Sobre “Soy tu seguidora”, de Daniela Regert / Reseña

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Reseñas espectrales

Por Leonardo Fabián Sai

¿Pueden las tablas pensar los delirios de las pantallas? ¿Podemos subir a escena el narcisismo de las redes y someterlo a la más ácida crítica mientras nos identificamos y reímos con amigos? Desde luego, Soy tu seguidora es prueba de ello.

¿De qué se trata esta obra que va los sábados a las 21hs, por Teatro El Estepario, Medrano 484, Almagro?

soy tu seguidora

Una mujer se enamora, se obsesiona, vive para un otro construido por las redes, al que ama y odia por no permitirle ser parte de su vida real. Lo documenta todo. Lo archiva todo. Una desesperada. Intenta narrarse en un diario íntimo. Pero éste también se le diluye en las redes, no puede escribir sobre eso inenarrable, infinito, que se actualiza sin nosotros, sin nuestro cuerpo, el que no cesamos de perder como imagen.

Si las redes sociales entronan a la comunicación redundante…

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Rusia 2018

Otra vez la falsa felicidad deportiva,

y la esperanza del éxito robado,

Obelisco sangriento,

Mugriento, miserable,

las masas esperan a Papa Noel bajando del micro,

la selección del fútbol mundialista agitada por faso, alcohol y locura barrabrava,

otra vez con el juego de la pelota nos coartan libertades,

la pelota no puede permanecer inocente:

siempre está manchada,

embarrada, sucia, infecta de nuestro fracaso civil;

Todos los lobos son ovejas,

todos los traidores salen a gritar:

¡Viva Argentina carajo!

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Gracias a Dios por Diego Armando Maradona

30/06/2018

L.S.

Los tratados internacionales de libre comercio contra la vida de los pueblos.

I.  La globalización como programa interno del ajuste contra el campo del trabajo.

¿De qué va la globalización como “programa”? Su objetivo, sin duda alguna, es deshacer, definitivamente, las aspiraciones sociales y jurídicas del Welfare State; segmentar más y más a la clase trabajadora, quebrar sus sindicatos nacionales; desintegrar toda posibilidad de relativa autonomía política para subsumir el espacio nacional de producción de valor a las empresas de capital tecnológicamente potenciadas que, a través de Tratados de Libre Comercio, han constituido el estado supra-nacional a su propia imagen y semejanza contra la política continental que, para los pueblos del Sur, volvió a postergarse con golpes institucionales (Brasil) o con victorias electorales legales que se vuelven ilegítimas con sistemáticas medidas de hambre y miseria (Argentina) Extirpar la política del alcance de los trabajadores, volviéndola estructuralmente inasequible, expulsándolos, nuevamente, de la ciudadela del estado. Macri en tanto restaurador es también un globalizador.

La quita de retenciones a los granos significó una transferencia de recursos de los trabajadores, por más de 120 millones de dólares, al sector agrario conducido por la Sociedad Rural Argentina, duplicando el monto total de los subsidios a los servicios públicos con el cual el peronismo impulsó, en tanto salario indirecto, el consumo doméstico del espacio nacional de valor, desacoplándolo, relativamente, de la competencia del mercado internacional del capital. Era la disputa por esa renta agraria “el eje de la unión” que conquistó el poder a finales del 2015, la que sedujo a la clase media con liberación del “cepo”, compra de dólares e importados, a la que muy cariñosamente besó con sucesivos inviernos y veranos de tarifazos. Un poco de memoria.

Una vez convocados al ejercicio de la administración del poder político, los radicales de la victoria del Congreso de Gualeguaychú confirman la condición profiláctica de la UCR en tanto contrato de tercerización política: “El PRO decía tener una plataforma completa, estudiada por expertos de la Fundación PENSAR, en cuyos archivos estaban redactados los decretos del primer semestre de gestión. Pudieron mostrárselos a los radicales para que acatasen ese programa. El radicalismo pudo pedir cargos de calidad más alta en el Gabinete. Empezando por la vicepresidencia, que resignó Sanz, quien también entregó, ganadas las elecciones, el Ministerio de Justicia, el más importante del orden institucional. El radicalismo pudo reclamar la Jefatura de Gabinete. Eso hubiera alisado el empedrado de 2016. También pudieron reclamarle la presidencia de alguna de las Cámaras y también Macri la hubiera cedido. Entre tener el gobierno y que dijeran que le entregaba el Gabinete a la vieja política, ¿qué hubiera elegido? Tener el gobierno. Eso lo lamentan hoy los radicales que cuando ven que en la foto del gobierno no figura ninguno de ellos”[1]  Para el Pro, en su núcleo puro, es una cuestión de reducirlos a escribas con maestría en derecho administrativo del Ejecutivo. Volvamos.

