Sagrada militancia y posición atea en política

En lo poco que hube de negociar entre nuestros príncipes, en estas divisiones y subdivisiones que nos desgarran hoy, evité con esmero llamarles a engaño conmigo y que cayeran en la trampa de mi máscara… Señores, no tengáis en cuenta si hablo con gran libertad, sino si lo hago sin tomar nada a cambio y sin sacar provecho para mis asuntos.

 

Michel de Montaigne

Una intensidad católica renace en los corazones que recorren, indignados, el tema mediático del minuto a minuto: la voluntad evangélica lo trastorna e infecta todo con su “amor”. Teología para todos. Amor a los pobres, a los presos, a la Tupac, a los jardines de infantes: Cristo con el Che, Evita con María, Néstor milita la villa junto al Espíritu Santo. La clase media porteña no quiere perderse el convite del “país que queremos ser”. Aporta su “racionalidad” al “fanatismo” urticante. Ni con unos, ni con otros sino todo lo contrario. Debatamos, dialoguemos, defendamos al individuo: atrincheremos la cultura (importación) contra la peste (Guillermo Moreno). Gritan, vociferan, putean, twittean, saturados de tanta alianza entre Conurbano y Puerto Madero. ¡No acompañan por el pancho y la coca! ¡No protestan por los dólares! ¡Ay de la sucia y pecaminosa materialidad! ¡Respeto! ¡Respeto! ¡A Carrió se le ocurrió lo de la Asignación Universal primero! ¡Desenterremos a Frondizi: último presidente con 1 idea! Detengámonos aquí un segundo.

Para leer el artículo completo: Sagrada militancia y posición atea en política

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Contra el periodismo mercenario en SOL DE NOCHE Nº2

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En este número:

* Expropiación de YPF: ¿Socialismo nacional?
Escriben Héctor Fenoglio y Gabriel Muro.
Entrevistas a Julio Gambina y Pablo Levin.

* El 15-M español.
Escribe Alberto Azcárate.
Entrevista a Concha Torralbo referente del 15-M.* Reurbanización del Borda y el Moyano.
Escribe Sergio Gagliano.

* Informe Rodolfo Kusch.
Escriben María Eva Belza, Diego Fernández Romeral, y Carolina Wajnerman
Entrevista a Jorge Rulli.

* Fragmentos de un viaje.
Presentación de Sol de Noche en Rosario con Enrique Symns.

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Dionisíaca del Tango (fragmento para radio)

El prostíbulo siente las letras de Ángel Villoldo. En su voz, el apetito goza cantando, la guitarra, bajo la firma de Lope de la Verga, honra al sexo de una amada hembra de barrio bajo:

Me enardece de tu látex la tersura,

Me subyuga de tu cutis el rubor,

Y en las horas placenteras del amor

Me fascina acariciarte la costura

(La Reja)

 Villoldo debutó en 1903 como músico de tango en un restaurante fino de la calle Cangallo. Alcanzó la fama por ser el autor de “El Choclo”. En su poesía no tienen cabida ni la madre asexuada, ni la culpa, ni la insoportable nostalgia: Hay un idioma de lo bajo, demasiado humano; Milonga provocadora, felicidad putañera de macho cabrío, síntoma miserable de una urbanidad carnavalesca, machista y cruel:

Voy a contarles, señores, la historia de Baldomero,

El más grande putañero rompe virgo bufarrón,

El más grande compadrón que hasta hoy se ha conocido,

El canfinfle más temido de todos los alcahuetes

Y el que más de mil ojetes con su poronga ha partido.

(Retrato de Baldomero, 1907)

En Villoldo no hay cultura. En su boca habla el humor y la desmesura de un apetito que desconoce el incesto: Ninguna higiene en el origen del tango sino todo lo contrario. Suciedad “En la calle Lavalle donde hay quilombete porque las mujeres reciben por el ojete”; Suciedad de quienes se “Hacen la puñeta y maman y se tragan la gordura y le lamen las pelotas con mucha gracia y dulzura”; Suciedad “Por la calle Esmeralda, por la noche, a deshoras, andan putas ambulantes, que son grandes cachadoras”.

