A night at The Economics

1964564En sus propias fuentes. Y palabras. Video, completo, una escena de la discusión capitalista de la economía, sin desperdicios, en el Coloquio IDEA en 2014.

Asistimos a una discusión sobre los problemas de la acumulación del capital. El consenso que lee el moderador del panel es acerca de la coincidencia técnica de reconstruir las ganancias de los empresarios, la productividad, la competitividad, etc. El cómo y sus tiempos se ponen afuera de la “discusión” del panel. Se patea a la política profesional y entonces es un debate técnico de caballeros, gente civilizada y racional. Como una discusión de leguleyos sobre “un país que vive al márgen de la ley”. Esto le permite a los economistas ofrecer sus servicios y postular, en el Otro, algún extremo irracional: liberal, totalitario. Posicionarse en el centro equivale a afirmar que los tiempos han cambiado y que para gobernar hacen faltan nuevas “presentaciones públicas del Yo”. Se lo denomina: “producir consensos”.

Nótese, por ejemplo, el punta de vista de Miguel Bein que no es el de aplicar un shock sino convivir con la inflación y bajarla gradualmente, esto es, sostener un mercado interno como el argentino que, necesariamente, es inflacionario por dependencia tecnológica de insumos (para lo cual se necesita dólares, se lo llama “restricción externa”). Afirma que “ni Occidente está para costos sociales”. Francisco Cabrera comparte “el punto de vista”. ¿Qué comparte? Comparte los problemas vueltos agenda y titulares. “Derrotar la inflación” “bajarla a un dígito”… con una cita de Alan Greenspan, el fundamentalista de mercado más conocido del planeta. “Ahí te está llamando Macri para borrar esto último… te va a sacar diez millones de votos”, le dice Bein cuando Cabrera afirma: “hay que subastar, partir, el fondo de sustentabilidad del ANSES”.

Para Miguel Bein la política monetaria debe ser parte de una política económica que reduzca la inflación a un dígito en cuatro años. Para Cabrera, la política monetaria es toda la política económica, es decir, la negación de esta última mediante una corrección fiscal sin moneda nacional. Cabe destacar que, antes de hablar Cabrera, el panelista le dice “el gobierno los corre con el ajuste”. ¡Defiéndase Don Cabrera!. Entonces, dice que va a hablar de empleo y producción. Y cuando tiene que explicar el cómo resolver la inflación, su receta se reduce a hacer política monetaria, presentar a los impresentables técnicos de su equipo, credibilidad del INDEC, recorte de subsidios para el 30% más rico de la población. Que lo vota y defiende con amor. Si un correcto enfoque monetario es lo fundamental para resolver la inflación: no hay modo de hacer otra cosa que ajuste porque la definición misma de la inflación como problema de la política monetaria así lo impone. Y para hacer eso no hace falta ser economista, basta con ser un buen contador. Subsidios.

ÑoquisBein explica con simpleza y soltura la cuestión de los subsidios. Que para ganar las elecciones del 2011, salir de la derrota electoral de Kirchner en el 2009, se pusieron 65 mil millones de pesos al año en tarifas eléctricas que generan un ahorro en la clase media que se fue, directamente al dólar-ahorro, dólar-tarjeta en el exterior, viajes al exterior, de 3 millones de familias. Eso tiene un costo para el país, macroeconómico, que vamos a tener que garpar. Fue la fiesta del consumo que ahora reclama el Conurbano Bonaerense para sí mismo porque, gracias a los servicios de inteligencia del Clarín, se culpa a La Cámpora de la privación de esas mieles: dólar, viajes al exterior, subir al Facebook la foto en París haciendo la V de la Victoria. Aunque Vidal de ninguna manera les asegure a los bonaerenses tales placeres. Pero si otros. Como la venganza, el desprecio, la humillación, de considerarnos unos ñoquis. Sad but true.

Las preguntas de Bein al panel y a los empresarios, sobre los llamados “consensos políticos” son: ¿Ya se decidió la clase dirigente a vivir acá en los próximos 30 años? ¿Mercado de capitales? Lo mira a Cabrera… Tenemos 170 mil millones en el exterior, entre registrado y no registrados… ¿De qué estamos hablando? Subastar el fondo de sustentabilidad de la ANSES.

La propuesta proviene Cabrera, Ministro de Desarrollo del gobierno de la Ciudad, ex CEO de MÁXIMA AFJP. Se trata del inicio/anuncio de un nuevo ciclo de subsunción del espacio de trabajo nacional al mercado internacional, en su joya más importante: la ANSES. La crema que vienen a buscar.