Un Estado que se achica, que reduce sus funciones, aunque duplique su “planta política”, en un sentido liberal, es, desde Adam Smith, un Estado Policía. Dicho sociológicamente: un estado que promueve el despliegue tecnológico de la sociedad de control sin otra ideología que la tecnología y la tecnología misma como la síntesis de toda “política social”. Basta transferir y dejar hacer a las provincias, jurisdicciones, municipalidades. Este federalismo para la deuda (local, provincial, nacional) lleva la “política del parche” al paroxismo. No a la “reforma pemanente”. Sino a la crisis permanente. Por lo tanto, a la anomia.

El Partido del Ballotaje, Cambiemos, permitirá, quizás como ningún otro, observar con mayor claridad una notable proliferación de procedimientos y mecanismo de control que son y serán correlativos al “aumento de la libertad del individuo”, a la retirada, tan eficaz como selectiva y políticamente facturable, de la política asistencialista-militante que la administración de CFK denominó “política pública de ampliación de derechos”. Es que el éxito de esa política corría simétrico a los límites y fracasos estructurales del proyecto nacional y popular para reconvertir las villas miserias en relación salarial; correlato económico pero necesario de una política sin sistema de partidos. La notable expansión del mercado inmobiliario, durante “la década ganada”, no era sino el reverso de la re-primarización exportadora, de la debilidad de la inversión reproductiva del capital, de la fuga del excedente y su acumulación financiera en el exterior[2]: el estado como aparato colonial se produce como importador de tecnología sobre la población nacional.

II.  Los tratados internacionales de libre comercio ceden soberanía y condenan al espacio nacional productivo al sub-desarrollo y a la innovación tecnológica externa.

En el anexo dedicado a las PYMES, el TPP[3] consagra al sistema de solución de controversias disponible sólo para las empresas multinacionales excluyendo de toda posibilidad de utilización a las empresas más pequeñas. La gran mayoría de las empresas de la región son PYMES. El derecho de utilización de este tribunal será pura y exclusivamente de las naciones más ricas y poderosas. ¿Y qué sucede si la legislación nacional o inclusive la Constitución de un país no se adapta o es contraria a estos acuerdos?

Existe una instancia final de revisión una vez que el acuerdo ha sido ratificado por el Congreso y está listo para entrar en vigor: el proceso de certificación. Éste es un sistema que contempla la ley estadounidense. El mismo determina que, llegada esta instancia, el Congreso de los Estados Unidos evaluará la legislación del país interesado y le dirá toda la normativa que debe modificar a fin de que sea acorde al tratado. Cabe destacar que estas modificaciones pueden requerir cambios en la Constitución Nacional “sugeridos” por el gobierno de los EE.UU.

El TISA, por ejemplo, es un acuerdo que mercantiliza todos los servicios. Abre la puerta a la inversión privada y obliga al Estado a dar acceso a los mercados no permitiendo ningún tipo de sistema cerrado o solidario que bloquee la capacidad operativa de las empresas. Para el TISA un servicio público es aquel que (a) no tiene competencia en el ámbito privado (excluyendo así a la salud, la educación, las telecomunicaciones, seguridad interna, etc.) y (b) no esté tarifado (excluyendo así los servicios de agua, luz, gas, transporte de pasajeros, etc.13) El único servicio público que cumple con la definición del TISA es el gasto militar y las fuerzas armadas, viendo así la clara intención de los países desarrollados de conservar la potestad de proteger sus fronteras.

TISA limita la capacidad de un Estado de brindar servicios públicos de calidad en regiones no rentables de la economía; cede los servicios al ámbito privado y utiliza la cláusula llamadas “de trinquete” que impiden que los mismos puedan volver a estatizarse en el futuro en caso de que las empresas privadas otorguen un servicio deficiente. Desprotege al ciudadano, clausura derechos humanos fundamentales.