Cuando el tango abrace la política, la moral, la religión y el estado, es decir, cuando el tango abrace la cultura, la desfachatez de Villoldo cederá el lugar del sexo a la palabra. Ya no se tratará de la suave piel escorpiana de una puta sino de la necesidad de la confesión y del arrepentimiento. La palabra se vacía de humor y transmite la amargura de la existencia, el cuerpo se esconde y la boca se llena de reproches:

Me han dicho que tenés otra,

Que la quieres más que a mí,

Querela mucho, mi chino,

Me cago en ella y en ti.

(Alma de loca; Jacinto Font; 1927)

La mujer de la vida se vuelve una excusa para el consejo moral sobre la vida, la poesía se aleja del instinto y se hunde en la mala conciencia, la culpa, la compasión y el bendito reproche; Fondos, puramente, morales que harán de “La morocha” de Villoldo otro tipo de Moracha… La desgraciada, la moracha débil y ascética, la que denuncia, la que quiere y solicita de la escritura una sola y misma cosa: Aconsejar y que se la aconseje. La morocha hembra es ahora la Madre de Cristo:

Yo viví, desorientado,

Yo soñe no se qué mundo,

Yo me hundí en el mar profundo,

Con delirante afán de loca juventud.

 

Me atraían los placeres, un abismo las mujeres.

Ya sin madre ni deberes, sin amor ni gratitud.

 

Madre…

Las tristezas me abatían y lloraba sin tu amor.

Cuando en la noche me hundía

De mi profundo dolor.

 

Madre…

No hay cariño más sublime ni más santo para mí,

Los desengaños redimen,

Y a los recuerdos del alma volví.

(Madre; Verminio Servetto; 1922)

La letra salvaje, pulsional, meramente, exterior, de Villoldo se vuelve una intimidad triste, una reflexión lagrimosa, penosa, patética porque el macho ya no blande cuchillo ni guapeza sino que ahora chupa matecito y se acuerda, bajo el encanto de Don Pascual Contursi, de aquella mujer que se ha ido:

De noche cuando me acuesto,

No puedo cerrar la puerta

Porque dejándola abierta

Me hago ilusión que volvés.

Siempre traigo bizcochitos

Pa’ tomar con matecito

Como cuando estabas vos…

(Mi noche triste, Pascual Contursi; 1916)

 ***

Hacia 1960 todo el tango ya estaba escrito, el género estaba casi todo dicho. Alguien tuvo la absurda idea de renovar al género: Modificar la percepción del oído. Renovar un género no es hacer un injerto, mezclar, agregar, sacar o poner un algo desde afuera. Transformar un género es cambiar su perspectiva desde el interior de sí mismo. Ese ayudante de segunda, retraído y tímido, afirma, con Piazzolla, el señorío del bandoneón contra el bailarín y el poeta. Piazzolla perturba lo que el propio pentagrama significaba en el tango: en su posición, en su esencia, en su todo. Lo retuerce, lo altera, lo improvisa, lo arquea… Desvía su sentido. Revoluciona.

***

Las orquestas de la década del cuarenta tienen un tatuaje de Julio de Caro en el pecho. Todas ellas tienen un modo de decir definido, un público que se ajusta, una uniformidad del sonido. De Caro y Juan Carlos Cobián inventan la orquesta del tango. Del gesto, puramente musical, de Julio de Caro nace Troilo. Troilo es la figura donde el tango argentino definió su autenticidad. Japonés, Pichuco, El Gordo, Pichuca, Aníbal, el Buda. El Gordo es el pura sangre erigido por los fieles: Generoso, amante de la buena mesa, ingenuo, virtuoso, intuitivo, fiel; Odiaba el trabajo, le gustaba el fútbol, las carreras, el whiskey, la timba, el boliche; Era apolítico, buen amigo, un tipo decente. Y Troilo no es hereje, ni maldito: Troilo toca sentado. Ya con Troilo se hacían variaciones de temas clásicos y de jazz en los ensayos del mismo modo que Julio De Caro y Cobián enriquecían el pentagrama con los condimentos de Stravinsky. Lo que Piazzolla trae ya estaba en el Tango; por eso dolió tanto.

