Sobre la pornografía (fragmento para “el circo miserable”)

833cf4c7f37c5e0b0288d8b6d98ee99b--vintage-stockings-stockings-legs¿Tiene algo que ver el porno con la sexualidad? El erotismo encara la cuestión de la sexualidad en sus aspectos oscuros. El psicoanálisis da muestras. El erotismo insinúa, el porno no deja nada sin mostrar. El erotismo es dialéctico, el porno: Solipsista. El porno hace de la sexualidad un objeto de consumo. Goce de eremita. No cuestiona lo prohibido, no tiene ninguna cuestión como tal. El porno es orgánico, más cerca de la zoología que de la trama. El porno presenta el cuerpo en el estado de una cosa a la cual se le imprimen excesos; el vicio como deporte. En el erotismo, el cuerpo tiene unidad sexual. En la pornografía: es puro fragmento. El erotismo es histérico, el porno: Asqueroso. El erotismo glorifica un gesto amoroso, la pornografía presenta la leche. El erotismo responde a sus inquietudes con un saber de lo sexual. La pornografía carece de inquietudes y responde por lo pornográfico con la afirmación del goce: Me gusta porque sí.

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Si el porno no tiene nada que ver con la sexualidad: ¿Con qué tiene que ver?

 

La pornografía es la forma instrumental del sexo, una fantasía sádica para el consumo privado del neurótico. El perverso no consume pornografía, la hace. El porno es imaginario de neurótico, guión de una represión esencial. No tiene sentido hablar de “soft” ni de “hard”. Los varones no entendemos el porno como “asqueroso” sino como “iniciación”; y, desde adolescentes, nos chocamos frente a la verdad de que la cama no es “el porno” sino una experiencia compleja; placer de 2 que son muchos. Si la pornografía no reproduce la realidad: ¿De donde sale esa transparencia de la cual se jacta? La transparencia es el engaño. La reacción orgánica sobre la pantalla reemplaza la inquietud erótica del sujeto reducido a una expulsión biológica de fluidos.

La pornografía disuelve el saber de la caricia en la máquina de coger.

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el cine de Erika Lust demuestra que otro porno es posible

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Para bajarse el audio del programa donde fue leído el fragmento:

http://www.mediafire.com/?bd32333v6fpy943

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periodista mercenario (fragmento para radio)

La preocupación del periodista mercenario pasa menos por la radicalidad política, el compromiso, ni siquiera una reforma: Su preocupación, nervio, es el ser policía. La policía no es solo una institución estatal, es un modo de ser del deseo, una forma de ser con los otros, un existir: ¿Qué está haciendo? ¿Qué está diciendo? ¿Qué está publicando? Policía de la opinión pública, policía del oficialismo, policía de oposición: La sociedad queda investida de un delirio paranoico: ¡Se viene el chavismo! ¡Las corporaciones le roban la palabra a los argentinos! Estos opinólogos a sueldo tienen la idea de que “un punto de inflexión en la historia”, un “ahora o nunca”, transmiten la ansiedad de “la batalla final”, “la madre de todas las batallas”, “nosotros o el 2001”, “nosotros o el modelo Putin”. Si alguien osa salirse de este nudo de paranoico intervienen los policías mediáticos: ¡¿A donde cree que va usted?! ¡Cierre filas! Cuando una sociedad está atravesada, mediática y realmente, por intensidades paranoicas tomar una posición política se vuelve un acto desesperante y asqueroso. Argentinos: No os detengáis; ¡Un esfuerzo más si queréis ser fascistas!

Fragmento leído en el programa de Radio “El circo Miserable”, conducido por Norberto Verea, por FM Nacional Rock:

https://www.facebook.com/losmiserablesdelcirco?sk=wall

Para bajarse este audio, hacer click abajo:

http://www.mediafire.com/?v0fhs20a6ux3ggy

La noche, la basura, el exceso; por Leonardo Sai

Basta pensar en algunos films, algunos viejos programas de televisión, radio, canciones, que tomaron la noche —la noche urbana, taxista, lumpen, prostituta, travesti— como objeto de voyeaur, curiosidad y goce. Preguntamos por esta noche que no es la mística de la intuición sino la noche de la desconfianza; noche enferma, noche desperdicio. ¿Se ha vuelto mero reviente la noche? ¿Por qué esta oscuridad es una metáfora del miedo de sí? Hasta los cincuenta años, el miedo a la muerte es siempre trascendente y un hecho ajeno: el verdadero pavor es a la plaza. La plaza vacía, hedienta de CEAMSE; la plaza del ciruja, la plaza indigente, la que presta abrigo al arrojado a la basura de la vida. La noche es angustia; su temor es a la muerte social. Nuestra cultura del trabajo disfraza la noche como evento, como happening, como joda.
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La noche es el ser del escapismo, una fuga a ninguna parte.