Una República sin pueblo es un ente vacío, insustancial: es el esqueleto del terrorismo de estado retornando en la determinación del estado y en la construcción de una democracia como “política ficción” expulsando al pueblo de la constitución nacional y redefiniendo un “nosotros” como usuarios de plataformas mundiales donde se importan mercancías y se desorganiza la comunidad, la identidad y la pertenencia nacional.

Con la letra de estos tratados, el crecimiento (estadístico, de la ganancia empresarial de corto plazo) mata el desarrollo (su densidad tecnológica, institucional, productiva, científica) y la Nación se disuelve como experiencia política de los pueblos.

Es el triunfo último de La Gente[4].

III.  Conclusiones.

Debemos abordar, retomar, trabajar sobre la problemática sobre la integración de los pueblos, alrededor de la llamada unidad latinoamericana. La patria grande. Esta problemática puede ser pensada mediante dos series diferenciales, una metafísica y otra económica. La primera se pregunta por las condiciones de posibilidad de experiencia de un campo popular latinoamericano. Pasible de ser suficientemente demarcado en textos específicos. Por ejemplo: los escritos políticos de Juan Perón como “curso natural de la evolución social de los hombres y los pueblos”; el pensamiento político de José Martí como “voluntad de los pueblos americanos”; la reflexión sociológica de Arturo Jauretche como “pregunta por la pertenencia y por el propio lugar”; el pensamiento ontológico de Enrique Dussel como “establecimiento de una ética de la liberación”, la reflexión filosófico-política de Ernesto Laclau como “confluencia hegemónica a través de distintas lógicas”. Esta serie es una metafísica de la integración, busca la constitución de una experiencia colectiva para acceder a una conciencia histórica y a una pertenencia. La segunda aparece como un programa, con objetivos claros, abordado por la ciencia social una vez despejado e identificado el problema llamado dependencia.

Para la primera serie, en general, las soluciones que se han planteado y ensayado tienen que ver con una auto-educación de los pueblos para producir la conciencia de la integración, pertenencia e identidad. Una y otra vez esperamos que los pueblos iluminen un camino por sobre las ilusiones objetivas que el estado-nación ha construido en contra de ellos, es decir, legítimamente. Para la segunda serie, en general, las soluciones que sean han planteado, van de los diagnósticos hacia la política regional de desarrollo: hay que producir esa unidad regional (que aún no existe o no existe del todo) en el marco del comercio para afianzar aquella conciencia histórica latente (“somos los colonizados, ellos los colonizadores”) con la cual alcanzaremos una soberanía nacional, amenazada por la globalización, pero conquistada como efecto o resultado o sub-sistema de esa unidad mayor. Esto se lograría como resultado de una estabilidad u autonomía económica de la cual las partes carecen, justamente, por su dependencia. Pero ambas series son, en realidad, una sola serie: la defensa de un plan para producir una unidad mayor, una región, que incluya a las naciones sin destruirlas.

La constitución de unidades regionales en tanto comunidades políticas subsumen naciones y pueblos (Mercosur, Unión Europea) pero no destruyen la experiencia nacional a pesar del uso que de ellas hacen las empresas trasnacionales y el capital financiero. Los tratados globales, jurídicamente escritos para el dominio del capital trasnacional, en cambio, desintegran las experiencias nacionales, comunitarias, aplastando a los pueblos como mayorías amorfas del mercado mundial. De aquí que el gobierno de esas unidades regionales entren en crisis de representación cuando no resisten comunitariamente y se encaminan, a través de tratados internacionales como TPP o TISA, a ser pulverizadas como tales.

Hasta la fecha hemos fracasado en construir el concepto de continentalismo como experiencia regional y política de los pueblos. Urge no solo retomarlo, indagar las causas del fracaso, elaborarlo y producirlo en la práctica de nuestras instituciones y militancia… Apremia porque no es más ni menos que un programa de resistencia para iluminar la lucha y la persistencia del campo nacional y popular frente a esta agresión colonial contra los pueblos del sur. 

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Provincia de Buenos Aires, 29 de junio de 2017

L.S.

[1] Ignacio Zuleta, Macri confidencial: Pactos, planes y amenazas, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Planeta, 2016; pág. 80.

