Tinieblas del soberano

A esta y a otras semejanzas análogas entre el pontificado y el reino de las brujas, puede añadirse que así como las brujas no tienen existencia sino en las fantasías del pueblo ignorante, alimentadas por los relatos de las viejas o de los antiguos poetas, así la potestad espiritual del Papa (fuera de los límites de su propio dominio civil) consiste solamente en el temor que entre las gentes convencidas causas excomuniones, a fuerza de escuchar falsos milagros, falsas tradiciones y falsas interpretaciones de la Escritura.

Thomas Hobbes

lovecraftEl estado moderno también se funda sobre la persecución de la brujería por parte del poder inquisitorial. ¿Qué implicaba el brujo para el poder político del estado cristiano? ¿Por qué fue un problema para el orden jurídico y su relato? ¿Por qué la derrota de la brujería es consustancial al surgimiento del derecho penal? La brujería, muy lejos de desaparecer, se reconcentró toda, quizás con mayor fuerza que nunca antes, en la mercancía del capital. Ella afirma que el último horizonte de comprensión del mundo, la última capa de la realidad, es mítica. Y su saber, precisamente, una técnica interpretativa de un texto que no es una palabra escrita sino el propio texto de las pasiones humanas: una hermenéutica de la locura del hombre: “Ay de mí, me amo. ¿Por qué razón? ¿Por algún bien que a mí mismo me haya hecho? Oh, no, ay de mí, más bien me detesto por los actos odiosos que cometí. Soy un miserable… pero miento, ¡no lo soy! ¡Loco, habla bien de ti mismo! Loco, no te adules. Mi conciencia tiene mil lenguas distintas y cada lengua cuenta una historia diferente, y cada historia me condena por rufián… Me pareció que las almas de quienes he matado vinieron a mi tienda y prometieron, una a una, que en la cabeza de Ricardo mañana la venganza caerá”[1] Un manual de conducción política. Una lectura racional del ser tenaz, enmascarado, de lo humano: el brujo lee al diablo disimulado en el propio rostro. Resquebraja, con su hiriente saber, la diplomacia del yo. He aquí la vanidad sea el pecado más delicioso y fácil de atrapar a todo aspirante a la sabiduría. La fuerza de la acción del brujo es tal que afirma, mediante un saber secreto, la cordura humana como ilusión. Oposición entre el brujo y el político. Mientras el último afirma la magia en el primero; el primero afirma la irrealidad del poder político como poder en el mundo. Y ambos son idénticos respecto del Mal entendiendo por tal la destrucción del alma humana por medio del hombre. Innumerables films de terror y de political fiction muestran seres “poseídos” por el poder de forma tal de no dudar en convertirse en asesinos. Que vomiten dinero, moral o sangre, con una cruz, con una cámara de televisión o mediante una cuenta bancaria, resulta indiferente. Todas metáforas de un gobierno ajeno que reclama, para producir su acción, máscara y sacrificio. La brujería es el límite del mito; la aparición, el fantasma, del enemigo en el origen de la teoría del estado. En su ejercicio, ella no cesa de resistirse a ser integrada a la humanidad del humano; se encuentra siempre, por así decirlo, “entre mundos”.

Buenos Aires, 20 de junio de 2016

Leonardo Sai

[1] Ricardo III, William Shakespeare, acto V, escena tercera.

Anuncios

Muchas Gracias

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s