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English: Thomas Hobbes Македонски: Томас Хобс

Image via Wikipedia

Ello se contorsiona, ello transita, ello se esconde: ello explota en todas partes. La noche es el temor de la bestia; convoca la certeza de Hobbes: “el hombre es el lobo del hombre”. El éxtasis divino es química, entre los curiosos autos circulares, los árboles y el placer desesperado: las calles rojas esgrimen la micro-economía de los cuerpos desobedientes. Lou Reed no era turista. Su mirada, canción, captura la pasión del antropólogo de las urbes. Pulsación del ojo. Una experiencia maquina con otra como la soldadura de un camino ininterrumpido. Lo primero que se ve es acción. Los cuerpos caminan. Una teatralidad sobreexpuesta, una pasividad exagerada. Sin embargo, el cuerpo es rígido, duro. Plasticidad y rudeza: el trasvesti fascina sórdidamente. Travesti vestido de secretaria, con anteojos, mini-falda; Travesti de colegiala; Travesti del Travisti: “Acá mandamos nosotras”. El travesti diagrama su micro-poder territorial. El territorio oscurece; un áspero goce emerge contra los árboles de la familia dormida. El forro se verá, esencialmente, en el amanecer del mate, la pantufla, los bizcochitos. Hay otros derrames de vida cuando “La Doña” y “El Don” se adormecen. El territorio travesti moja y su límite es el amanecer. En ese instante, la belleza gruesa, producto del sufrimiento y la alteración clandestina del cuerpo, decide cerrar los ojos.
Mientras se dispersan, lo arcaico que putea comprará su diario: “Rajen de acá, putos de mierda”.

Este texto fue preparado para ser leído en el programa de radio “El Circo Miserable” conducido por Norberto Ruso Verea, en Nacional Rock 93.7, de lunes a viernes de 0 a 2am. 

Para bajarse la lectura del Ruso Verea de este texto

Para bajarse todos los programas: acá

 

Lovecraft, el escritor de la cara de pescado

Por Leonardo Sai

lovecraftLovecraft es el niño-sombra, escondido en su pieza, introspectivo, atrapado en el fantasma devorador de una madre, esa bestia sádica que cubre su rostro con bufanda durante el día. El niño maldito la avergüenza: tiene cara de pescado. Lovecraft es el infante impresentable, el intruso, el que se deja a un costado, el que no tiene amigos; aquél que mastica, por lo bajo, el deseo de hacer un torniquete lleno mierda con la beautiful people. Lovecraft juega, en el papel, la revancha del demonio. El autor de “Más allá de los muros del sueño” quería ser científico, astrónomo. Resolvió polemizar, en el cuento, la teoría de los sueños de Freud. Eran castillos en el aire de un ser demasiado sensible para el rigor cortante de la lógica y del método. Su espíritu no podía trabajar bajo la luz de la Razón, ni bajo ninguna luz. Lo acometía otra tarea. Lovecraft desata la empresa insidiosa, delirante, caótica, narcótica, adictiva, oculta, íntima, mítica de aterrorizar a las almas con pesadillas impresas bajo la forma de Revista. Invoca y hace presente una neblina donde no queda otra que perder el control. Confiere a los monstruos la oportunidad para saciarse, finalmente, de manifestación.

Lovecraft trabajaba de día, con las persianas bajas. Una escritura de madrugada; un baile con el crepúsculo, un gemido metafísico: es el muerto que no olvida sus diálogos de ultratumba con los vivos. Se casó a los 34 años. Fijó su residencia en Brooklyn, se divorció cinco años después. Volvió a Providence, hogar natal. Su hábito es una soledad de viuda bajo la forma de culto al siglo XVIII. Odiaba la sociedad y el presente a los cuales atacaba con un instrumento particular: el mito. Lovecraft trae el tiempo del mito, infesta el cuento de terror, con el retorno de las almas que exploran mundos y espacios indefinidos: toda la maldad de la historia, de la especie, habita, aquí y ahora, en este país, en Buenos Aires, en este barrio, secretamente, se teje el pacto de una perdición eterna. Solo tendremos rastros oníricos de una verdad terrible, velada, al funcionamiento rutinario. Su sabiduría es la curiosidad del instinto cuya fuerza vence el miedo del ojo. Borges le dedicó una ficción “There are more things” que se hace con el tono y la música de sus escritos. Un famoso bajista de heavy metal, que frecuentaba su sacerdocio, optó por el procedimiento contrario: Hacerse con su escritura para liberar, mediante el pentagrama de una sinfónica, a los espíritus cautivos del papel.

La venganza no pudo haber sido más efectiva: el infante de las tinieblas es ahora un sinnúmero de jóvenes esteparios.

El presente texto fue leído en el programa de radio El Circo Miserable, conducido por Norberto “Ruso” Verea. Se emite de lunes a viernes (0 a 2 AM) por FM Nacional Rock. El audio pertenece al miércoles 04-05-2011. Para bajarse el audio, también aquí:

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