[2] Hacemos referencia, obviamente, a la subsunción financiera del excedente nacional, a la compra y venta de empresas nacionales, al comportamiento típico-ideal del empresariado doméstico: vender, rajar, fugar. El plusvalor acumulado en el espacio nacional no se reinvierte para ampliar la escala de la producción, se vuelve timba, colocación exterior, construcción residencial suntuaria, o sale del circuito nacional, el estudio Ferreres calcula ese excedente en 350.000 millones. Y en las economías capitalistas, al contrario de lo que afirman los falsos keynesianos, la clave del desarrollo es la inversión reproductiva del capital; no el consumo. El consumo de los trabajadores empleados en el sector privado no es autónomo, depende del ciclo capitalista, la caída de la demanda desata la crisis y la recesión no proviene de la caída del consumo de los trabajadores, como tampoco la recuperación de la economía puede ocurrir por meros incrementos salariales o subas del gasto estatal —no hay, nunca hubo, modo de sostener indefinidamente la demanda mediante gasto estatal— sino de la decisión inversora de los capitalistas. Si éstos comienzan a invertir, entonces, el gasto volcado al mercado interno ha tenido éxito, y la economía se reactiva. Pero si el excedente financiado por el estado toma otro camino (por ejemplo, pagar deudas a los bancos) entonces la liquidez no reanima el ciclo de la acumulación y todo el terreno es déficit fiscal. El déficit fiscal, asimismo, se cubre con deuda o con emisión monetaria. Ambas opciones disminuyen la confianza de los empresarios, sea porque juzgan al ciclo como no sustentable, o porque condenan los impulsos inflacionarios como distorsivos y en sentido opuesto a la competitividad.

[3] Para más información: http://www.cadtm.org/spip.php?page=imprimer&id_article=13679

[4] Como mayoría amorfa, políticamente desorganizada, mera multitud sin conducción, explosiva y contra-democrática en sus efectos sociales.

Naturaleza muerta.

La máquina está adentro nuestro, nos actúa emancipada de los restos industriales de ayer: ella ahora nos conduce, despóticamente, a la cinta transportadora de la carne que suda, corriendo frenéticamente, como si nos persiguiera la parca.

Lo fundamental, para el suplicio del cuerpo indisciplinado, es la sencillez del gimnasio. Planos simples, clavijas, palancas, espejos por doquier, poleas, máquinas de aerobics, furioso reggaetón, barras, caras asociadas al dolor, a la presión sanguínea, al esfuerzo, se multiplican entre las paredes; gritos, resoplos, éxito y entrega del cuerpo propio vuelto experimento.

Los gimnasios son “unidades básicas de la salud”, un espacio donde se sociabiliza el ideal de belleza trabajada, forzada, endurecida; pero nadie se mira de cerca, ni conversa; su sociabilidad es como la de los baños de estaciones: mirar hacia arriba, mirar hacia el frente, comentar lo que se comenta, hacé la tuya.

Todo en el gimnasio es cuantitativo, prescriptivo, indicativo: electrocardiograma, proporción de grasa corporal, estatura, peso, colesterol, cantidad de glóbulos, hierro, análisis de orina; el ejercicio es una filigrana donde la medicina mide la calidad de vida, la expectativa de vida, la propia resignación para con el dejarse estar y morir.

El ejercicio es un combate contra el tiempo, un estar 24hs en guardia contra la enfermedad, un deseo de auto-conservarse para siempre. ¡No somos suicidas: estamos en forma! El sano, el fervoroso, el enérgico… El distinto. Más ligero, más fuerte, más eficiente, menos tóxico.

Sin embargo, las horas que pasamos para mantener el cuerpo como vida bella tienen el precio del auto-empobrecimiento de la persona. La que ahora se vuelve un proselitista del bienestar, un testigo de Jehová de su experiencia desintoxicante, plena, vos también podés salvarte, vos también podés hacer ejercicio, vos también podés ser feliz.

El gimnasio es un espectáculo biológico presentado como amor propio y superación de sí mismo. Quien milita sus músculos, se vuelve un soldado de la medicina, de la salud, el paciente más perfecto y obediente de un cuerpo controlado, numerado, sin intimidad

Expuesto todo el tiempo, se desliza, se maquina, registra la inquietud de una mirada mezcla de vergüenza, inferioridad, sugestión competitiva; y sobre el rendimiento surgirá el nuevo yo. Producto aumentado de la cirugía, de la química, el cuerpo se reconocerá en la propaganda de sus suplementos —un nuevo Hulk, una nueva anoréxica— como copia eficiente de la cinta transportadora; un cuerpo que se deshizo de su personalidad, de su historia, un cuerpo cualquiera, para un ego uniforme, un cuerpo corregido.