***

Piazzolla era rengo. Apoya en el suelo su pierna izquierda maltrecha. Monta el bandoneón en la derecha; Se para: Clava sus dedos con voluntad sádica. Las teclas revientan, tiene mirada de paranoico. Piazzolla le pega al bandoneón, no lo acaricia. Muele, descose, hace y deshace. Domina. El instrumento ya no provoca el baile sino la fuerza. Transpiración, puro sonido; Piazzolla destruye, tiene gusto por la destrucción. No tiene piedad ni miramiento: “En 1955 empezó a morir un tipo de tango para que naciera otro”. Se los dice en el rostro. Esta bestia conoce todos los arreglos del tango clásico, ama a Julio De Caro tanto como un hijo a un padre: “Sin él yo nunca hubiera podido existir”. No hay heterodoxia sin antes ortodoxia. Piazzolla innova en y desde la raíz del tango. Cambio su sentido, de un modo tan profundo, que hay un antes y después. Piezzolla es un peleador; un perro que hace de cada canción un manifiesto.

***

¿Qué tenía Piazzolla enfrente? Estamos en la década del sesenta, Onganía viene llegando, los cabarets se cierran, el tango tiene pelucas y peluquines. Están muertos o no tienen lugar, Fiorentino, Vargas, Canaro, Di Sarli, Ciriaco Ortiz. No quedan ni un Manzi, ni un Discépolo, ni Celedonio, Cátulo guardado con Homero Expósito y Catunga Contursi no es suficiente. Piazzolla tiene enfrente al varón, a Julio Sosa, el que nos recuerda a Carlitos o a Hugo del Carril. Pero Sosa dura muy poco, graba su primer disco en 1961 y se mata, gracias a Dios, en 1964. Piazzolla viene a destruir eso. ¿Qué pone en su lugar? Se pone a sí mismo en su lugar. En Piazzolla —casi todos sus músicos— son extranjeros al tango: Vienen del Jazz o de la música clásica. Y Astor los somete a la estructura musical del tango. No es tango fusión sino Tango. ¿Qué le debemos a Piazzolla?

Un oído más sensible, no es poca cosa. A partir de él apreciamos con mayor sabiduría a las orquestas anteriores. Es posible disfrutar la identidad de una historia que va desde un origen bastardo a la sublimación matemática de un pentagrama veloz e inmenso de posibilidades siempre renovadas.

Sea éste legado del inmenso Astor: el tamaño de su generosidad mide la mezquindad de los ya olvidados.

Desde mediados de 2010 hasta diciembre de 2011, Norberto “Ruso” Verea condujo El circo miserable por la FM Nacional Rock, de martes a sábados de 24 a 02 hs. Una idea de su autoría en la cual el rock, la literatura y el pensamiento crítico se entrelazaban  poéticamente.  El equipo estaba compuesto por Leonardo Sai en ensayos y guiones; Nicolás “Harry” Salvarrey y Yeti en novedades musicales; Claudini Saez en humor y quien esto escribe en recomendaciones de cine, selección de textos y producción ejecutiva. Laura Higa, operadora. La edición de sonido estaba a cargo del estudio 0DB a través de Nacho y Sebas. Artística y locuciones de Omar Cerasuolo, Mariano Chiesa, Arturo Cuadrado y Leonardo Liberman. El presente fragmento fue una noche de esa pequeña historia. Para bajarse el MP3: Aquí (se lee en la segunda hora del show)

Lanata, el desquite de otro redundante


Es hábito perjudicial y lleno de molicie de la nobleza de nuestra época el no tomar las armas sino por extrema necesidad y dejarlas en cuanto hay la mínima apariencia de que el peligro se ha alejado. Lo que provoca muchos desórdenes. Pues al gritar y correr cada cual a las armas cuando está a punto de empezar el ataque, están los unos atándose aún la coraza cuando los compañeros han sido ya vencidos.

