Cibernética y pobreza: Tres ensayos sobre la sociedad de control / Libro.

Prólogo a Cibernética y Pobreza

Por Gabriel Muro

A lo largo de estos vertiginosos ensayos, Leonardo Sai muestra que es posible hacer la sismografía de la sociedad de control desde su periferia, desde un país y una cultura tecnológicamente dependiente. Sai va desde lo local a lo global, y viceversa, mostrando que la comprensión de las últimas vicisitudes de la Argentina (así como cualquier ejercicio capaz de imaginar un futuro alternativo) resultan imposibles si no se considera el modo en que el país se integra, o desintegra, a un orden global que muta y que arrasa.

En estos escritos, pobreza no denota solamente una situación de carencia y despojo material, sino, más aún, la situación del humano cuando todas sus propiedades existenciales han sido desapropiadas por el avance de la técnica. En las sociedades de control, toda pertenencia es virtualmente desterritorializada, licuidificada y vaciada. El resultado, más que a la liberación de unos supuestos flujos deseantes revolucionarios, se asemeja a una pesadilla apocalíptica en donde el lazo social se esmerila y la política se vuelve amorfa. Sai llama a este extraño paisaje: el ser sin raíces de la globalización, y nos invita a permanecer, tensos, en el recogimiento de la noche.

Pero Sai no se regodea, solamente, con la contemplación teórica de la decadencia, concepto que rescata, adaptándolo a un uso muy propio, de viejos escritores reaccionarios. Su mayor mérito, en cambio, es hacer una precisa anatomía de las sociedades de control, en el sentido de Marx, cuando afirmaba que la economía política es la anatomía de la sociedad civil.

A la totalidad cerrada y autopoiética de la cibernética, Sai le opone la totalidad abierta de la crítica y la interpretación. También tres son los ejes que recorren estos ensayos, en donde la pesquisa se repite obsesivamente, cavando cada vez más hondo, en contra de la dispersión de la época. Del economista argentino Pablo Levín, Sai toma el concepto de Capital Tecnológico, para dar cuenta de una nueva figura del capital, que subsume y transforma todos los modos anteriores de extraer plusvalor. Del sociólogo alemán Niklas Luhman recoge valiosas categorías para analizar el modo en que la comunicación se expande, sin barreras, por todos los resquicios de la vida psico-social. De Pablo de Tarso recupera la categoría teológico-política de Pueblo, pero siguiendo las lecturas mesiánicas de Walter Benjamin y Giorgio Agamben, en el sentido del pueblo como aquello que resta, que sobra, que excede hasta al mismísimo exceso del Capital.

Comunicación, Capital Diferenciado y Pueblo son las contraseñas que permiten reconstruir nuestros maltrechos sistemas de orientación. Sai es claro al respecto: si en las sociedades disciplinarias o industriales el desorden era algo que se mostraba solo esporádicamente, a través de los estados de excepción, para reforzar un orden duradero y visible, en las sociedades de control, en cambio, lo aparente y visible es el desorden, las turbulencias, las crisis, la inestabilidad. Existe, no obstante, un orden por debajo, un orden vasto, modular, que, hasta hoy, pocos han osado llamar por su nombre. La contribución de Leonardo Sai, en el sentido de este desentrañamiento, resulta invalorable.

Por si este desocultamiento no fuera suficiente, Sai hace delirar al teclado y dignifica, alborozadamente, la escritura de ensayo sociológico, expulsando, mientras tanto, todo resabio de tediosa escritura burocrática.

tapa-cibernetica-y-pobreza-jpeg

Para leer la copia digital del libro: cibernética-y-pobreza-tres-ensayos-sobre-la-sociedad-de-control

Para adquirir el libro, a partir del 16 de febrero de 2017, aproximadamente, a través de la tienda virtual MoreBooks.

Anuncios

¿Qué es un campo popular? / Ensayo Revista Espectros.

A Enrique Hernández y  Rodolfo Celestino López, in memoriam.

            Resumen

Los cuerpos contaminados del presente global actualizan las raíces sangrientas raíces de los pueblos del sur como verdad de la tecnología del capital sobre el humano: el campo popular como bloque mundial de la biología explotada. II. Un pueblo es un resto, una diferencia, un campo popular, una promesa de justicia. Ni gueto, ni villa, ni “infra-clase”. Su ser mestizo, bastardo, resulta intolerable para la civilización. III. Toda derrota del campo popular es acrecentamiento del programa políticamente anti-político de la mayoría amorfa de la globalización contra las democracias en los límites del estado-nación: “política negativa”, “desconfianza”, “máquina electoral”, “gobierno racialista de las urbes”, “democracia directa regresiva”, son algunos de sus efectos de superficie. IV. Martín Fierro como metáfora del campo popular, unificado por el Estado en tanto “esencia”, es una permanente reinterpretación que ya señala la diferencia entre campo popular y campo nacional. V. El peronismo como memoria política irrenunciable; sinfonía del sentimiento. Idea del proletariado. Crisis de representación. VI. La pasión anarquista del campo popular como descubrimiento de una militancia que trasciende al asalariado y abraza a todo el bloque social de los oprimidos. VII.  El campo popular es lo otro, en mí, que clama un devenir consciente de ese resto que quebranta mi identidad, respetándola. Política de la amistad. VIII. Espectro del proletariado: vocación y porvenir del campo popular. Abolición y realización de la justicia social.

