Informe breve sobre economía política mundial

Sobre desigualdad y reducción mundial de la clase media.

desocupados liverpool foto 1963 de colin jonesLos resultados del World Inequality Report[1] (WIR) del 2018 son significativos para visualizar una dimensión estadística de la dominación del capital sobre la fuerza de trabajo mundial. En 2016 la participación en el Ingreso Nacional de apenas el 10% de individuos con mayores ingresos era del 37% en Europa, 41% en China, 46% en Rusia, 47% en Estados Unidos-Canadá, 55% aproximadamente en África, Brasil, India. Desde 1980, la desigualdad de ingresos se incrementó rápidamente en Estados Unidos, China, India y Rusia mientras que creció moderadamente en Europa poniendo fin al estado de bienestar de posguerra. En África, Medio Oriente y Brasil la desigualdad de ingresos permanece estable pero en niveles extremadamente altos y sin la mediación histórica previa de un poderoso estado de bienestar como el implementado en la posguerra europea. La divergencia es clara entre Europa y Estados Unidos que contaban con niveles similares de desigualdad en 1980 pero que se encuentran hoy en una situación muy diferente. Mientras que la participación del 1% de mayor ingreso era cercana a 10% en ambas regiones en 1980, se incrementó a 12% en Europa en 2016 y a 20% en Estados Unidos. En el mismo período, la participación del 50% de menores ingresos de Estados Unidos decreció de algo más de 20% en 1980 a 13% en 2016. A pesar del crecimiento de los llamados “países emergentes” y del vigoroso crecimiento chino —incrementado la cantidad total de asalariados del mundo, impulsando el desarrollo mundial de las fuerzas productivas, incluso mejorando en términos absolutos los ingresos de los trabajadores pero produciendo relativamente mayor pobreza y miseria planetaria al mismo tiempo— la desigualdad ha crecido agudamente desde 1980: la mitad más pobre de la población mundial ha experimentado un incremento significativo en su ingreso gracias a las altas tasas de crecimiento del capitalismo asiático (en particular China e India) y el 1% de individuos de mayores ingresos en el mundo recibió una proporción dos veces más grande del crecimiento que el 50% de menores ingresos desde 1980. Recordemos, asimismo, el informe de Oxfam[2] de enero de 2017 en el cual se señala que tan sólo 8 personas poseen ya la misma riqueza que 3.600 millones de personas, la mitad más pobre de la humanidad.

[1] [http://wir2018.wid.world/]

[2] [https://www.oxfam.org/]

para leer el informe completo: Informe breve sobre economía mundial.

 

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¡La edición número 4 de la Revista Espectros ya está acá!

www.espectros.com.ar

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Con ensayos y artículos sobre: El caso Santiago Maldonado / Los libros de Durán Barba / Feminismos / Coaching ontológico y neoliberalismo / Pintura argentina / Rock y metal / Néstor Perlongher / La génesis económica del macrismo / Desatención y nuevas tecnologías / El legado de Enrique Marí / y mucho más.

En la sección videos, dos nuevos micro-documentales. Uno sobre el viejo penal de Ushuaia y otro sobre el malestar a dos años del experimento de la derecha feliz: una charla con la socióloga Alcira Argumedo.

Muchos textos, mucha lectura… y, como decimos siempre, esperemos que disfruten de este número tanto como nosotrxs en su realización:

http://espectros.com.ar/numero-actual/

http://espectros.com.ar/videos/

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Los ojos son de la noche

Una ceguera inicial determina la existencia,

los ojos han tenido que abrirse, el ver es un disponerse a ver,

el que mira es, ante todo, un ciego que no puede verse a sí mismo;

El hombre quiere ver y, a la par, se siente visto:

No existe en nosotros una soledad total:

la huida hacia la soledad es el testimonio de una indescifrable compañía…

Una ceguera inicial determina nuestra vida interior;

En esas tinieblas, los ojos no se dan a ver;

El respiro y la visión se dan al mismo tiempo,

en un mismo acto, apuntan al cielo, la vida que nace, hacia arriba;

Irresistiblemente brota la vida, desde la noche, desde el infierno, hacia arriba,

llamada por la oscuridad, que se derramará en luz, una vez herida por la aurora:

Una aurora que será, a su vez, entraña de la sombra:

Una visión, en la luz, que centellea,

en los ojos de la noche.

18/01/2018

L.S.