Michel de Montaigne

Quienes entienden por “crítica” la sensación, el sentimiento, la percepción de que el actual gobierno “está lleno de vivos, de corruptos, de hijos de… “ festejaron “el regreso de Jorge Lanata” como un gol de boca. ¡Al fin uno que se las dice toda! ¡Vamos Jorge carajo: vos hablas por nosotros! Lanata revela que hay miedo y que él lo combate haciéndole “fuck  you” como si fuera un adolescente punk-rocker frente a su maestra cristinista que lo censura. La alegría, efecto de la venganza de mucha denuncia, estalla como producción de bilis televisiva y justicia. Lo que importa no es que “volvió Lanata” (¿cuándo no estuvo?) sino aquello que con su retorno se actualiza en el meollo de la lucha de aparatos mediáticos. ¿Informarse es estar viendo todo el tiempo lo que el otro me oculta? ¿”Que se vayan todos” los periodistas? Antes de que empiece la semana: el domingo del cuadrado nos ofrece la sinceridad y la revancha.  

Con Jorge Lanata volvió el orden al periodismo, es decir, el punto de vista liberal sobre los asuntos del poder. Lanata tiene semblante de anarco pero es un “liberal de izquierda”. ¿Qué quiere decir “liberal de izquierda”? Quiere decir que el argumento principal es un prejuicio que se repite como mantra: el político es un chorro, quiere merca y putas. La política anti-política dispone unas creencias que ponen al periodista como justiciero y la justicia como adicta al periodista y a “la gente”. “La gente” se sube al escenario del tribunal de la interpelación moral y se le calienta la cabeza con el playboy que hace negocios, toca la guitarra, vive en Puerto Madero, frecuenta sensuales motos, grita contra los esbirros del capital junto a las nenas. Todo el repudio periodístico se hace con actitud de “caiga quien caiga”, con pose de canchero políticamente incorrecto: me importa un bledo todo el discurso de los derechos humanos; me tienen podrido con el pañuelo; ¿sabes qué? ¿sabes qué? ¿sabes qué?; lo único que les importa es el dinero, el poder y Maquiavelo. Fuck you, man. Lanata y la argentinidad de los argentinos.

El sociólogo Luis Fanlo dice que la argentinidad constituye una serie de dispositivos para hacernos gobernables, esto es, seres dóciles. Docilidad que se conquista movilizando los sentimientos, desde el himno hasta el tango pasando por Maradona y el chorizo con tinto: el corazoncito nacional es un asunto de gobierno de las pasiones. No gobiernan nuestras pasiones para distraernos mientras los astutos ejercen el poder y nosotros luchamos por un hueso:gobiernan nuestras pasiones para suscitar nuestra participación en el ejercicio del poder; para incluirnos en el juego de determinados roles en desmedro de otros. Reality show de la legitimidad. El resultado es que aceptamos, participamos, reproducimos, sentimos, valoramos, vociferamos unos discursos sobre lo que somos y lo que debemos ser y de este modo nos inventan metas, objetivos, una conciencia supuestamente “auto-crítica”: pedagogía permanente mediante la cual damos cuerpo al “modo de ser argentino”. Con Lanata, volvió la argentinidad desconfiada contra la voluntad de ideal del peronismo. ¿Un quinto peronismo? ¡Encima latinoamericanista!