Subsumir quiere decir incorporar, tragar, hacer parte de una unidad mayor liquidando, al propio tiempo, el poder administrativo del estado-nación para controlar, regular, empresas trasnacionales, tener injerencia en ellas, en sus directorios, decisiones de inversión, dado que no están en cualquier lugar, sino en un espacio que reconocemos como propio. La cabeza de la Fundación PENSAR propone que sean los propios fondos de pensión internacionales (léase el capital financiero) los que decidan a los directores de las empresas donde el estado posee acciones a través de su fondo de sustentabilidad, o sea, con plata de los argentinos, contra el interés del estado argentino, a favor del flujo internacional. Dicho de modo macrista: integrar a la ANSES al Mundo.

Es una privatización directa, el video lo dice claramente: “subastar los fondos de pensión para armar un mercado de capitales”.

Medidas como estas podrán ser recubiertas de marketing amarillo para que “la gente crea que viene plata del exterior, para crear puestos genuinos de trabajo y una mejor estrategia de renta fija con buenas prácticas y experiencias probadas en el mundo” y no tardará en producir efectos sociales de pobreza por reasignación de recursos y capacidad de intervención pública. La contrapartida, para contenerlos, será tomar deuda y más deuda para no hacer con dólares (que nos prestarán bajo condicionalidades cada vez más duras) lo que veníamos haciendo con nuestros propios recursos. Si hemos sacrificado tierras y cuerpo humanos contaminados con agro-tóxicos para rastrillar los dólares del desendeudamiento: ¿cuánto aguantará la pampa húmeda con el CEO de Monsanto sentado en el Ministerio de Asuntos Agrarios en la Provincia de Buenos Aires?

¿Qué perdemos?

Una masa de recursos relativamente desacoplada del mercado internacional; la posibilidad para el estado de financiar políticas de expansión del mercado interno en el marco del estancamiento del mercado mundial; la entrega de la ANSES, a diferencia de los noventas, con afiches sobre la calidad de la seguridad social, la ternura para con nuestros viejos, un estado más eficiente, al fin y al cabo, las notebooks nunca anduvieron bien.

Lo que está en juego en el balotaje es la magnitud de la agresión, su naturaleza de clase, y el tiempo para que el campo popular articule una resistencia eficaz. Y no meramente explosiva. De nuestro voto dependerá la posibilidad de ganar tiempo o acelerar la destrucción del estado empujando al conjunto del campo del trabajo argentino a una “toma de ganancias”, es decir, a su subsunción y disciplinamiento por parte del mercado mundial del capital.

1/11/2015

Leonardo Sai

Nota sobre el llamado “blindaje del Fondo de Sustentabilidad de la ANSES”:

La ley 27181/15 establece que la cartera de inversiones del Fondo de Garantía de Sustentabilidad del Sistema Integrado Previsional Argentino (FGS) que cotiza en los mercados de valores, solamente, podrá ser enajenada mediando una autorización expresa del Congreso que requerirá del voto de las 2/3 partes de los miembros de ambas cámaras legislativas. Así, el Parlamento reasume la competencia delegada hasta ahora en la ANSES para decidir sobre el futuro de estas participaciones societarias —declaradas por la ley referida de interés público— y se auto-limita en cuanto a la forma en que deberá adoptar tal medida: deberá hacerse con una mayoría comparable con la fijada por la Constitución Nacional para su reforma. No obstante, desde el punto de vista constitucional, es cuestionable la validez de esa exigencia porque la mayoría agravada para la sanción de las leyes (ej. otorgamiento de jerarquía constitucional a nuevos tratados sobre derechos humanos) y para la toma de decisiones por parte de alguna cámara del Congreso (ej. remoción senatorial de funcionarios mediante juicio político) surgen del propio texto de la Constitución. No del Congreso. La pregunta elemental: ¿cuál puede ser la eficacia de una autolimitación parlamentaria de este tipo, si los legisladores, en el futuro, pretendiesen resolver la venta de acciones en poder de la ANSES, y el partido político que promoviese tal decisión careciera de una mayoría agravada pero contase con una absoluta sobre los miembros presentes (sanción exigida para cualquier norma legal) dejando sin efecto aquella limitación a través de una ley ordinaria?

Entonces, una ley posterior deroga una anterior, las leyes especiales priman sobre las leyes generales, y el camino queda arado para, en los términos del presidente de la Fundación PENSAR, Francisco Cabrera, Ministro de Desarrollo de la CABA y ex CEO de Máximo AFJP: “subastar los fondos de pensión para armar un mercado de capitales”. 

Tales, los riesgos de tener al PRO instalado en el Ejecutivo, afianzándose territorialmente como Partido, creciendo como fuerza parlamentaria.

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