Humildad y Nervio: Notas sobre actualidad argentina (2005-2012)

La humildad en el pensamiento es la virtud en la deshumanización de los tiempos. Sobre el tópico de un presente, más que rápido, instantáneo ya mucho se ha escrito y se seguirá escribiendo: forma parte del afán realista de nuestra desesperación cotidiana. La época con sus catástrofes ecológicas evidencia la desmesura del poderío científico y señala la condición de la criatura mientras repasa las citas del Apocalipsis. La limitación del ejercicio del poder es la verdadera causa de la humildad: la intuición que más allá del límite lo que agoniza es nuestra frágil condición humana.

No es la muerte del cuerpo sino la petrificación del alma la exigencia última de la dominación. El hombre se vuelve humilde cuando el signo del goce le presenta la muerte en el silencio del insomne. En esos momentos, el humano no solo observa que morirá sino que debe hacerlo: el peso de cualquier pecado, engaño, manipulación contiene el manojo de piedras que los probos arrojan contra la prostituta. El abismo avisa en detalles, fragmentos. No es una reflexión sobre la finitud sino el desprecio del propio rostro: el humano se vuelve humilde cuando comprende que el corazón de un gesto justo le impone la superación de sí.

La política argentina redobló el cinismo de los incorregibles noventas. Sobre el vicio del enriquecimiento ilícito que el menemismo presentaba como deseo, el aparato de propaganda kirchnerista agregó un continuo discurso moral sobre la memoria, una constante evocación de “los 30 mil”, bien dispuesta para el combate de la coyuntura en pos del disimulo de la mugre y en defensa de “la causa”. Por eso, los momentos de brillo de Néstor Kirchner coexistían con la continuación del menemismo por otros medios. Es por esta razón que fue el político más importante de nuestra democracia: concentró todo el poder sin vencer la culpa; la necesidad de morir como precio.

Este libro —mi primer libro— contiene una serie de artículos y ensayos que tratan sobre el presente reciente de la política argentina: economía, sociedad, periodismo, pusilanimidad opositora. Condensa unas colaboraciones en la revista cultural El Interpretador, el weblog colectivo Nación Apache, el sitio de noticias Punto de Equilibrio. Me interesó muchísimo la cuestión económica, los desafíos de la industrialización en el actual contexto del mercado mundial, cómo el kirchnerismo ha podido, en la marcha de la acumulación de poder político, sentar políticas que no deberían desmerecerse sino todo lo contrario: haberse atrevido a hacerse cargo, desde un discurso progresista, de la cuestión de la seguridad; el trabajo de profundización desarrollista del tejido industrial; el peso de las denuncias de los organismos de Derechos Humanos en las instituciones penitenciarias… Algunos ejemplos que elevaron el pavimento de la sociedad argentina. Las críticas fueron siempre contra el conformismo de la victoria: la lengua profesional de los buchones.

No faltan los amigos del pensamiento: León, Enrique, Gabriel, el Ruso. Hay un ensayo sobre Rozitchner en donde presento la unidad de una obsesión: de Perón a San Agustín, el alegato es un pensar único que denuncia el engaño de las máscaras. Los trabajos de Meler me calaron hondo por la soledad de esa pluma, la sinceridad de una escritura que dice en íntimo anonimato: sabiduría de un hombre que supo despedirse de todo menos de la compañía de la filosofía. Con Gabriel, miro al futuro y veo al estudiante de sociología que valoro: documentalista, dibujante, ensayista, pintor, músico fracasado, ermitaño, frecuentador de filosofía, coleccionista de histéricas. Con Muro, el texto hunde el bisturí en lo imaginario y ríe, sarcástico, mientras enardecen los chivos. ¿Qué puede decir de Verea? Lo admiro desde que, a los trece años, decidí cambiarme al turno tarde en la secundaria para escuchar la ya mítica “Heavy Rock and Pop”…. El Ruso leyendo una traducción de la letra de la canción “Cemenery Gates” de Pantera: primera escucha, dos de la mañana, 1993: ese adolescente todavía no puede creer que dieciocho años más tarde ladraría, junto a su ídolo, contra los fantasmas que merodean la luna.

No faltan polémicas en este trabajo como tampoco dejé de lado algunos textos que, aunque escritos siete años atrás, tienen el presente de las torturas de la sociedad excluyente.

El libro no podía sino cerrar con fragmentos de un “guionista miserable”, apodado “arlequín” por el director del Circo, Norberto “Ruso” Verea, con quien durante finales de 2010 y a lo largo de todo el 2011, escudriñamos un “Circo Miserable” para FM Nacional Rock, en el cual la canción de medianoche musicalizaba la escritura en cuyo teclear late, nervioso, el machaque del metal pesado.

978-3-659-00410-0-full

 

Buenos Aires, 16 de Abril de 2012

Para bajar el libro completo: aquí

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