“El gordo” recuerda, hasta el cansancio, los negocios del maquiavelismo patagónico: con dinero la causa se defiende mejor. Perfectamente lo comprende Don Jorge que con sus ojitos de cachorro nos confesaría, entre lentes de abuelita, el realismo político de café que practica para su bolsillo pero que objeta en los otros… Lo expondría más o menos así:

“¿Sabes que?…. Mira… Busqué la guita en lo de la madre Teresa pero no me respondió el mail; entonces vinieron los malos y se pusieron con la torta… Armé el Crítica, hice teatro, me puse plumas en el tuje… La verdad es que me cagaron los anunciantes los k… Y ahora estoy de nuevo, con vos, una vez más antes que me rajen… Acá, si acá, en lo del Chueco, como en casa, para joder y romperles bien las pelotas… Porque… ¿Sabes que?… Un periodista es eso: un tipo que rompe las pelotas…”.

¿Y? ¿Cuáles son las preguntas? ¿Cuáles son los argumentos de los informes?

Lanata responde a 678 haciendo lo mismo: las audiencias se volvieron narcóticas, discuten con el espejo, no incorporan clientes. Artemio López se gana un poroto de juicio con su artículo “audiencias redundantes” en el Página 12. Googlear y leer. ¿Cuál es el argumento?

Español: Jorge Lanata, periodista de Argentina...

Español: Jorge Lanata, periodista de Argentina. English: Jorge Lanata, journalist from Argentina. (Photo credit: Wikipedia)

Todo el asunto es mostrar que lo que antes se decía hoy ya no se dice. El problema moral: coherencia, acusación al poder, los probos hacen lo que dicen, los malos hacen política. Lanata sigue haciendo el mismo programa que en la década del noventa. Entrevista con el mismo tono bonachón de papá bueno que nos comprende, dice verdad y sufre injusticia. Lanata habla desde TN y decimos que no cambió a pesar de su antecedentes contra Clarín: Su enemigo es siempre el oficialismo y el oficialismo como “poder absoluto” porque todo lo que un liberal reclama de la política son límites… En este caso, límites al gobierno entendido como voracidad de aparato de estado. Discurso moral, republicanismo de opinólogo, interrogantes de ética ciudadana, ridiculización de los políticos… Después de una exposición lúcida, inteligente, llena de pasión y fuerza… Horas y horas frente a la ignorancia compacta: ¿Lo único que tiene para decir de Kicillof es que es un hombre bello, con patillas como el riojano, soberbio con camisa desabrochada, con pecado de pertenecer a la universidad? ¿Se le ocurrió chequear si verdaderamente milita en La Campora? ¿Acaso es honesto presentar el déficit de Aerolíneas sin una interpretación histórica, comparativa y a largo plazo? ¿Eso es periodismo serio? ¿Eso es periodismo? ¿Eso es demostrar mejor calidad humana que la llamada “fuerza bruta”? ¿Sabes que? Fuck you, George.

Lanata vuelve porque el progresismo k no lo pudo superar con el combo de pensamiento rápido y video clip; vuelve porque los 678 no pararon de pedirlo, exigirlo, necesitarlo; vuelve porque el deseo de un enemigo especular es entretenido y nos permite mandar mensajes de textos y opinar en las redes sociales; vuelve porque laargentinidad liberal reclama un sentimiento de justicia frente a la continuación del menemismo por otros medios; vuelve porque la clase media indignada, a través de sus pulmones, se fuma el tranquilizante de conciencia que considera que la deuda es competencia exclusiva de los sospechosos de siempre.

Abril 30th, 2012

Publicado en webs Nación Apache y Punto de Equilibrio

El dibujo de Lanata “libre como el mar” fue extraído de la web de noticias Punto de Equilibrio.