Crossroads

La mano del blues rozó la eternidad,

mordida en un fragmento del más sucio rock and roll,

rota y vuelta a armar…

por la locura de cuero,

del pesado metal;

Pero somos todos rehenes de ése otro mundo,

quizás concebido en una maldita encrucijada,

de la cual nos hemos caído,

una y otra vez:

y siempre  extasiados.

18/1/2018

L.S.

Antes de hablar de Pueblo este diciembre (fragmento)

Emancipate yourselves from mental slavery
None but ourselves can free our minds
Have no fear for atomic energy
‘Cause none of them can stop the time
How long shall they kill our prophets
While we stand aside and look? Ooh
Some say it’s just a part of it
We’ve got to fulfill the Book

B.Marley

 

No podemos hablar del pueblo sin haber logrado antes silencio interior. 

Los oprimidos del mundo no son materia prima para ejercicios literarios: son nosotros mismos en nuestro dolor, la posibilidad del sentido, religación entre pensamiento y vida. Sin el silencio de la tribuna, de la opinión, del foro, sin ningún interés pragmático, “realista”, ni expectativas, ni resentimientos, no podemos elaborar ningún discurso acerca del campo popular. Sin tales condiciones, no se puede hablar de pueblo. Y solamente proyectaremos nuestra ideología que, como sabemos, ya tiene respuestas para todo.

El campo popular no es un uso para alguna utilidad, para fabricar algún ídolo, para inventar alguna meta-energía. Tampoco es una especialidad elitista de ninguna clase. El campo popular no está monopolizado por ninguna tradición política, nación, partido, gremio, institución, ideología, carece de “sectarismos”. Es imposible hablar sin lenguaje. Por eso, no debe confundirse el campo popular del cual hablamos con el cúmulo de interpretaciones que le dan expresión. El pueblo es, por necesidad, un discurso polisémico. Tampoco es un objeto del conocimiento o creencia. Pueblo no es información. Tiene afinidad con el símbolo. Es, él mismo, hermenéutico. ¡Si esto no es el pueblo, el pueblo ¿dónde está?! Pero nadie ha visto nunca al pueblo. Permanece oculto, y cuando emerge: une a los oprimidos; y los expresa: simbólicamente. Al hacerlo, se producen muchas nociones sobre el campo popular, pero ninguna lo “concibe”. Esto quiere decir que intentar limitar, concebir, definir al pueblo es una creación de nuestro pensamiento. Pero el pueblo es más grande que nuestro corazón.

Nadie entiende al pueblo; el campo popular no es un asunto del entendimiento: es nuestra propia sensibilidad en el mundo. Es un ideal de redención, una sustracción del concepto, del orden de la opresión, cualquiera sea ésta. Una promesa de justicia. Solo en este sentido místico: el pueblo jamás se equivoca. Y, nunca sabremos, a ciencia cierta, lo que un pueblo es.

No obstante, la repetición de las derrotas históricas no cesa de indicarnos, más bien, lo que no es.

Pareciera que hemos producido un razonamiento circular. Intentamos, sin embargo, afirmar algo muy concreto: que la más simple experiencia en el campo popular rompe nuestro aislamiento y soledad.

El campo popular es lo extraño, lo ajeno irreconocible, rechazado, extirpado por el peso de la conquista, todo lo que ella nos falseó para que sintamos ése orgullo nacional, patéticamente, limitado, deportivo; el pueblo clama un devenir consciente de esas raíces sangrientas raíces que quebrantan nuestra identidad, respetándola.

La Patria no es; será siempre, más allá del bien y del mal: lo que falsea la tierra del pueblo para que éste decida morir por el estado.

Quizás, así, interiormente exiliados, de esos viejos ídolos (vueltos más fuertes que nunca; parlamentarios de la nación última, la màs grande, global)…. Interiormente exiliados, dejaremos de apoyarnos en aquél que nos golpea.

Y concebiremos un mañana… Desbordante de justicia.

16/12/2017

L.S.

Texto leído en RADIORUIDO x el Ruso Verea, acá el podcast para escuchar el programa

La máquina de ser (in) feliz: B.A. Rock 2017 y el artesanado del rock

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No se entiende el menú,

pero la salsa abunda

Yo caníbal

Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota

Tomar un viejo inmueble y restaurarlo es el signo más característico de una apropiación cuidadosa de alguna tradición para darle vitalidad, para hacerla circular entre nuevas generaciones, para habilitar distintos consumos, para producir el flujo del deseo urbano. B.A. Rock 2017 podría ser pensado como una iniciativa —más allá de las intenciones de sus promotores— que busca restaurar cierta centralidad del rock nacional en la escena de la música popular argentina utilizando los formatos de conciertos masivos en los cuales coinciden —y corren paralelos— escenarios, grillas, the new and the old schools, al dictado de los actuales modos de “escuchar” música. Eclécticos, variados, a un mismo tiempo, géneros, grupos, etc. Deambular, ir y venir, zapping. Sin embargo, para restaurar no hace falta, simplemente, modificar la fachada. Hace falta consolidar los cimientos.

