Leer a Roberto Saviano

savianoLa actualidad arroja el problema del narco en el marco de la espantosa, insoportable y pobre lucha electoral imaginaria. Pero la droga no es mera frontera, no es solo cargamento. La droga, la merca, la coca es pura liquidez del sistema financiero. La merca es el aceite del capital. Es una pulsión de la voluntad de poder, fidelidad de Tánatos. La coca no es un flagelo, un problema social entre otros: es la vanguardia del capitalismo. ¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que cuando la innovación sintética corre por las venas, inapresable, por su velocidad, rotación, distribución y diseminación microfísica; cuando los laboratorios sin paredes del managment capitalista funcionan al servicio de la producción de droga ilegal: el mercado de la adicción se diseña a pedido y de modo personalizado. Just for you, just in time, just do it. La felicidad de la droga ahora tiene el sello del estilo personal. Todo una publicidad, una selfie, para la destrucción de sí. El narco no entra a tu país por la maldita frontera, con su imaginario de desesperación y necesidad, sino que entra, cómodamente, en la gran banca con la cual manejás tus ahorros desde el celu. Cuando Saviano afirma que la dinámica del narco es capturar negocios legales (“la ilegalidad es un momento de la legalidad”, afirma en una conferencia junto a Nouriel Roubini) lo que dice es que el narco capital lo financia todo, como la venta de pollo en Breaking Bad, su mano de obra intensiva. O sea: crea empleo formal.   ¿Cuál es la fuerza del pensamiento de Roberto Saviano?

Que el narcotráfico ha llegado a producir una burguesía trasnacional y una filosofía política para el estado nación decadente que invierte los ideales del estado de bienestar del siguiente modo: la mayor infelicidad posible para la mayor cantidad posible de muertos.

Dicho de otro modo: cuanto más rápido se vuelve el mundo, más coca hay; cuanto menos tiempo hay para relaciones estables, para intercambios reales, más coca hay:

     “¿Crees en el amor? El amor se acaba. ¿Crees en tu corazón? El corazón se detiene. ¿No? ¿No amor y no corazón? ¿Entonces crees en el coño? Pero hasta el coño después de un tiempo se seca. ¿Crees en tu mujer? En cuanto se te acabe el dinero te dirá que la descuidas. ¿Crees en los hijos? En cuanto dejes de darles dinero dirán que no los quieres. ¿Crees en tu madre? Si no le haces de niñera dirá que eres un hijo ingrato. Escucha lo digo: tienes que vivir. Hay que vivir para uno mismo… “

[Roberto Saviano, Cero, Cero, Cero: cómo la cocaína gobierna al mundo; Barcelona, Editorial Anagrama, 2014, trad. Mario Costa García]

Leer a Roberto Saviano

Provincia de Buenos Aires, 12 de Octubre de 2015

Leonardo Fabián Sai

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