con ellos la llamada caja de herramientas es construir una sociología con olor a siglo XIX. Una sociología de nostálgicos y provocadores estúpidos. Lo que diferencia al pensamiento sociólogo de lo que hoy, burdamente, se consume como periodismo es que el primero no verifica, no persigue, no corrobora lo que se supone que un problema es, lo crea, al unísono, con una solución. En esto consiste el oficio de ese invento de las ciencias del hombre llamado sociólogo: crear la posición del problema y su solución lógica.

Lo que se presiente en esta sociología ahora, instantánea como una knorr quick, es el agotamiento, la flacidez de la libido teórica. No existen ni constantes de tradiciones ni identidades teóricas sobre las cuales hacer ancla sino toda una polvorienta tradición a sacudir. Solo han podido premiar un discurso sociológico harto de sí mismo, endogámico, una serie de ensayos de una lamentable y pobre innovación conceptual; asqueroso pacto entre el conservadurismo estilístico, el conformismo con un sistema categórico rancio y la inmensa pesadez sobre la voluntad creadora. Una sociología que no deja de ser académica, aunque quisiera escribir en castellano y para que la entienda hasta el chino del súper; que no se aleja del mercado, pero que quisiera olvidarse de encuestólogos y marketineros políticos; una sociología que quiere imaginación teórica, pero se legitima con una tradición que nadie revisa. El resultado no es un pensamiento sociológico sino una formación de compromiso. ¿Queda claro? Sólido no quedó nada. Esta sociología, premiada, se diluye en el ácido argentino. Parafraseando al sociólogo chorro Rodolfo Oscar Rodríguez(11) alias Cacho, diría que hay que hacerle una grieta al muro de lo decible, es decir, hay que inventar hacia el futuro.

La pregunta esencial de esta crítica: ¿Qué puede esta sociología ahora? ¿Cuál es su voluntad de querer? ¿Cuál es el grado de potencia de este signo? Llevada a la eficacia máxima, al límite excelso, a una forma expandida, se condensa en el académico Javier Auyero. Auyero es la sociología ahora llevada al límite máximo de potencia; pero en un contexto de riqueza de capitales sociales, económicos y culturales. Cualquiera de estos sociólogos, de acrecentar su poder, haría del paper un ensayo como, el recientemente publicado, La Zona Gris: violencia colectiva y política partidaria en la Argentina contemporánea. ¿Y que hace el inteligente Javier Auyero? Lo que históricamente hacen los sociólogos con el pensamiento: manotean un chisme y lo vuelven ciencia. ¿Qué quedó de ese concepto tan valioso?

En La Zona gris hay una descripción empírica de 210 hojas para corroborar que existe la violencia colectiva y la política partidaria en la Argentina contemporánea, y el anexo de un modelo sobre la dinámica del saqueo, emanación desagradable a campus nerd norteamericano. ¿A quien le importa el número aproximado de participantes, el tipo de supermercado, la codificación de la respuesta por SI, si el periodista habla de puntero o dirigente barrial peronista, y por NO porque el lenguaje verificado no es concluyente, las variables adicionales de arrestos, detenidos? ¿A algún argentino se le va a mover un dedo si se le explica que la policía que supimos conseguir(12) participó activamente en el saqueo? Esta forma de escribir sociología, de pensar un problema, es un ejercicio de aparato de estado, una inquisición esforzada sobre el llamado clientelismo: “Cuanto más analizaba lo que realmente ocurrió antes y durante esa semana violenta, cuáles eran las interacciones entre actores que se suponía estaban haciendo una cosa, pero en realidad estaban haciendo otra, más me daba cuenta de lo mal equipados que estamos, como estudiosos de la acción colectiva violenta, para vérnosla con una región del espacio político y social que es demasiado importante como para seguir ignorándola. La zona gri,s donde los límites entre autoridades y secadores se hacen borrosos, ahora estoy seguro, es un área que vale la pena estudiar si queremos comprender y explicar no sólo lo que ocurrió durante esa semana crucial, sino también la política popular en general.”(13) Esta cita no pertenece al principio del texto sino a las conclusiones. Uno podría imaginar a esta teoría social, en contextos de riqueza, en manos de Gabriela Michetti, con carita de sufrida buena e interesantes escotes, afirmando en conferencia de prensa: “Como lo ha probado el prestigioso sociólogo Javier Auyero: el problema de la violencia política en argentina, y del clientelismo, es el peronismo.”

Hay zona gris porque hay envilecimientos no queridos, decisiones oscuramente deseadas, que se ejecutan para sobrevivir, para vivir, por el semblante, por el poder: la suciedad es toda una cuestión de clase. Sufre quien ha sido corrompido, y aún así hay felicidades en el conurbano Lager. Hay paco, y también hay cumbia: la fiesta de los pibes y pibas que resisten el trabajo precarizado. Pocos humanos tienen una fuerza moral tal que puedan atravesar situaciones límites y salir íntegros. Auyero habla de la violencia, y aún habiendo leído y re-leído a Primo Levi, nada dice de la culpa, la vergüenza y el goce. Habrá que esperar a su próximo ensayo de 200 hojas y a que nos visite con su grandioso equipo de sabuesos conceptuales.

