Crepúsculo

IMG_20121123_222842Al caer la tarde, la Capital se impregna de un espeso y nauseabundo olor a basura. Av. Córdoba. Los Mc Donalds revuelven el estómago. La miseria de las bolsas, los pedacitos de la hamburguesa, los pesos mendigados del vicio. No son seres famélicos los que tiran del carro. Hay hambre en Buenos Aires, los basurales de la carne podrida se llenan en el Conurbano profundo. Mastica el hombre y mastica la rata. Pero policía, droga, punteros, gobernadores y narcos no organizan la tierra que tragan los hijos del África sino nuestro modo particular de la degradación, de la miseria, la villa. El Centro ya no es un templo que nos presta su alma mientras recorremos una interioridad en la que nos reconocemos. Es una puteada. Su estado de ánimo es el colapso y el asco. El pensamiento no tiene tiempo, tiene miedo. Miedo del semáforo por el que vende la estampita, por el limpiavidrios mientras absorbe tinto con detergente, cerrá la ventanilla, apuráte hijo de puta, semáforo de mierda. No tiene el signo del ocio sino del tormento. Solo los turistas transitan radiantes. Buenos Aires es postal del Obelisco desde un sillón de Direct Tv. Ya no es más mujer amada, infiel o desdichada sino recuerdo; Una ocasión para darle imagen a la música de Piazzolla. La oscuridad penetra fantasmal toda la urbe, se vuelve voluntad de escupitajo. Buenos Aires ya no tiene épica, ni peligro subversivo subterráneo; Tiene un maldito CEAMSE que baña el asfalto con la compresión líquida del desperdicio, un borracho se masturba tirado en un colchón con la modelo de El ArGENtino, la chica transpirando sus calzas del gimnasio, cruza la Facultad de Económicas agotada, la plaza registra su culito, orgulloso de sí, mientras apura al novio por mensaje de texto. El Colectivo se llena con celulares ansiosos, el ritmo es el reggeaton que desplazó a la cumbia villera del 2002. Alguna lee “Crepúsculo”, último hit literario; Otro, abonado de unpack, habla gratis con su mujer a quien solicita helado para el postre, mientras inquiere en la reunión de padres respecto de su indisciplinada adolescente, a quien prohibió fotografiarse jugando al MSN. Sube la anciana, la embarazada, el inválido, alguno se levanta, otro es poseído por un súbito dormir, otro es amable, otro se queja aunque cede: la moralidad florece.

El Centro se desplaza, temeroso, al resguardo familiar. Huye de su verdad, como de la lepra.

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