Es fija que deberás estar presente.

Nos atrincheramos en sonidos,

nosotros, los que queremos ser arrebatados por los huracanes de vida de los conciertos,

para soportar el bostezo rutinario del hacerse con un salario,

en el rapto fulminante de un recital:

Somos también protagonistas del azote,

el que no deja rastros de su ráfaga,

de su persistente insistencia:

Somos esa masa enamorada que no quiere irse,

que se resiste al final,

porque solo cuando se apagan las luces el encantamiento cede:

Entonces los instrumentos son instrumentos…

Y los músicos sonríen ante la cuenta bancaria.

18/01/2018

L.S.

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