Si se aprende lo que se llama El método(14) (científico) también se puede aprender a pensar sin corset (que también es un método) y no hace falta flagelarse durante eternos años. Si todo se reduce a ese contenido ideológico que discurre en la obsesión neurótica de La Ley, del Orden del discurso, de la disciplina, que hay que aceptar, y que la misma fortalece porque es lo único que permite ir más allá, blablabla… Es toda una enfermedad para alimentar pasiones monacales y formarles un Edipo a los alumnos. Desestructurarse en el pensamiento es un camino autónomo, casi autodidáctico, una inquietud de sí. Lo indispensable es tener voluntad de saber, ser curioso hasta la médula, regar la imaginación teórica con economía política, historia y sobredosis de filosofía; ser investigador hasta la crueldad(15), dotarse de estómago para asimilar lo inasible; cargarse de pre-razones y post-razones; de almas y post-almas, celar la soledad, esa de más de medianoche, y ser agradecidos… pero a Dios, al Diablo, a la oveja, al gusano y al enano que hay en nosotros. Nietzsche lo llamaba, simplemente, el espíritu libre.

Notas
(1) Lo contrario al crecimiento, a la potencia subversiva, es lo el fisiólogo psicoanalítico Talcott Parsons llamaba homeostasis —derivación de la palabra griega homeo que significa igual y stasis que significa posición
(2) Enanismo familiero es lo que se llama esquina: el grupito de amigos, el triste fasito de la depresión rolinga, la forma bostera del no-future. Enanismo racial es el delirio de la gran raza, del linaje legal y legítimo, del superhombre nietzscheano, la idea paranoica de la importancia de sí. El enanismo religioso es el ateísmo; el ateo es un enano del alma; la creencia pobre resignada a lo real, la incapacidad de abrirse a la mística, a las fuerzas inmanentes del caosmos. Sobre los enanismos sociológicos de burbuja o socialización homogénea se pueden consultar los estudios de Maristella Svampa sobre barrios cerrados donde se analizan, entre otras cuestiones graves, ataques de pánico de niños en ciudades abiertas. Por ejemplo: La brecha Urbana; colección Claves para Todos.-
(3) El imaginario medieval es una profusión de monstruosidades. Hay de los que vienen de la Biblia, de la mitología grecorromana (Hidra), importaciones oníricas de la India. El Dios de la Edad Media ha creado infinidades de formas de ser monstruoso. Algo pasa en ese ser de lo monstruoso, y pasa en el cuerpo. Falta una cabeza, hay un solo ojo, hay muchos, no hay. El enano era el monstruo de la pequeñez excepcional, el cuerpo incivilizado, la prehistoria menemista de la fisiología de lo feo. El enano es lo torpe en sí, lo insignificante. Las sociedades siempre fabrican lo que excluyen como cuerpos monstruosos. Surgen cuando la moral toma el relevo y señala allí donde el concepto cede, invadido por el miedo, frente al asombro. Lo monstruoso es lo que da que pensar. Allí la especie se reconoce como tal. Ver: Una historia del cuerpo en la Edad Media; Jacques Le Goff y Nicolas Truong; Piados Orígenes, 2005
(4) La Zona Gris, Javier Auyero; Siglo XXI; pág. 194; 2007.
(5) Entrevista en La Nación; Sábado 17 de Marzo de 2007.
(6) Parias Urbanos: Marginalidad en la ciudad a comienzos del mileno; L. Wacquant; Manantial, 2001. Este texto incluye un excelente prólogo de Javier Auyero: Claves para pensar la marginación.
(7) Entrevista en La Nación; Miércoles 28 de Noviembre de 2007.
(8) La sociología Ahora; Siglo XXI – 50 años de Sociología, Carrera de Sociología, Facultad de Ciencias Sociales UBA.
(9) La sociología Ahora; Siglo XXI – 50 años de Sociología, Carrera de Sociología, Facultad de Ciencias Sociales UBA. Textos seleccionados en el marco del concurso de ensayos “La sociología argentina contemporánea”, organizado por Siglo XXI Editores y la Carrera de Sociología de la Universidad de Buenos Aires, con motivo de su 50° aniversario. “La apuesta que los define apunta a resignificar la tradición de la disciplina a través de lazos productivos con el presente, para que las zonas más vitales de la sociología no sean sólo un espacio de competencias por becas y subsidios, sino el germen de una verdadera fuerza intelectual” (Contratapa)
(10) Es importante la cuestión de lo monstruoso en Durkheim, mucho más que lo religioso, lo monstruoso, la problemática que subyace a sus escritos: la antropofagia y el incesto.
(11) La grieta en el muro. Rodolfo Oscar Rodríguez. Carrera de Sociología. Facultad de Ciencias Sociales, UBA. Centro Universitario Devoto (CUD)
(12) Ver; La policía que supimos conseguir; Alejandra Vallespir; Planeta, 2002.
(13) La Zona Gris, Javier Auyero; Siglo XXI; pág. 194; 2007.
(14) En su principal obra, Verdad y método (1960), Hans Gadamer, inventó un manual de experiencias (es decir, de posibilidades de conocimiento) de arte, literatura e historia. Según se expone en esta obra, el conocimiento se origina a partir de la experiencia de la verdad, que precede a la metodología científica.
(15) Un ejemplo de este tipo de investigador es, sin duda, el Patán Ragendorfer.

Bibliografía consultada:
1-La cúpula empresaria argentina luego de la crisis: los cambios en el recorrido 1997-2005. Claudio Lozano, Ana Rameri, Tomás Raffo. Octubre 2007. Instituto de Estudios y Formación. CTA.
2-El despojo de los metales argentinos. Por Fernando Pino Solanas. http://www.Argenpress.info.
3-Hidrocarburos y política energética: De la importancia estratégica al valor económico: Desregulación y Privatización de los hidrocarburos en Argentina. Por Diego Mansilla; 2007.
4-Elogio de la filosofía. Por Maurice Merlau-Ponty; 1970.
5-Verdad y Método. Por Hans Gadamer; 1970.

 

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