Palabras claves: Ecología crítica; Campo popular, Cibernética, Capital Tecnológico, Apocalipsis y Decadencia.

familia-de-clase-obrera-argentina-ano-1941

Para leer el ensayo completo: que-es-un-campo-popular_leonardo-sai

Escrituras de la decadencia (Comunicación y persona) / Ensayo Revista Espectros

 

¿Qué río éste que arrastra mitologías y espadas?

Es inútil que duerma

Corre en el sueño, en el desierto, en un sótano.

El río me arrebata y soy ese río.

De una materia deleznable fui hecho, de misterioso tiempo.

Acaso el manantial está en mí.

Acaso de mi sombra

Surgen, fatales e ilusorios, los días.

Heráclito

Jorge Luis Borges

12370905_10153698688428808_1535078004980417869_oNosotros, los bastardos—. Esta sombra es el yo. La modernidad para determinar la subjetividad del sujeto, esto es, su esencia, tuvo que concebirse a sí misma como tiempo: la conciencia cartesiana es el resultado de la conquista y funda la subjetividad moderna europea como conciencia solipsista. Soy nada más que tiempo, pero la sombra me informa la ilusión que organiza el orden de mis días: la sombra, en cada caso, propia. La modernidad piensa el presente como el orden trascendental de la razón, mediante la lógica, permite al sujeto no sucumbir frente a lo real. El hombre moderno no tiene otro fundamento que la pregunta por su actualidad. En esta falta de fundamento, la modernidad describe el aislamiento metafísico del hombre como ser efímero: el presente en tanto presente es el tiempo producido por la ciencia. El presente de un discurso científico. Este discurso científico no descubre el Hombre en el humano sino positividades: lenguaje, trabajo, inconsciente. La sombra no me informa sobre el ser sino sobre el orden de la representación. Pero no es ella, la sombra, la dimensión oscura del alma: la sombra es el cogito. El cogito me exige la organización de la totalidad para la certeza y seguridad de la razón: es la meditación objetiva de la esencia de la política como guerra. Un mundo donde la subjetividad se piensa bajo los límites del estado y se funda en los distintos modos seculares de la ley, necesariamente, expulsa, teme, denigra, la alteridad, condena la diferencia. ¿Qué pasa cuando sentimos que todos los órdenes de los cuales habíamos considerado como “fundantes” “eternos” y “universales” se disuelven ante los ojos de una cultura que no dejamos de percibir como inauténtica? Aparece la textura de nuestros días, los nervios de nuestra desesperación, el retorno de los brujos: la decadencia de Occidente. ¿Acaso esta decadencia no revela la disipación del cono de sombra que recaía sobre nosotros cuando Europa se pensaba a sí misma como luz? De una materia deleznable fuimos concebidos: desarraigados, implantados, mestizos.

Pero la decadencia nos revela la refutación de todos los orígenes, la duda y disolución de todos los fundamentos: la verdad trágica del bastardo es el carácter universal de toda la cultura.

Para leer el texto completo: Escrituras-de-la-decadencia_Leonardo-Sai

Publicado originalmente en el primer número de la Revista Cultural Espectros.

[La escultura es un trabajo del genial NOE SERRANO]

“En busca de la contraplanificación económica: Educación, Cooperativismo y Empresa Obrera en las ruinas de la sociedad industrial”

logocccResumen de la exposición:

La sociedad mundial del capital tecnológico es el imperio de la relación salarial a escala planetaria sin entorno no-capitalista. Esto presupone ya no el imperialismo sobre las colonias sino el capital tecnológico como medio del capital para su propia diferenciación sistémica. El resultado es un esquema piramidal donde una masa gigante de capitales ya no puede competir —ni siquiera a escala regional— y son sostenidos por el estado o absorbidos por otros capitales, incluyendo el financiero. En tal situación, las empresas no innovadoras son permanentemente re-configuradas por empresas de tecnología que poseen una determinación supra-nacional respecto del estado de la ciencia y del estado como tal. En ese contexto global, al sostener PyMES, el estado financia la necesidad de mercado interno para el capital tecnológico. Aparece como creación de empleos y lucha proteccionista al mismo tiempo que déficit por importación. La política productiva no funciona como planificación del desarrollo sino como coyuntura y urgencia. Entonces, el sistema de conjunto si bien permite que la propiedad de los medios de producción pase a manos de los trabajadores (“fábricas recuperadas”, subsidios a cooperativas y emprendimientos productivos) opone férreos obstáculos a que éstos se apropien, productivamente, de la innovación y la alta tecnología. La contraplanificación es la búsqueda de una teoría social que abra el horizonte de la empresa obrera en el plexo heterogéneo de incipientes, dolorosas y afortunadamente testarudas experiencias de la clase trabajadora. Tales incluyen la educación y el cooperativismo en contextos de privación de la libertad.