Victoria de la salud contra el estilo.

 

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Foto de “Naturaleza muerta”, exposición en el Centro Cultural Recoleta, del Colectivo Artístico DOMA

 

Provincia de Buenos Aires, Junio de 2018.

L.S.

Nota breve sobre la llamada “modernización del estado”.

La globalización es una poderosa ideología —que condiciona las acciones de los estado nación construyendo una opinión pública moldeada por la concentración de la comunicación social a través de empresas monopólicas u oligopólicas— basada en una mirada individualista de la acción social. Promocionada y financiada por empresas transnacionales, produjo un fuerte debilitamiento del poder político del trabajo y de la negociación colectiva como instrumento de la distribución del ingreso.

Una “modernización” sin actores sociales organizados y establecida en visiones reduccionistas de la sociedad (“la sociedad no existe, solo existen los individuos”, afirma Alejandro Rozitchner, escritor de los discursos presidenciales, siguiendo las enseñanzas de Margaret Thatcher) es lisa y llanamente una colonización de la administración pública contra su posibilidad misma de ser moderna, desarrollada, nacional.

Cabe destacar que la “modernización” del Partido del Ballotage se encuentra básicamente estructurada en cinco ejes que establece el Decreto 434/16 “Plan Modernización del Estado”, a saber: 1) Plan de tecnología y gobierno digital, 2) gestión integral de los recursos humanos, 3) gestión por resultados y compromisos públicos, 4) gobierno abierto e innovación pública y 5) estrategia país digital.

Esa “modernización” del estado hace de ésta una sucursal de experimentos doctrinarios producidos en el exterior y con una finalidad inocultable: sustraer la función pública del control del pueblo y ponerla a disposición de la denominada “seguridad jurídica” para flujos de inversión extrínsecos, contingentes, de corto plazo y sin interés en el desarrollo productivo del espacio nacional. Una vidriera para el powerpoint ocasional de otro Davosito para el olvido.

El campo del trabajo afronta no solo el difícil desafió de trascender sus fronteras nacionales para abrazar coaliciones internacionales de resistencia y liberación respecto de empresas y organismos supra e internacionales. No solo debemos, desde las organizaciones sindicales, mejorar la representación de los trabajadores. También debemos y necesitamos incorporar a los movimientos sociales y sus redes cooperativas, a la organización política de las minorías, para la construcción de un poder gremial más organizado, democrático, con mayor densidad política, aumentando y enlazando la actividad gremial y revitalizándola desde los márgenes de su estructura tradicional haciendo protagonistas a los nuevos trabajadores, a las nuevas generaciones de dirigentes, recreando el peronismo.

web18_0¿Qué duda cabe que si esa famosa “mesa de diálogo” donde Mauricio Macri afirma sus “consensos básicos” para la televisión  fuera verdaderamente producida por organizaciones gremiales y movimientos sociales para la planificación de unidades administrativas de emergencia social sería la propia función pública la que daría un salto cualitativo, participativo, profundamente ciudadano? Solo una informatización o reforma tecnológica sobre tales fundamentos solidarios moderniza la función pública o al propio aparato de justicia.

La falta de los mismos solo visibiliza un estado virtual vuelto pantalla digital contra la cual se estrella la furia del ciudadano estafado y reducido a usuario y consumidor de globitos pinchados.

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 Buenos Aires, marzo de 2018

 

 

Otoño

miles davis photoLa humedad del Otoño transpira habitaciones;

recorre, con su niebla, telarañas de memoria,

hace visible al insecto que nos habita el alma;

El verano —con su existencia superficial, banal, meramente exterior— se declara, oficialmente, muerto;

Ahora es el reino de las hojas que marchitan, del silencio de la luna, del viento que susurra contra el ser que se repliega a sí mismo,

hojas en el aire, hojas en el suelo, bellotas, interioridad, voluntad de hundirse sobre sí;

Aún nos queda algo de Otoño en la devastación de la tierra,

la que ante nuestros ojos abre sus entrañas con tormentas…

destruyéndolo todo;

El Otoño avanza, con su romanticismo de eremita,

nos invita a aprender del dolor,

a superar al viejo que ya somos….

para señalar la madurez del hombre que seremos,

que brotará…

En la serenidad del que deja caer lo no necesario,

y abraza, meditativo, la humildad de lo verdadero.

10/05/2018

L.S.