IMG_20170924_011813Devenir…

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La disciplina del puño (2014)

A Dos Minutos, por tanta música, por tanta alegría

La disciplina de la calle encuentra al boxeo, es un trabajo de iniciación: El boxeador, el pugilista, esgrime un saber del cuerpo. Los clubes de boxeo de los barrios negros de Chicago no fueron solamente el refugio de los tiros y de la sustancia en ciudades fantasmas, con decorado gansta, ventanas atrancadas con tablones, carteles de comercios antes prósperos cubiertos de hollín, industrias que son galpones harapientos: La muerte reparte la sortija del desempleo pandémico. De este entorno hostil, nace, como flor de loto de la violencia, la sociabilidad protegida del Gimnasio, los clubes de boxeo. Espacio relativamente cerrado, pletórico de códigos, donde las presiones de la calle encuentran el oxígeno de un límite y una catarsis productiva, allí el guetto se piensa virtuoso. Las cuatro paredes que gobiernan el puño son todo el asunto… Y el honor masculino le canta al orgullo de una tradición y de una pertenencia.

En los clubes de boxeo, la conversación es un ritual. El orden de quienes tomen la palabra es una jerarquía con la cual hay que hacerse, el respeto tiene el peso de lo merecido. Los entrenadores tiene preferencia, algunos viejos que frecuentan los gimnasios buscan la joya que brota de cualquier lado del humano. Un leve tufillo de empleados municipales se levanta como de fondo, puede ser mate de la mañana tempranera, “mi madre se siente orgullosa de mí”, lo profano, lo degradado por la sociedad desocupado es ahora motivo del sacrificio: El mundo sagrado de quien sabe evitar los golpes de la vida, del puño.

El arte masculino de la piña es una ética. La tele solo nos presenta las putas y las causas penales del pugilista, pero estos hombres suelen alcanzar otras alturas más allá de las tentaciones del poder. Nadie logra hacerse con el saber del pegar si la energía física, mental, emocional no se encamina, metódicamente, y consigue en el cuadrilátero la revancha que la psiquis desea en lo inconsciente. Todo pugilista, boxeador de sí, moldea su relación con el acto del comer como una actividad fisico-simbólica, incorporada, analizada con medicina, un momento del oficio. En este catecismo, la energía no puede disiparse. La vida personal no aumenta, sino decrece, se concentra toda en el cuadrilátero. La ascesis recorta en lo sexual y en la joda de los amigos. El interés pugilístico debe acapararlo todo, el músculo debe escribir la ley de esta ascesis como una escritura del cuerpo: levantarse al alba para correr, fichar en el gimnasio cada tarde, son 15 o 20 rondas de boxeo con la sombra, bolsas, sparring, saltar la soga, volver derecho a casa, baño, descanso, retiro temprano para las 8 horas de sueño. Austera, aburrida: el boxeador es un solo… Un eremita de barrio bajo.

Algo de toda esta sabiduría todavía se destila en los variopintos gimnasios de nuestro localismo; Paisaje de barrio donde los muchachos y muchachas, preocupados porlos rollos, las celulitis, el culo que se inclina y ve el infame desvanecerse de su forma firme, el transpirarse como pollo que revienta en microondas, los espejos que se comparan, el ritmo idiota de lo electrónico, las calzas, el henchido del Ego, bajo dosis, con esa creatina que promete un poco de brillo para la Disco del Sábado Frenético. Aunque, también, es posible encontra, en esas cuatro paredes que llaman al trabajo del amor propio, una forma de conciencia sobre la conducta: la posibilidad de la salud.

También podríamos hablar del Negocio mundial. El que se implica en las grandes cadenas del deporte espectáculo, los relatos del estrellato, el cúmulo de verdes que rodean al boxeador… la sonrisa de los excesos que se siguen, uno a uno, al ocaso de aquella virtud trabajada con paciencia de orfebre… Anuncian el desparramarse de toda clase de vicios.

Pero esa es la historia, la que ya conocemos, la del éxito y la caída: el juego de vampiro de la masa y del periodista.

dos potencias se saludan