La ponencia se presentó en el marco del ENCUENTRO HACIA UNA PEDAGOGÍA EMANCIPATORIA EN NUESTRA AMÉRICA

Para leer el texto completo, seguir el link al pdf: Encierro – Sai

(Otros presentaciones del evento pueden consultarse en. Cronograma de Mesas Educación en Contexto de Encierro)

Anti-humanismo y comunicación en Luhmann

luhmannEl presente ensayo busca interpretar el concepto de sociedad en Niklas Luhmann y diferenciarlo de los denominados pensadores clásicos de la sociología en el sentido de “padres fundadores”, legítimamente, reconocidos bajo los nombres: Emile Durkheim, Max Weber, Karl Marx. Asimismo, se tendrá en cuenta la teoría de Talcott Parsons con la cual Luhmann dialoga, discute, reformula, innova. El problema central a la hora de emprender este recorrido es descubrir un hilo que, sin caer en innumerables citas amontonadas sobre citas, dibuje un recorrido sin desplazar la diferencia: ¡tan distintos son cada uno de nuestros autores! El tendido de este hilo conductor lo trazaremos haciendo emerger la pregunta por el ser de lo social[1], en los clásicos, de forma tal de estudiar el aporte de la teoría de los sistemas a la interpretación de la sociedad[2].

Para leer el ensayo completo, siga el link al PDF: Antihumanismo y comunicación en N.Luhmann.doc


[1]  En el sentido de Luhmann (la sociedad no es un ser “ante los ojos” sino la forma de una distinción que diferencia lo que ella es —pura comunicación— de lo que no es —vida, conciencia, totalidad) la pregunta por el ser de lo social no puede sino ser una pregunta por la auto-descripción de la sociedad como tal puesto que no existe en esta teoría un teórico que se sitúa por fuera de la sociedad como si ésta fuera una cosa sino un observador auto-lógico: es parte de la auto-observación del sistema que lo incluye en su observar. Así, los pensadores clásicos son semánticas de la teoría del conocimiento: no hay un sujeto sino auto-referencias sistémicas.

[2] Luhmann rompe con un antiguo esquema del pensamiento de la metafísica occidental que hablaba de totalidades constituidas por partes cuyo problema “la totalidad” debía ser pensada como unidad y como totalidad de las partes o como excedente (más que la suma de las partes). Según Luhmann, nunca quedó aclarado cómo el todo que está intrínsecamente constituido por las partes y un excedente pudiera, a su vez, constituirse en la unidad al nivel de las partes. Cuando este esquema se pasa a la sociología, de modo acrítico, los hombres aparecen adentro del todo social respecto del cual deben reconocer su “segunda naturaleza”. Ya bajo la modernidad, se transforma el esquema, primero bajo la noción de “contrato” y “voluntad general” y lugo, bajo la filosofía idealista, como trabajo del Espíritu (Absoluto) sobre la Materia en la larga experiencia de la conciencia que realiza lo general en lo particular. Dicho en términos políticos: dotar a la masa amorfa y maciza de subjetividad, volverla sujeto de la historia. La ruptura con ese esquema se produce mediante la re-interpretación de todo el asunto (¿cuál es la relación específica entre el todo y la parte, entre la sociedad y el hombre) como diferencia entre sistema/entorno y repetición de esa diferencia.

 

Círculo y línea en Facundo; por Leonardo Sai

1074494_10151711064478808_1159794684_oEl centro interpretativo del presente ensayo plantea la hipótesis de dos imágenes del tiempo en el Facundo de Domingo F. Sarmiento: un tiempo cíclico, repetitivo, trágico y otro tiempo progresivo, diferencial, civilizatorio. Cuando el tiempo se presenta circular, Sarmiento sostiene la necesidad de la fuerza, la advertencia de una repetición trágica: es la hora de la determinación del enemigo. Es el Sarmiento político, guerrero, bárbaro. En cambio, cuando el tiempo es intuido, modernamente, como progresivo, aparece el largo plazo de la política del estado, el libre desenvolvimiento del espíritu de las luces sobre las pampas: el desarrollo del mercado en la nación virgen. Es el Sarmiento ilustrado, culto: el educador, el pedagogo, el liberal. Bajo el primer modo de capturar el tiempo como horizonte, Sarmiento bebe de las fuentes del mito y conjurándolo: afila la espada de un futuro que forja con puño, letra y sangre. Bajo el segundo modo, lo contempla, limpio y despejado, como una tierra fértil a punto de ser engendrada por el hombre como destino.

Para leer el ensayo completo, seguir el link al PDF online: circulo y linea en Facundo. ensayo