LA GUERRA PRIMITIVA; por Leonardo Sai

Por el imaginario del siglo XIX, por el panfleto ecológico y la “new age”, se cree, muy cómodamente, que los primitivos eran unos seres armónicos, unidos al fermento, como humus contemplativo del retorno idéntico de lo eternamente igual. Es una imagen tierna que considera la vida del primitivo como vida feliz. Nada que ver. Hay violencia en la sociedad primitiva; su ser social está determinado para la guerra. ¿Cómo se cristianiza a estas “gentes sin fe, sin ley, sin rey”? ¿Cómo se hace con estos tipos que desconocen el estado, los derechos humanos, la sociedad de los imperativos universales? ¿Cómo se hace cuando todo poder es directamente común y no se concentra en nadie sino que permanece indiviso? La guerra primitiva es una sociedad para la guerra. Sociedad primitiva quiere decir sociedad de multiplicidades esquivas que rechazan la unificación de una trascendencia. Primitiva es la sociedad absolutamente libre. Sin gobierno, sin estado, sin jerarquía. Estos “sin” no equivalen a la negación de la sociedad sino a una forma social que desconocemos porque solo reconocemos la organización victoriosa de la conquista. Lo universal, entre los primitivos, no es el baile alrededor de la divinidad sino el conflicto armado.

***

Los primitivos no hacen la guerra porque cazan: la misma flecha —el mismo objeto– mata a la presa y al hombre y no por ello la guerra es asunto zoológico sino, esencialmente, sociológico. El primitivo es guerrero por independiente; no por miserable. Hace la guerra agresivamente como afirmación de una diferencia comunitaria y no porque responda, económicamente, a las penurias de la subsistencia. Hay que ser superficialmente marxista y profundamente imbécil para creer que los primitivos se matan por “un bajo rendimiento de la tecnología productiva”. La guerra primitiva no es el atraso ni se debate en los términos de la invasión. La economía primitiva es una economía de satisfacción. No hay agotamiento de fuerzas productivas porque las necesidades no son infinitas (como en la sociedad del capital) sino que se trata de una selección de lo suficiente. La sociedad primitiva es una comuna del ocio. Los bienes no son escasos: son lo justo y lo preciso. La esencia de la guerra primitiva no está en otro lado que en su propio ser social. ¿Cómo es esta guerra primitiva? ¿Cómo pensarla?

***

Fuera de la diferencia de sexos, no hay otra división en la sociedad primitiva: todos los hombres saben todo aquello que los hombres deben saber hacer. Otro tanto respecto de las mujeres. Se produce para la satisfacción, no para el excedente. El excedente resulta inútil; el deseo de acumulación ni asoma. La explotación, la división del trabajo, la desigualdad no existen en lo social primitivo. Es una totalidad-una que no se representa porque nadie puede diferenciarse, políticamente, de su inmanente indivisión. La sociedad primitiva no permite que ningún poder se separe del resto. Un ejemplo. Supongamos que alguien decide acumular. ¿Qué hace la comunidad al ver que digamos “un rico” acumuló recursos que no usa? Bueno, la comunidad primitiva ayudará, con sus estómagos, a consumir tales recursos gratuitos. Dicho de otro modo: el deseo de acumulación en la sociedad primitiva equivale a la explotación del rico por la comunidad.

***

La sociedad primitiva hace la guerra porque lo que quiere es mantenerse indivisa. Lo más lejos posible el extraño, el otro, el enemigo; celosa de su territorio, si va al intercambio lo hace contra su deseo de independencia absoluta. La presencia del enemigo procura convertir a los aliados en cuñados. Intercambiando mujeres no solo se funda la cultura sino que se forjan alianzas para una guerra que no busca extender el dominio en el espacio sino mantener a rajatabla la autonomía política del ser social primitivo. Con el intercambio, los primitivos no suprimen la guerra: la hacen posible. La voluntad de afirmar la diferencia comunitaria, la fuerza de un Nosotros, es lo suficientemente tensa como para que el menor incidente —violación de territorio, agresión del brujo vecino— transforme el frágil equilibrio de una vecindad desconfiada en violencia inmediata. Pero la guerra primitiva no busca el poder, el dominio del enemigo: los primitivos rechazan la formación cultural, es decir, la relación amo-súbdito. El ser social primitivo es muy conservador: persevera indiviso. Si buscara la dominación, ésta le impondría la división política, una ley externa, la unificación y, por lo tanto, perdería todo carácter disperso, autónomo, centrífugo, separado… primitivo. La guerra permanente le garantiza la existencia no como victoria sino como una continua atomización, dispersión, fraccionamiento. Es que la sociedad primitiva tiene por esencial un único enemigo que la organiza: la guerra contra la lógica de la unificación, la guerra contra una instancia que se separe de su cuerpo social, la guerra contra el surgimiento de la historia.

