Notas sobre Charlie Hebdo

10915202_10152938075788808_8587035675205664052_nLa sátira de lo sagrado (ajeno) ejecuta el resentimiento del otro: lo produce como inferior. Lo que acontece en Francia, y se desparramará por todos lados, no es un debate sobre la libertad de expresión sino sobre el destino de Europa. 88.000 policías no se movilizan para defender la libertad de expresión. No estamos en el mismo conjunto. Cuando Eduardo Feinmann le dice a la editora de Barcelona que es una “mal nacida” por la tapa de Bergoglio con el titular “Putazo” estamos en un mismo conjunto. Tanto ese fascista “cool”, como el staff de Barcelona, reconocen la autoridad del Estado. No sucede eso en Francia. Allí se produce el vaciamiento de identidades no deseadas, no integradas, que proyectaron su pertenencia a una causa superior a la República. 88.000 policías se movilizan porque Europa existe, en plena decadencia, sin otra política que la de una estructura jurídica supranacional cuyo horizonte es el horizonte de la crisis del euro y devaluación de la vida de sus poblaciones. La redacción de la Revista asumió que el debate era, tal cual lo afirma el nazi del dibujo, una cuestión de “espacio vital”. Es que los muchachos de Charlie Hebdo no eran, justamente, “relativistas culturales”. Un relativista cultural no afirmaría: “prefiero morir en un atentado antes que dejar de hacer lo propio”. La profesión, el arte, como tu Dios personal, impone sacrificios. Un relativista cultural considera, simplemente, que no lo vale. El laico, el ateo, no deja de ser, secularmente, un militante de su religión: el trabajo. Los Charlie Hebdo, entonces, conquistaron el carácter de héroes nacionales de Francia. Hollande podrá seguir llamando a la unidad nacional y condensar la demagogia y la revancha del sentimiento y la pertenencia, proyectada en Le Pen, para poder seguir excluyendo, materialmente, a los extranjeros y diferenciarse en el discurso. Al parecer, los asesinos cayeron. Pero el debate, sin duda, recién comienza… Y tiene en su centro, nuevamente, la tentación del capitalismo de llevarse puesto el estado de derecho.

Para leer el texto completo: Notas sobre Charlie Hebdo

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