La guerra primitiva es el mayor obstáculo sociológico imaginable a la civilización. El ser social primitivo no puede subsistir sin la guerra: vive para la guerra. A más guerra, menos unificación. Por eso, el maestro Pierre Clastres definía a la sociedad primitiva como una máquina de dispersión que se afirma, que funciona, que se resiste a la máquina de unificar. Nos enseñó que la guerra primitiva es, en rigor: una guerra contra el Estado.

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Texto escrito para el programa de Radio El Circo Miserable, basado en el trabajo de Pierre Clastres “Arqueología de la violencia“, para Fm Nacional Rock 93.7. Conducción del programa: Norberto “Ruso” Verea. 

Para bajarse el audio del programa donde se leyó el presente fragmento:

http://www.mediafire.com/?3b0b3th6psjgy11

Reino de Macedonia

Cadenas de montañas se entrechocan, formando imponentes macizos; rompen, en compulsión terrible, despedazadas en montes de flancos escarpados. Las aguas del cielo no encontrarán jamás la paz de una marcha lenta y suave; se transformaran, de roca en roca, en pequeños torrentes impetuosos al capricho de una torturada tierra llena de asperezas. Darán nacimiento a ríos que se quejan en cascadas del camino. Angostos valles, algunos sauces que se acercan, temerosos, a márgenes inseguras; saltan por pendientes orgullosas de bosques de álamos, en llanuras extensas, en la que pacen rebaños. Rutas de los ríos Struma y Vardar.

Macedonia, región en que sus habitantes, desde todos los tiempos, al ejemplo de esas convulsionadas montañas, se embisten sin descanso.

***

El Reino de Macedonia llegó a ser dueño de un vastísimo imperio. Creyó haber asegurado su paz interior, pero ese no era su destino. En el siglo II A.C., su último rey, Perseo, cayó vencido por Pablo Emilio, y los romanos la invadieron. Entonces, fue provincia del Imperio de Oriente; padeció las devastaciones cometidas por las hordas de Alarico I; tuvo como rey al marqués de Montferrato; fue nuevamente conquistada y se proclamó su emperador Teodoro de Epiro. Luego la dominaron los bizantinos, los servios en el siglo XIV, los otomanos en el XV hasta 1913. Cuando la decadencia otomana fue visible nadie dudo en los Balcanes que los turcos debían abandonar Macedonia. Mientras tanto, los griegos soñaban con la resurrección del Imperio de Oriente: la ortodoxia unida en cruzada contra la dominación infiel. Atenas sería la capital intelectual; Jerusalén, la ciudad santa; Constantinopla (hoy Estambul) sería el centro político. Eran los sueños dulces de la Cruz. Pero los búlgaros, los servios, los griegos, los rumanos se disgustaron entre sí; el momento del reparto era inminente, la guerra ya latía en las venas del naciente nacionalismo.

… Y casi como en un círculo que se cierra, aquél reino es hoy un asunto pequeño lleno de diplomacia y disputas por la pertenencia a la gloria de un tiempo inmenso acaso deseado por Filipo II cuando nombró al destinoel que combate a los hombres, el erudito de macedonia, el que murió de fiebre en Babilonia… Alejandro, el grande.

Texto escrito para el programa de Radio “El Circo Miserable”, basado en el trabajo de Jorge Blanco Adolfo Villata sobre el “padre de los Turcos”, el gigante Kemal Attatürk, para Fm Nacional Rock 93.7; Conducción del programa: Norberto “Ruso” Verea.

Para bajarse el audio del programa donde se leyó el presente fragmento:

http://www.mediafire.com/?o47y52pikwto6k7

Noviembre 29th, 2011; Publicado, originalmente, en el blog colectivo Nación Apache.

El pueblo anarquista

Por Leonardo Sai

¿A quien iba dirigido el mensaje anarquista en la Argentina que amanecía al siglo XX? ¿A la clase obrera?

La relación entre anarquismo y movimiento obrero no es ni automática, ni evidente de suyo. El anarquismo es algo más que una tendencia específicamente obrera: no apeló a los trabajadores en el nombre de una política clasista organizada como aparato. Peleó, junto a los trabajadores, en el marco de una lucha más basta que la del socialismo: contra toda forma de opresión, de ejercicio de poder, de autoridad. No solo los frigoríficos sino los presos; no solo los conscriptos sino los excluidos del ascenso de clase media; no solo el salario sino el alquiler; no solo la jornada formal sino el lumpen, la puta, el inmigrante desarraigado. La militancia anarquista no es reflexiva sino urgente. No es científica sino moral. Anarquismo es actitud; no sistema de pensamiento. Importa poco la definición estricta de un programa sino el compromiso político en la voluntad de cada individuo. Los anarquistas se rebelan tanto contra el capital como contra el estado y su policía; tanto contra la empresa como contra el partido y sus comisarios: no interpelan a la Clase sino al Pueblo.

¿Qué significa pueblo en la cultura política anarquista?

***

Pueblo, para los anarquistas, es una inmensa gama de trabajadores que incluyen al lumpen, a los profesionales liberales, comerciantes, artistas y hasta “capitalistas de toda especie”. Pueblo, en esta concepción, incluye a los enfermos, a los viejos, a los niños, a los miserables, a las prostitutas: pueblo es un fuego político que hay que ocasionar entre los oprimidos a través de la palabra, la propaganda, la energía moral de la denuncia. La práctica política suscita, fogonea, convoca a ese combustible espiritual presente en las masas. Por eso estaban en todos lados, en todos los quilombos. Mientras tanto, los socialistas debatían si los inquilinos podían hacer una huelga dado que no concebían una “huelga de consumidores”. Los anarquistas sí porque rebelarse, masivamente, contra el aumento de los alquileres es rebelarse contra el estado que avala esos contratos: 140.000 personas, en agosto de 1907, resolvieron un buen día dejar de garpar el alquiler. Todo el conventillo era el fermento perfecto para las agitaciones del anarquismo individualista. Es que los anarquistas no van contra una clase social, ni contra un sistema económico, ni proceden ellos exclusivamente de una determinada clase social sino de todas: la clase trabajadora es aquí un inductor más de fuerzas; no es la figura central de esta estrategia.

***

En el anarquismo la individualidad alcanza una dignidad y una elevación desconocida en el marxismo. Un anarquista jamás consentiría una dictadura… Aunque ésta sea una “dictadura del proletariado” y prometa la “sociedad sin clases”. Anarquista es, ante todo, aquél que siente la idea libertaria. La idea libertaria se revela en un clima, fuertemente, emocional madurado por el minucioso y perseverante tejido de una micro-política: educadores, propagandistas, agitadores, hacen vibrar la carne indisciplinada del pueblo. Los anarquistas no armaron gremios para financiar actividades de tipo sindical sino para someter la organización a la anarquía, es decir, a la educación del oprimido. Hicieron escuelas, periódicos, revistas, folletos, libros: preparaban, chispeantes, la hoguera revolucionaria.

Liberarse de la iglesia, del ejército, del capital, de la política parlamentaria, de las instituciones del estado… Librarse de todas y cada una de esas metáforas del poder que al igual que Alejandro impiden al ser libertario el disfrute del sol.

Texto escrito para el programa de Radio “El Circo Miserable”, basado en el trabajo de Juan Suriano sobre la cultura política libertaria, para Fm Nacional Rock 93.7; Conducción del programa: Norberto “Ruso” Verea.

Para bajarse el audio del programa donde se leyó el presente fragmento:

http://www.mediafire.com/?kjnn84dcdm6dyef